16 de marzo de 2020 15:21 PM
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Los arroceros de Entre Ríos caen como moscas debido al alto costo de la energía para regar

CompartiremailFacebookTwitterContar con datos estadísticos sirve para entender lo que está pasando, para detectar problemas e intentar modificar el rumbo de los acontecimientos en caso de que fuera necesario. Pues bien, intentar modificar las cosas no está sucediendo en Entre Ríos, donde los pequeños productores van dejando de lado la producción de arroz. Eso es lo […]

Contar con datos estadísticos sirve para entender lo que está pasando, para detectar problemas e intentar modificar el rumbo de los acontecimientos en caso de que fuera necesario. Pues bien, intentar modificar las cosas no está sucediendo en Entre Ríos, donde los pequeños productores van dejando de lado la producción de arroz. Eso es lo que refleja el censo que encaró la fundación ProArroz y que está llegando a su fin.

Bichos de Campo entrevistó a Griselda Carñel, docente de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y responsable del relevamiento enncuedtion,quien explicó que respecto del censo previo que se realizó en la campaña 2016/17 hubo una caída del 17% en el número de productores. La mayor parte de ellos abandonó el cultivo en el anterior ciclo agrícola.

La causa principal de la deserción, según está profesional, tiene que ver con el alto costo de la energía necesaria para regar los campos que se inundan con agua de pozo: “La extracción de agua de pozo profunda es costosa y ese es uno de los argumentos para haber dejado” el cultivo. “En años anteriores veíamos que la reducción de algunos productores se daba por edad, cuando se jubilada o dejaba o entraban nuevas generaciones. Ahí tendían a hacer otros cultivos. Ahora el argumento del 90% de los productores es que lo que se recauda no cubre el costo de producción”.

Carñel explicó que hace unos 20 años en Entre Ríos se sembraron 160 mil hectáreas con el cereal, pero que la superficie se redujo a un tercio de ese registro. Hoy quedan solo 145 productores que sembraron 53 mil hectáreas en toda la provincia.

Además, de los 145 productores que sobreviven, hay  120 que manejan menos de 500 hectáreas cada uno y representan el 33% de la superficie del cultivo. El otro 70% está en poder de firmas que para sobrevivir avanzaron en el agregado de valor produciendo con marca propia, explicó la especialista.

“Los que siguen lo hacen por costumbre, cultura, y sobre todo aguanta el que siembra en su propia tierra.La deserción preocupa, ya que el arroz da mucha mano de obra, es culturalmente importante y hay infraestructura dedicada a ello en la provincia”, finalizó Carñel.

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