11 de marzo de 2020 00:35 AM
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A 12 años de “la 125”, similitudes y diferencias con el actual conflicto campo-gobierno

CompartiremailFacebookTwitterHace doce años, el 11 de marzo 2008, el gobierno de aquel entonces publicó la Resolución 125 que imponía retenciones móviles a las exportaciones de soja. La historia posterior es conocida: el rechazo de los productores y la convocatoria a un paro de comercialización de granos y hacienda, que, posteriormente, agregó el condimento de las […]

Hace doce años, el 11 de marzo 2008, el gobierno de aquel entonces publicó la Resolución 125 que imponía retenciones móviles a las exportaciones de soja. La historia posterior es conocida: el rechazo de los productores y la convocatoria a un paro de comercialización de granos y hacienda, que, posteriormente, agregó el condimento de las asambleas y los cortes de ruta.

La disputa entre “el campo” y el Gobierno fue creciendo durante los cuatro meses siguientes, hasta que el 18 de julio, el voto “no positivo” de Julio Cobos destrabó el conflicto más fuerte atravesado por el país desde el regreso de la democracia.

Fue el comienzo de “la grieta”, esa figura narrativa en la que gran parte de la Argentina se embebió en los últimos diez años, radiografía de un país dual, en el que una buena parte de la sociedad se niega a aceptar las diferencias con el otro y construir en base a ellas.

Luego vino la batalla por el control de los medios, pero eso es otra historia. A doce años de “la 125”, la Argentina atraviesa un nuevo momento de tensión campo-Gobierno que, a primera vista, parece muy distinto. Por eso, es interesante repasar las similitudes y diferencias entre ambos momentos, siempre buscando una salida al conflicto. La lista es acotada, faltarán algunos componentes, pero vale para empezar a pensar en una salida

Empecemos por el negocio.

El precio de la soja: En marzo de 2008, la cotización de Chicago (precio de referencia internacional) rondaba los USD 500, con tendencia al alza, y los derechos de exportación vigentes antes de la Res. 125 eran del 35%; la medida subía inmediatamente la alícuota por encima del 40% y luego establecía escalas progresivas que provocaban que todos los incrementos de precio fueran capturados por el Estado, poniéndole techo a los ingresos del productor. Hoy, el valor internacional de la oleaginosa fluctúa en torno a los USD 320 (con futuro incierto), con un derecho de exportación del 33%. Es decir, en 2008 al productor le quedaban aproximadamente USD 325 vs los USD 214 actuales. Es decir, el negocio soja era más favorable en 2008.

Políticas agropecuarias: Para marzo de 2008, la presión tributaria y la intervención sobre las distintas actividades era muy fuerte. La carne era el producto con mayor seguimiento por parte del gobierno, con un mercado de Liniers virtualmente intervenido y un cierre de exportaciones reciente (2006), medidas que desalentaban la actividad. El tambo no era la excepción, con derechos de exportación que habían subido y bajado alternativamente en los años anteriores. En el caso de la soja, ya se venía de otra suba de retenciones (del 27% al 35%) sobre fines del gobierno de Néstor Kirchner. El agobio del Estado al campo era asfixiante y con un nivel conflictividad creciente el paro agropecuario fue la válvula de escape de una presión de años. Hoy, el nuevo Gobierno tomó la decisión de no intervenir en los primeros amagues de conflicto de abastecimiento que tuvo: el precio de la carne y la falta de trigo. Con una gestión de solo tres meses, tras cuatro años de Mauricio Macri, el hartazgo de los productores responde más a los recuerdos del pasado que a una presión real.

Pasemos a lo político.

Dirigencia agropecuaria: la Mesa de Enlace nació con la 125. Hasta entonces, las cuatro entidades – Sociedad Rural, Federación Agraria, CRA y Coninagro- tenían diálogo y realizaban acciones en conjunto, aunque carecían de una coordinación. Tres de los presidentes de aquel entonces, Mario Llambías, Eduardo Buzzi y Luciano Miguens, llevaban bastante tiempo conduciendo sus entidades y tenían una fuerte ascendencia sobre sus bases. Hoy las entidades se encuentran algo más divididas, entre ellas e internamente, y sus conductores recién están forjando los liderazgos internos. Los autoconvocados, esa mezcla de productores no gremializados y exdirigentes rurales, hoy son más cocientes de su fuerza de choque (algo aprendido durante la 125) y ejercen aún mayor presión sobre la Mesa de Enlace. Se podría decir que el conflicto de 2008 era un poco más orgánico que el actual, basado en la mayor representatividad de los líderes de las entidades.

El Gobierno: la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner fue vista en un principio como una suerte de segundo mandato de Néstor Kirchner. “Doble comando”, fue la figura habitual para quienes criticaban los inicios de la gestión. Esto hizo que heredara todos los reclamos a su antecesor, potenciados por la convicción de que no habría cambios en la política agropecuaria. Esta desesperanza de los productores se potenció con la falta de diálogo y la idea de la Casa Rosada de no dar marcha atrás con ninguna decisión tomada. Retroceder era símbolo de debilidad. Hoy, por más que Alberto Fernández haya sido el Jefe de Gabinete de Cristina, la actitud frente a los conflictos es diferente y el diálogo parece más cercano, más allá de algunas palabras disonantes y movimientos políticos no muy claros. La mayor duda por parte de los productores pasa por el temor a un nuevo “doble comando” del ala K del Gobierno. Será necesario avanzar en conversaciones más reales, pero el contexto se ve mucho más positivo al día de hoy.

Si buscamos delinear el escenario actual a través de estos cuatro puntos, la primera conclusión es que la coyuntura hoy es mucho más favorable para encontrar la salida del conflicto. Solo habría que revisar el negocio y las cuentas fiscales y ver por donde llegar a un acuerdo, en un contexto de una crisis global que se avecina como más profunda que la de 2008.

Sin embargo, el mayor punto en común entre los dos conflictos pasa por la proyección a futuro de los productores: la expectativa, esa palanca que motoriza a la humanidad desde siempre.

Hoy, como en 2008, los productores se enfrentan, sobre todo a la falta de expectativas en el negocio. Sin futuro visible, el presente es todo y en el presente da lo mismo estar produciendo en el campo que cortando una ruta. Es más, tal vez este segundo lugar muchos se sientan más útiles.

Si todos comprenden que el campo es mucho más que un sector económico, que es un actor social que tiene que reencontrar su proyección de futuro, la salida estará más cercana.

Fuente: Urgente 24

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