25 de marzo de 2020 03:46 AM
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La soja, el cultivo peronista que intenta respaldar a Alberto Fernández

“La soja es peronista”. Una afirmación que se utilizó seguido durante el Gobierno de Mauricio Macri y que volvió a la cancha a principios del mandato de Alberto Fernández, busca su confirmación en épocas de coronavirus.

¿En qué se basan quienes le dan esa bandería política? Principalmente en la gran performance que tuvo durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, especialmente en el segundo caso.

Los números no mienten: la cotización promedio de la soja en el mercado de Chicago durante los dos mandatos de Cristina fue de USD 446. Sin olvidar que, si bien su último año de gobierno los precios estaban en caída, en 2012 se registró el récord histórico de USD 650, valor que hoy provoca más de un lagrimón nostálgico entre productores y funcionarios.

¿Qué pasó con Macri? Nunca “pudo revertir” esa tendencia a la baja que “le dejó” Cristina y el promedio de sus cuatro años en la Casa Rosada fue de USD 347. Si, unos cien dólares menos que durante los ocho años de su predecesora.

El impacto sobre la disponibilidad de dólares fue inmenso. De acuerdo a un trabajo de la Fundación Mediterránea de 2018, la caída del precio de la soja durante los primeros tres años de Macri significó menores ingresos para el país del orden de los USD 5.500 millones anuales. La historia en 2019 fue peor: la cotización promedio de ese año cayó a USD 325 por tonelada.

Alberto había arrancado bien. En el primer mes de su mandato la soja subió 5% y todo apuntaba a que, de la mano de las recompuestas relaciones entre China y Estados Unidos, continuara por la buena senda.

Pero el hombre propone y Dios dispone. Por más que Donald Trump y Xi Jinping se mostraran como nuevos mejores amigos, el todopoderoso Covid-19 entró en acción provocando un nuevo desplome en las cotizaciones.

Sin embargo, tras tocar los valores mínimos en diez meses, en las últimas seis ruedas logró revertir las bajas para recuperar los niveles al inicio de la crisis. Si bien la mejora aún es débil e inestable, genera esperanza de cara a los aprietos económicos que traerá la pandemia. Claro, Alberto deberá hacer lo suyo.

Peronista desde la cuna

La siembra de soja en la Argentina se remonta a la primera década del siglo XX, pasando por algunas experiencias importantes en la segunda mitad de la década del 50’ (época de Revolución Libertadora).

Pero fueron Horacio Giberti -Secretario de Agricultura de Juan Domingo Perón- y Armando Palau –su Subsecretario- quienes en 1973 introdujeron masivamente el cultivo en la Argentina. Para ello, compraron unas 40 toneladas de semillas en los Estados Unidos y crearon el Programa Nacional de Soja del INTA para sostener técnicamente el desarrollo.

Entre pruebas, errores e incorporación de tecnología, tras unos primeros años difíciles, el cultivo fue ganando terreno paulatinamente. Pasaron los militares, llegó la democracia con Alfonsín y recién en 1992 (durante el gobierno peronista de Carlos Menem), logró su primer gran hito: superar el área sembrada de trigo, con algo más de 5 millones de hectáreas.

Pero lo más jugoso vino a partir de 1996, cuando el secretario de Agricultura Felipe Solá (actual Canciller) aprobó las primeras variedades transgénicas RR (resistentes a glifosato), que simplificaron y abarataron la siembra del cultivo. Aquí comienza la historia moderna, como gran aportante a la economía del país.

Y la soja es peronista, particularmente Kirchnerista. Pasaron De La Rúa, Rodríguez Saá y Duhalde, pero su gran expansión se dio durante los 12 años de Néstor y Cristina, cuando la superficie subió de 12,6 millones de hectáreas, en la campaña 2002/03, hasta el récord de más de 20 millones de ha en el ciclo 2015/16.

Después vino Macri, y de la mano de la quita de retenciones al maíz, el girasol y el trigo (y los menores precios internacionales) la oleaginosa se retrajo.

Lo importante, es que a la par del crecimiento del área sembrada, la capacidad de molienda pasó de 90 mil a más de 200 mil toneladas diarias, a la vez que aumentaron la cantidad de puertos y mejoraron las vías navegables.

También se fortaleció la industria relacionada, que incluye desde maquinaria hasta proveedores de insumos y servicios, con la consecuente generación de fuentes de trabajo. Según datos del ministerio de Hacienda de 2019, el complejo soja, incluido producción, industria y transporte, emplea a 350 mil personas.

En materia de ingreso de divisas, solo hace falta mencionar el mal año 2019, en el que con precios internacionales débiles, las exportaciones del complejo soja representaron ingresos USD 15.700 millones, el 24% del total nacional.

La soja Alberto

Hoy, el precio internacional de la soja intenta recuperarse tras el golpe de COVID-19 que congeló el consumo de China. Las noticias de reactivación del gigante asiático son el principal impulso en los mercados.

Más allá del coronavirus ¿Pueden volver los precios de hace seis o siete años atrás? Para la mayoría de los especialistas, es difícil en el corto/mediano plazo. La destrucción de gran parte del stock porcino de China (principales consumidores de harina de soja del mundo) por la peste porcina africana; la mayor oferta de Brasil (primer productor global); y la debilidad del petróleo, conspiran contra esa idea.

Tampoco está la apuesta de los Estados Unidos a los biocombustibles, clave para alcanzar los valores récord de principios de esta década.

Pero si Alberto quiere que la soja siga siendo peronista, puede intentar algunas jugadas. Por ejemplo:

  • Bajar algunos puntos las retenciones para que no caiga la siembra
  • Promocionar la inversión en tecnología
  • Fortalecer el uso de biocombustibles
  • Trabajar junto con el sector en la mejora logística
  • Avanzar con el reconocimiento de la propiedad intelectual de las variedades para que continúe la inversión en investigación

En los últimos años, la soja se convirtió en soporte de muchos esquemas productivos y en pieza fundamental para la economía argentina. Su plasticidad y capacidad de respuesta quedó demostrada, frente a sequías y bajas de precios.

Hoy, necesita algunas señales de compañero a compañera. Porque como dice el presidente “Es con todos”, también con la soja.

Fuente: www.a24.com

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