9 de marzo de 2020 01:00 AM
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La razón por la que los huevos no se deben guardar en la puerta del frigorífico

Los cambios bruscos de temperatura pueden hacer que se condense el agua en la cáscara, facilitando la entrada de microorganismos

La mayor parte de los consumidores colocan los huevos en el hueco disponible para ellos en la puerta de las neveras. No obstante, por muy práctica que sea esta balda, guardar en ella los huevos no es recomendable. Según explicó la experta en conservación de alimentos Vlatka Lake al diario The Sun, abrir y cerrar la puerta del frigorífico provoca cambios constantes de temperatura que no son adecuados para los huevos y facilita que se pudran más rápidamente.

Este dato lo confirma la guía ‘Manejo del huevo y los ovoproductos en la cocina’, elaborada en 2007 por el Instituto de Estudios del Huevo en colaboración con el Ministerio de Agricultura y las asociaciones profesionales del huevo (Inprovo, Asprhu e INOVO). Según esta guía, lo ideal es mantener los huevos a una temperatura de entre 1 y 10ºC, sin llegar nunca a la congelación.

No solo es importante mantener una temperatura adecuada, sino también evitar los cambios térmicos bruscos ya que éstos «pueden producir condensación de agua en la superficie de la cáscara y favorecer la entrada al interior del huevo de microorganismos junto con el agua a través de los poros», explica la citada guía. Ya que la puerta de la nevera se calienta y enfría cada vez que se abre y se cierra, los huevos colocados en ella sufren los peligrosos cambios de temperatura.

Un segundo motivo para dejar los huevos en su paquete y no colocarlos en la puerta de la nevera es la higiene. Hay que evitar manipular los huevos lo máximo posible, algo que sólo se consigue si no se sacan uno por uno para colocarlos en la nevera.

Otros consejos que incluye la guía sobre el manejo y el almacenamiento de los huevos son:

– No lavar los huevos antes de almacenarlos, aunque sí es recomendable hacerlo antes de utilizarlos para evitar que su cáscara contamine la comida.

– Llevar un control de las fechas de consumo preferente para gastar los huevos menos frescos primero.

– Evitar que entren en contacto con otros alimentos o materiales que puedan aportar contaminación u olores extraños (p.ej. ajos o carnes frescas que gotean).

– Sacar los huevos del frigorífico justo antes de su utilización y sólo los que se estimen necesarios para el plato, no todo el paquete.

– Utilizar sólo los huevos que tengan la cáscara intacta y limpia.

– Evitar cascar el huevo en el borde del recipiente donde se vaya a batir o en uno que contenga otros alimentos.

– No dejar los huevos, ni los alimentos que contengan huevo, más de dos horas a temperatura ambiente, especialmente en épocas estivales.

-No separar la clara de la yema con la cáscara.

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