22 de marzo de 2020 13:00 PM
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España : La industria alimentaria, “a plena capacidad”

Campofrío, Calidad Pascual, Florbu o Frías Alimentación alcanzan el máximo de fabricación para cubrir la demanda. La prioridad del sector es la salud de sus más de 6.000 trabajadores

La crisis del coronavirus está suponiendo un gigantesco reto para la gran industria alimentaria burgalesa, que tiene ante sí la misión y el compromiso de mantener abastecidas a diario a las grandes cadenas de supermercados y a toda la red de pequeño comercio de alimentación en España. Literalmente, las fábricas están «a toda máquina» y no solo para cubrir la demanda diaria de alimentos sino también para generar un stock de producción suficiente que les permita cubrir picos de demanda como los del primer fin de semana de alarma nacional, o problemas con el transporte, o cualquier tipo de incidencia interna causada por la irrupción del coronavirus en las propias plantillas.
La alimentación es un sector estratégico en la economía burgalesa junto con la automoción. Solo en el área urbana de Burgos ciudad aglutina el 22% del empleos industriales, lo que supone que en estos momentos hay más de 4.400 puestos de trabajo directos a plena capacidad, a los que habría que añadir los repartidos por el resto de la provincia, principalmente en Aranda de Duero. A ellos se suman una ingente cantidad de empleo indirecto ocupado en abastecer a las industrias y facilitar la salida de producción hacia los lineales de los supermercados de toda España.
Las plantas de Nueva Bureba, en el polígono de Gamonal (800 trabajadores y 55.000 toneladas de producción anual), y Campofrío Frescos, en Villalonquéjar (1.400 trabajadores y 170.000 toneladas de producto), están operando «a plena capacidad para reponer nuestros productos en los puntos de venta y asegurar su disponibilidad», explica Luis Pérez Montero, director industrial de Campofrío.
La cárnica ha reforzado turnos de trabajo, implementado medidas de mejora de eficiencia en sus líneas para evitar paradas de producción y reforzado su sistema de distribución con la ampliación del número de transportes y de los horarios de recepción y entrega. «Todo este esfuerzo lo estamos haciendo garantizando que nuestras operaciones se lleven a cabo de una forma segura y responsable, de acuerdo con las recomendaciones de higiene, salud y seguridad de las autoridades sanitarias».
«Estamos enormemente orgullosos de nuestros empleados -reconoce Pérez Montero-, quienes están demostrando un alto nivel de compromiso y responsabilidad con los consumidores y la sociedad».
A toda esta carga de trabajo se suma un conjunto de medidas en las fábricas para desarrollar las operaciones de forma segura y responsable, «que incluyen desde la información y formación continua sobre las nuevas recomendaciones de las autoridades sanitarias o el refuerzo de los métodos de acceso para empleados y proveedores, hasta la limpieza y desinfección continua de nuestras instalaciones durante los turnos de trabajo o el refuerzo de los procedimientos de higiene».
«Estamos haciendo todo lo posible para seguir desarrollando nuestra actividad, y continuar sirviendo nuestros productos a nuestros clientes y consumidores, teniendo siempre en cuenta nuestra principal preocupación que es preservar la salud y el bienestar de nuestros empleados y sus familias».
«Todas nuestras fábricas están operativas, siguiendo todas las medidas recomendadas por las autoridades sanitarias, y garantizando que nuestras operaciones se lleven a cabo de acuerdo con las normas de higiene, salud y seguridad requeridas». Por el momento, añade Pérez Montero, la movilidad de mercancías no se ha visto afectada por el cierre de fronteras.


INDUSTRIA LÁCTEA

Calidad Pascual, que tiene en plantilla a un millar de trabajadores en la capital de la Ribera del Duero, no contempla aplicar ningún ERTE sino todo lo contrario.

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