18 de marzo de 2020 02:27 AM
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De la protesta al coronavirus, la nueva agenda de crisis del campo

CompartiremailFacebookTwitterEl 9 de marzo, productores de todo el país es embarcaron en un cese comercialización de granos y hacienda por cuatro días, en rechazo de la suba de retenciones a la soja, símbolo del deterioro de la rentabilidad general del sector. En su inicio, las especulaciones iban desde que sería una protesta de vuelo corto […]

El 9 de marzo, productores de todo el país es embarcaron en un cese comercialización de granos y hacienda por cuatro días, en rechazo de la suba de retenciones a la soja, símbolo del deterioro de la rentabilidad general del sector.

En su inicio, las especulaciones iban desde que sería una protesta de vuelo corto a que se convertiría en una nueva 125. Nadie preveía que el coronavirus cambiaría el panorama tan drásticamente.

¿Cambió algo para los productores en estos diez días? Claro que sí.

El precio internacional de la soja, que ya venía débil, terminó de derrumbarse. Desde el lunes 9 de marzo al martes 17, la cotización del mercado de Chicago perdió USD 22 hasta los USD 303 por tonelada. Es decir, cayó un 7% en poco más de una semana.

Claro que no lo hizo solo el coronavirus, al que mayormente se le atribuye la debacle de los mercados financieros, que también influyen sobre los precios de los granos. Hay que sumar los problemas del petróleo; una China que no cumple con el acuerdo cerrado con Estados Unidos y aún no reactiva sus compras de soja a escala; y el veloz avance de la cosecha de Brasil, que además será récord.

Le dicen tormenta perfecta. No vi la película, espero que hayan sobrevivido todos (?).

Tampoco le fue mejor al maíz y al trigo, que en el mismo período cayeron 13 y 8 por ciento, respectivamente. Si, los cereales perdieron más que la oleaginosa, pero en este caso la presión impositiva argentina es menor, por lo que venía significando un negocio interesante para los productores. Ahora entra en alto riesgo la sustentabilidad del sistema agrícola argentino.

Las vaquitas

Para la ganadería, la cosa no fue mejor. Aunque no es aconsejable hacer un análisis del día a día del mercado de Liniers, lo cierto es que el Índice General de centro concentrador de hacienda se contrajo un 4% en el mismo lapso.

Pero más allá de la baja puntual, los operadores estiman que los precios estarán débiles en los próximos días por una retracción de la operatoria general de la industria frigorífica y un presumible menor consumo producto del aislamiento de la población. De esta forma, se termina la esperanza de consolidar la mejora que venía planteándose en febrero.

En este caso, el temible Covid 19 pega a diestra y siniestra: ya golpeó las exportaciones y ahora amenaza el consumo interno.

“Los aislamientos sanitarios, las limitaciones al transporte, la cancelación de eventos públicos, todo lleva a un abrupto cese de la actividad social que, indefectiblemente, impactará sobre el consumo de bienes y servicios en general”, analizaron esta semana técnicos del Rosgan, el mercado ganadero televisado, perteneciente a Bolsa de Comercio de Rosario y un grupo de consignatarios.

Esto afectaría más a la carne que a otros productos ¿Por qué? “La demanda de aquellos bienes cuyo consumo tienen un mayor componente social, será la más afectada”, sostienen los especialistas. Entre ellos, “la carne vacuna resulta altamente vulnerable dado la elevada proporción de consumo que se realiza fuera de los hogares”, agregan.

El comercio mundial de carne vacuna viene creciendo de manera sostenida en los últimos años. Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), en 2019 tuvo un incremento 7%, impulsado por las compras de China. La Argentina fue parte de este fenómeno; el 75% de todo el volumen de carne vacuna que salió del país, fue a parar al gigante asiático.

Hoy, ya se descarta que crezca el comercio mundial en 2020. El problema no solo es China (que de apoco empieza a reactivarse) sino el resto de los clientes que ven dañado el consumo por las cuarentenas masivas.

Europa, tradicional cliente argentino, ya dio la primera señal de alerta con repercusión local: el principal faenador de la Argentina avisó a los productores que por el momento no recibirá hacienda destinada a Cuota Hilton por la retracción del mercado europeo.

El Rosgan tampoco es optimista con lo que pasará en el mercado local. “Más allá de las medidas que se adopten para reducir la circulación social, existe también un componente psicológico de alto impacto sobre los niveles de consumo, especialmente en bienes cuya demanda tiene un fuerte componente social”, señala.

Y para los argentinos, la carne no sólo es un alimento de la canasta básica. Es “un motivo de reunión social, el asado familiar, la hamburguesa al paso de los más jóvenes, son todos puntos de consumo que sin duda se restringirán temporalmente”, advierte.

Y mientras tanto, los frigoríficos se van adaptando al nuevo escenario modificando sus faenas, licenciando personal de riesgo y ajustando la cantidad de operarios por turno. Todo para evitar que el virus genere consecuencias mayores en la industria.

También se suspenden remates feria en el interior y el mercado de Liniers pidió a los consignatarios que no realicen los habituales remates y que vendan en forma particular, es decir, a través de una negociación directa entre vendedor y comprador, en el mismo mercado.

¿Y la protesta?

Los datos anteriores son solo algunos que marcan que lejos de mejorar, la situación de los productores es peor a la que atravesaban al momento de decidir el paro.

Es obvio, la situación sanitaria y la presumible profundización de la crisis económica que atraviesa el país no deja lugar a reclamos sectoriales. Eso lo saben los dirigentes.

Esta semana, el presidente de la Sociedad Rural de Tucumán, Sebastián Murga fue claro con A24 Agro: “se sigue castigando al que produce, pero por el momento vamos a ser prudentes. No tomaremos ninguna decisión más estando el país en emergencia sanitaria”, disparó.

En tanto, desde la Mesa de Enlace, cambiaron la agenda del reclamo gremial a la prioridad sanitaria. “Nos parece que todas las acciones que contribuyan a frenar, mitigar o ralentizar el avance del virus y preservar la vida humana resultan prioritarias”, dijo Daniel Pelegrina, presidente de la Sociedad Rural Argentina.

El impacto del coronavirus sobre la economía en general y sobre el sector agropecuario en particular dependerá en buena medida de lo que se tarde en controlar la pandemia, a nivel global, y de la contención de la expansión local.

Seguramente, cuando todo pase, quedarán más empresas agropecuarias al borde de la quiebra y muchos productores al costado del camino. En la crisis, será función del Estado ir previendo los escenarios y ejecutando mecanismo para que haya el menor daño posible a un sector que ya venía con dificultades.

Fuente: www.a24.com

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