26 de marzo de 2020 22:22 PM
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La semilla de alfalfa: fuente de innovación

MAS Seeds considera fundamental apostar por la mejora genética y el desarrollo de nuevos tratamientos de semilla para hacer avanzar al cultivo de la alfalfa.

Desde los años 60 del siglo pasado, con la denominada Revolución Verde se han conseguido grandes progresos en la rentabilidad de las explotaciones agrícolas. La apuesta por la mejora vegetal y la innovación tecnológica, además de la mayor eficiencia del itinerario cultural realizado, han sido fundamentales para conseguir un mayor potencial de producción de los cultivos y una mayor estabilidad ante una climatología cambiante.

El cultivo de la alfalfa no ha sido ajeno a los cambios introducidos por la mejora vegetal y la innovación tecnológica. La llegada de las deshidratadoras, primero, y el auge de la exportación, después, ha supuesto también un cambio en la forma de trabajar: Las explotaciones son más grandes que antes, se busca una explotación intensiva y conseguir un producto de gran calidad.

Esto ha supuesto mayores producciones, pero también una disminución importante de la persistencia de los cultivos, ya que el peso de la maquinaria actual, el ritmo de siegas, el poco tiempo de descanso entre cultivos de alfalfa y otros problemas como los topos pueden reducir la perennidad de la alfalfa.

La tendencia actual es acortar su explotación a 3-4 años, maximizando el número de siegas y priorizando la calidad forrajera (% de proteína, relación hoja/tallo), realizando posteriormente la rotación de las tierras durante otros 3-4 años antes de repetir el cultivo.

En definitiva, el mercado de alfalfa a nivel nacional ha cambiado radicalmente en los últimos años, y estos cambios, demandan de nuevas soluciones para afrontar los nuevos retos que se plantean especialmente, ante desafíos como el cambio climático o las mayores exigencias medioambientales.

Algunas de las mejoras logradas recientemente desde el punto de vista de la semilla como fuente de progreso en el cultivo de la alfalfa son:

1. Nuevas variedades fruto de la experimentación y selección varietal

La selección varietal se ha centrado en la búsqueda de una mayor productividad, un mejor comportamiento agronómico (resistencia a enfermedades, resistencia al deshojado, tolerancia al estrés hídrico) y la mejora de la calidad alimentaria (proteína, digestibilidad de fibras).

En general, las variedades que mejores resultados consiguen son aquellas cuya dormancia, o parada invernal, es la mínima posible para soportar los inviernos de una determinada zona. Una mayor parada reduce el rendimiento, y una menor parada puede hacer que la planta sufra con las heladas y reduce la persistencia del cultivo. Por esto, una vez encontrados los caracteres adecuados y desarrolladas las nuevas variedades, se deben realizar pruebas sobre el terreno que garanticen su adaptabilidad al mismo.

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Foto 1. Alfalfa Speeda MAX en Castrofuerte (León).En los últimos años se vienen realizando en el área del Valle del Ebro, principal zona de este cultivo, ensayos varietales de microparcelas en colaboración con el IRTA para valorar su rendimiento, agronomía y calidad.

Gracias a estas pruebas locales, hemos comprobado que las mezclas de variedades que actúan sinérgicamente ofrecen un mejor comportamiento frente a las alfalfas monovarietales, ya que presentan un alto potencial y una mayor adaptabilidad en todo tipo de condiciones. Por ejemplo, la alfalfa OXXI MAX, mezcla de dos variedades élite de dormancia análoga al ecotipo Aragón, obtuvo los mejores resultados en rendimiento, proteína y digestibilidad de los ensayos en 2019, por encima de los testigos monovarietales de referencia (ver Imagen 1 e Imagen 2).

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Foto 2. Ensayos llevados a cabo por el IRTA en Sucs (Lérida).

2. Tecnologías de recubrimiento de semilla

Existen en el mercado dos tecnologías diferentes, que pueden aplicarse en conjunto o por separado.

PREINOCULACIÓN: Todas las leguminosas o fabáceas establecen de forma natural una simbiosis con rizobios, bacterias fijadoras de nitrógeno atmosférico presentes en el suelo. Estas bacterias están presentes en las nudosidades del sistema radicular de las plantas. En ocasiones estas bacterias están ausentes del suelo, o no están presentes en la suficiente cantidad como para asegurar un establecimiento correcto de los nódulos, lo cual perjudica el rendimiento de la alfalfa. Con la tecnología de preinoculación de las semillas con la cepa Sinorhizobium meliloti se consigue una rápida y eficiente creación de nódulos en las raíces, lo que garantiza la autonomía en nitrógeno del cultivo, aportando una mayor producción y un mayor porcentaje de proteínas durante todo su ciclo de producción.

MICRONUTRICIÓN: Es posible añadir una película de nutrientes compuesta por macronutrientes y oligoelementos a la semilla de alfalfa. Al aportar nutrición localizada en la semilla, se favorece la implantación de la alfalfa en detrimento de las malas hierbas (importante en zonas y parcelas con esta problemática) y se estimula el vigor de las plántulas.

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Imagen 1. Resultados de rendimiento y proteína.

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Imagen 2. Resultados de digestibilidad (% fibra ácido-detergente).

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