2 de marzo de 2020 13:38 PM
Imprimir

Algodonera Avellaneda ya sufre por la crisis de Vicentin

A partir de hoy paralizará su producción textil por dos semanas. Licenció a unos 500 empleados.

El default por más de u$s1.300 millones de la firma agroindustrial Vicentin ya está repercutiendo en otras compañías del grupo. Y una de las más complicadas en la actualidad es la empresa textil Algodonera Avellaneda, que decidió paralizar su planta industrial por dos semanas y además ostenta una fuerte deuda en cesación de pagos con el Banco Nación.

Concretamente, a partir de hoy la firma textil que forma parte del grupo empresario Familia Vicentin paralizará su actividad durante al menos 15 días y sus más de 500 empleados fueron licenciados. El personal recibió la comunicación oficial a última hora del viernes pasado, y en paralelo los gerentes de Algodonera Avellaneda explicaron que la decisión se debe a que actualmente no cuentan con materia prima suficiente para continuar trabajando con normalidad.

Lo cierto es que la paralización de la planta textil deja abiertos muchos interrogantes porque desde el gremio explican que normalmente, en la industria algodonera, los faltantes de fibra se dan en diciembre y justamente en marzo ingresa nueva materia prima que da comienzo a la producción del año.

Mientras tanto, los registros del Banco Central (BCRA) dejan en evidencia que el default de Vicentin no solo comprende a la empresa agroindustrial dedicada al procesamiento de granos. Es que Algodonera Avellaneda, a diciembre de 2019 -según los últimos datos disponibles- mostraba una deuda bancaria de más de $225 millones, tomada con el Banco Nación y ubicada en situación 4, lo que se traduce en que está categorizada como “con alto riesgo de insolvencia / Riesgo alto”.

La incertidumbre rodea a los empleados de la firma porque aseguran que si bien tienen sus sueldos al día, desde diciembre pasado se nota en la operatoria la falta de capital de trabajo y temen que la paralización de la planta textil sea más extensa de lo prometido, tal como sucedió con las dos plantas de crushing de Vicentin que están paralizadas desde diciembre pasado.

Actualmente, el grupo Vicentin emplea en forma directa a más de 4.000 personas sólo en la provincia de Santa Fe, por lo que el default de la empresa madre, Vicentin SAIC, está impactando de lleno en la economía provincial y en el sector agroindustrial en general. En este contexto, con Algodonera Avellanada también paralizada, el temor se contagia a las otras firmas del grupo.

Otra de las firmas del grupo es ARSA (Alimentos Refrigerados SA), dedicada a la industria láctea luego de comprar parte de la operatoria de postres y yogures de SanCor por la que Vicentin pagó u$s100 millones. Esta compañía también está complicada ante el default de la empresa cabeza del grupo porque según dicen Vicentin SAIC actuaba como el respaldo financiero para todo el entramado de firmas del grupo.

Además, recientemente su personal recibió un comunicado en el que se le solicitaba su “comprensión, solidaridad y esfuerzo” para poder continuar con la producción en forma normal y lograr que todos sus productos lleguen a sus clientes y consumidores.

Lo mismo sucede con el frigorífico de carne vacuna Friar dedicado principalmente al negocio exportador y con los Corrales de Nicanor, dedicada el negocio del vino. Dentro de Vicentin también está Renova, la planta de biodiésel que tiene en asociación con la multinacional Glencore. Y por último tiene quizás su joya más preciada: el 51% del capital accionario de Terminal Puerto Rosario (TPR), concesionaria de los muelles I y II del Puerto de Rosario.

De varias de todas estas firmas los líderes de Vicentin, Alberto Padoan y Gustavo Nardelli, recibieron ofertas de compra, pero las rechazaron todas y prefieren avanzar con el concurso de acreedores de Vicentin SAIC y con la presión, por fuera del sistema judicial, a sus acreedores para que acepten una quita de deuda del 50% o cuotas que pueden ser pagadas hasta en ocho años.

Publicidad