21 de marzo de 2020 00:19 AM
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Escándalo: Frigorifico PENTA cierra en medio de la pandemia para extorsionar a los trabajadores

En medio de la crisis internacional por el Coronavirus, el empresario de la carne e íntimo amigo de Guillermo Moreno, cerró las puertas de la fábrica y pone en riesgo el mantenimiento de 240 puestos de trabajo. ¿El gobierno va a permitir la impunidad de este empresario?

El miércoles pasado, Ricardo Bruzzese dueño del frigorífico Penta y presidente de la Cámara Argentina de la Industria de la Carne amenazó con el cierre permanente de la planta ubicada en Bernal Oeste, anunciando que no volvería a abrir las puertas de la fábrica hasta que no cesen en sus funciones sus 3 delegados, junto a otros 7 empleados más.

Ante esta situación los empleados realizaron un corte de calle para reclamar por el mantenimiento de sus puestos de trabajo y el pago correspondiente a la quincena. Habiendo el Ministerio de Trabajo dictado la conciliación obligatoria, las puertas de Penta aún se encuentran cerradas y el empresario, ligado a Sergio Schoklender y al peronismo de La Matanza, envió el ganado para faenar a otros frigoríficos de su firma (“Arenales” y “La Huella”) informando de esto a sus empleados mediante un mero cartel en la puerta.

¿Quién paga los costos de esta crisis?

La empresa produce alimentos de primera necesidad como son la carne y sus derivados y en medio de una profunda crisis a nivel internacional, el empresario aprovecha para extorsionar a los trabajadores dejándolos en la calle junto a sus familias.

No es el primero, ni será el último. Sabemos que los intereses de los poderosos no son los mismos que los de los trabajadores, y quieren imponer que paguemos los costos.

En la organización está la clave: hoy en Penta la situación es acuciante y nos obliga a repensarlo todo. Con el virus rondando n el mundo entero, poner en pié un Comité de Seguridad e Higiene de sus trabajadores, como pusieron en pié los trabajadores aeroportuarios, es primordial y la preparación del debido equipamiento de salubridad para enfrentar el COVID-19 que la patronal no brindó.

Si Bruzzese quiere aprovechar sus privilegios de protección política para cerrar la fábrica pese a lo dictado por el Ministerio, es necesario que la fábrica comience a producir bajo control de sus trabajadores, en beneficio de los sectores más golpeados por la pandemia. Como por ejemplo, los miles de niños y niñas que dependen de los comedores escolares podrían tener acceso a un alimento de mejor calidad.

En este sentido, los docentes del distrito se han organizado para alcanzarles el alimento a las familias de los alumnos y han denunciado que las raciones son insuficientes y de mala calidad, y que en muchos casos no llegan a cubrir el total de las comidas diarias.

Para esto también son clave las asambleas junto al barrio para organizar la buena alimentación y garantizar también la asepsia zonal, y evitar así que se propaguen más enfermedades.

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