25 de marzo de 2020 10:49 AM
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Kika prohibió el glifosato y ahora dirige un programa para cambiar el modelo agrícola: “No todos se quieren bajar del Titanic, pero este proceso es irreversible”

CompartiremailFacebookTwitterEntre la gran cantidad de personas que han empezado a cuestionar el modelo productivo vigente en la Argentina, concentrado en la soja transgénica y el uso intensivo de agroquímicos, el entrerriano Rubén “Kika” Kneeteman corre a la delantera, un paso adelante. Luego de una larga militancia denunciando los consecuencias de ese modelo, ahora está al frente […]

Entre la gran cantidad de personas que han empezado a cuestionar el modelo productivo vigente en la Argentina, concentrado en la soja transgénica y el uso intensivo de agroquímicos, el entrerriano Rubén “Kika” Kneeteman corre a la delantera, un paso adelante. Luego de una larga militancia denunciando los consecuencias de ese modelo, ahora está al frente de la primera experiencia concreta que lanza el sector público para reemplazarlo por otro, construir algo distinto. Es decir que Kika ya no denuncia. Ahora tiene la chance de demostrar que se pueden hacer las cosas de otro modo.

A 230 kilómetros de Buenos Aires, el departamento entrerriano de Gualeguaychú es el escenario de este intento. Allí sucedió una de las peleas ambientales más intensas que haya vivido el país, con la asamblea ciudadana que trató por muchos medios evitar la radicación en la vecina Fray Bentos, en Uruguay, de la pastelera Botina. Pero allí también pasó en 2008 que un grupo de chacareros comandados por Alfredo De Angeli se alzó en defensa de la soja y en contra las retenciones. Hay allí gente para todos los gustos.

En abril de 2018, Gualeguaychú -con más de 100 mil habitantes- aprobó además una ordenanza que prohíbe el glifosato en buena parte de su territorio. Kika tuvo bastante que ver con aquella decisión, pero sobre todo encarna -a partir de aquella- otra definición política de envergadura: se pretende construir un modelo productivo diferente, por lo menos en ese distrito. Actualmente Kneetenam es el coordinador del PASSS (Plan de Alimentación Sana Segura y Soberana) de ese municipio.

-¿Por qué prohibieron el glifosato en Gualeguaychú?- le preguntó Bichos de Campo.

-El glifosato se prohíbe en respuesta de una demanda de la comunidad. De más está decirles que es mucho lo vivido con todas las enfermedades en nuestra pampa húmeda, todas las malformaciones, los chicos con espina bífida, los labios leporinos…

-Vos has trabajado de maestro rural. ¿Viste en persona todo eso?

-Sí, por supuesto. Lo vemos, lo sufrimos. Se nos mueren nuestros vecinos de cáncer, nuestros parientes, nuestros padres, nuestros hermanos. ¿Cómo no lo vamos a ver? Salvo que no queremos verlo… Pero el cáncer no es un destino. Tenerlo como (si fuera) una gripe en todos estos años no ha sido lindo, ha sido bien tortuoso, Y además cuando uno ha querido llamar la atención, desde los pedidos de conciencia, hemos sido arrinconados. Éramos los locos, los fundamentalistas. Pero el único fundamento que tenemos es la vida. En cambio, otros tienen otros fundamentos y de esos no se hacen cargo: de engordar sus bolsillos, de envenenar los suelos, los ríos, las lluvias, el aire.

Mirá la entrevista completa con Rubén “Kika” Kneeteman:

Es muy difícil entrevistar a Kika, que como dijimos está siempre un paso adelante. Interrumpe las preguntas porque ya sabe qué vamos a preguntar. Y construye sus respuestas con un inapelable sentido común. Si queremos preguntarle por qué denuncia lo que denuncia, él replica que ya no quiere denunciar más. Que ya ha pasado a otro estadío de esta lucha.

Dice: “Nosotros ya no queremos discutir si el veneno envenena, si el tóxico intoxica, o si el alimento con veneno es alimento. Esa es una discusión que es para otros, que pierdan otros tiempo en eso. Nosotros vamos a construir otro mundo, donde el alimento es sano o no es alimento”.

-¿La agricultura moderna no produce alimentos?

-La agricultura es la cultura del campo, Después lo otro es otra cosa: estarán haciendo negocio, estarán buscando rindes, estarán haciendo negocios inmobiliarios o de renta, o de nuevas colonias. Ahora, la agricultura es otra cosa, es lo que hicimos durante miles de años.

-Pero ustedes prohibieron el glifosato, que es un insumo de muchos agricultores…

-Y ha sido de un nivel de osadía y de coraje importantes. De conectar con una demanda social. Pero esa demanda no se produce porque cayó un meteorito. Tiene que ver con un proceso. Gualeguaychú tiene una mirada desde las luchas antipastera, que por supuesto ponía el foco en otro lado (la vecina orilla del río Uruguay)- Ahora Gualeguaychú se hace cargo de debatir lo que estamos haciendo nosotros, con las complejidades que tiene esto.

-¿Qué quiere decir?

-Pelear contra Botnia o contra la Barrick Gold es fácil, porque te quedan lejos, en Finlandia o en Canadá. Pero cuando vos denunciás el modelo extractivista sojero, de envenenamiento de los suelos y el agua, el que lo hace es tu amigo, es tu suegro, es tu vecino, tu primo, tu compañero de la secundaria. El soldadito de esta guerra química está afectado como vos, desde los sentimientos y las relaciones. Por eso esta lucha ha sido tremendamente difícil.

-¿Por qué sería más difícil, si hablan el mismo idioma?

-El primer problema es que si alguien reconoce que está envenenando el agua o se está quedando sin suelo tendría que cambiar. ¿Y quién quiere cambiar en esta situación? Cambiar implica un proceso.

-Hay muchos que n i se plantean cambiar algo que creen que está bien hecho. Esto es porque digamos que el ‘agronegocio’ construye un relato propio, sobre la necesidad de alimentar al mundo…

-Sí, pero es mentira. Nunca hemos tenido tanto conocimiento, tanta tecnología, tanta economía ni tanta finanzas, como ahora. Y sin embargo tenemos cada vez más hambre. Es un bolazo. Además yo empezaría por discutir si lo que producimos es alimento. Esto es comida para chanchos, es para hacer biocombustibles; el alimento es otra cosa. Es sentarse en familia, son economías de cercanía. El alimento o es sano o no es alimento.

-¿Y alcanza con prohibir lo anterior? ¿Prohibir el glifosato?

-Para nada, esto es una punta de lanza. Tampoco tener un plan como el PASS te permite decir que mañana estará todo solucionado. No es una decisión política. Vos podes tener un plan muy bien fundamentado, pero si vos mañana querés ir a comprar un pan orgánico en Gualeguaychú no lo vas a conseguir. Si mañana cayera un haz de luz en todas las conciencias y todo el mundo quisiera comer sano, estaríamos en problemas. Nosotros necesitamos productores, quien comercialice, quien transforme, y necesitamos una comunidad queriendo eso.

-Supongo que a eso apunta el programa. ¿Qué es el PASSS?

-Es una preocupación, una iniciativa política. Es definir que si el alimento no es sano entonces no es alimento, es cualquier otra cosa. Seguro, porque tiene que ver con el acceso humano. Y soberano por los mercados de cercanía. El alimento no puede seguir viajando como turista, por miles de kilómetros. Por eso este programa tiene tres ejes: la producción, la comercialización y el consumo consciente.

Kika Kneeteman sabe que el proceso será muy largo. El PASSS, por ahora, abarca una serie de iniciativas para reemplazar lo viejo, que pasan por el apoyo a la agroecología y a nuevas formas de produccción, que no todos los productores aceptan o comprenden. La entrevista con Bichos de Campo la realizamos en Las Piedras, un viejo predio de la municipalidad donde antes funcionaba una escuela agrotécnica, que casi no lo usaba. Tiene 60 hectáreas en las que Kika y sus colaboradores están tratando de poner en marcha lo que sería la primera estación experimental agroecológica de toda la Argentina, pues hay planteos de ganadería regenerativa, una fábrica de bioinsumos que reemplacen el glifosato, gallineros móviles y hasta se proyecta una colonia hortícola agroecológica.

“Este es un lugar de mostrar, de charlar con los productores. Y además al lado está la reserva de monte nativo, que ahora creció a 200 hectáreas. Ahí es donde está la sabiduría. Si nosotros perdemos el monte, perdemos todo. Entender cómo funciona el monte para luego entender cómo funciona el planeta es parte de lo que se va a aprender acá”, afirma Kika.

El funcionario de Gualeguaychú viene de implementar un sistema de reciclado de residuos mediante una cooperativa que funciona bastante bien y cuyas ganancias permiten solventar parta de los gastos para dar impulso a la agroecología en el distrito.

“Nosotros somos parte de una sociedad enferma que gasta y consume. Lo enterramos y listo. Pero Gualeguaychú debe ser uno de los lugares que mejor trabaja, pues un buen porcentaje de su gente separa los residuos. Que esa plata sea puesta en alimentos y que vuelva a los cooperativistas es comenzar a cambiar algunas lógicas”, nos dice el maestro rural.

-¿Y los productores tradicionales cómo reciben estos proyectos? Porque prohibirle a ellos un herbicida finalmente es prohibirles una herramienta de trabajo… Es como sacarme a mi el micrófono.

-Para nada. Prohibir un veneno es un grado de libertad. Ghandi decía que hay que liberar a las víctimas pero también hay que liberar al victimario. El cambo climático no tiene grietas ni ideología. Hay un solo planeta y revienta, y está dando señales por todos lados. Estamos enfermos de soledad, de urbanismo y de modernidad. Entonces volver al campo y entender cómo funciona el planeta es un esfuerzo absoluto.Enfrente critican los que están para hacer guita. Por supuesto que muchas cosas se discuten con el bolsillo, pero nosotros vamos a cambiar el día que cambiemos el corazón y la cabeza. Tenemos que salvar el planeta ya, urge. Que otros discutan cosas, que nosotros estaremos construyendo otro mundo. No tenemos más tiempo.

-¿Ves a los productores de Gualeguaychú en sintonía con esta necesidad?

-A cada uno le llega a su momento en el momento justo. Hay alguno que llega por desesperación, otro que se fundió, otro que quiere resignificar su vida, y otros que van a tardar mucho más. No todos se quieren bajar del Titanic. Pero este proceso es irreversible. Hay algo que surge y algo que se hunde. Lo que está surgiendo es muy bonito. Y todos llegaremos a eso: por elección o por desastre.

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