28 de marzo de 2020 11:51 AM
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10 claves fruver que dejará el coronavirus

Un especialista en la cadena de las frutas y las verduras analiza el impacto en métodos de producción y hábitos de consumo, de la huerta a la mesa.

Propongo discutir algunas reflexiones acerca del futuro de la producción y el abastecimiento fruver (neologismo acotado de frutas y verduras) que se consolidarían como efecto, en esta cadena, de la pandemia por coronavirus.

1.- La cuarentena genera cambios de consumo que aparejan incorporación de hábitos. Se incrementa el gasto en alimentación y se reduce en casi todos los otros rubros. La abundancia del tiempo y convivencia llevaría a prescindir de la entrega a domicilio de platos elaborados) que podrían sustituirse por la elaboración hogareña y quizás más visitas diarias a la verdulería

2.- Valorización de la agricultura y la logística alimentaria. La familia reunida a la mesa en horarios determinados, concentra su diálogo en alimentos, recetas, hasta los chats de whatsapp se inician por comparar qué se comió y cuál el canal de suministro de suministro.Newsletters Clarín Coronavirus en la Argentina

3.- Vertiginoso aprendizaje en el uso de redes sociales y virtualización de servicios. Tenemos más tiempo para comunicarnos y mayor relación dentro del hogar. Los milennials nos enseñan a usar la redes para articular con el universo, como consumidores. Ahora el desafío es que los proveedores fruver se suban a esa ola, con un mercado virtual que implica una oportunidad y adecuaciones de logística y suministro.

4.- Preocupación por la higiene y seguridad alimentaria. Una prioridad previamente acotada a determinados grupos, de pronto se universaliza y exige nuevas respuestas con premura. Los que se preocuparán por la inocuidad serán muchos más. El mundo fruver deberá estar a la altura de ese debate, con fundamentos biológicos y culturales.

5.– Valorización de la proximidad y el territorio. Se posterga la necesidad de conocer lugares exóticos y platos raros, y se revalorizaría por ejemplo el gusto por un buen puré de papas y ensalada mixta. El sector frutihortícola deberá responder con mayor profesionalización de la cadena de distribución, con prioridad de productos zonales y de estación.

6.- Demanda creciente de sociabilidad aunque sea virtual. Constatamos nuestra necesidad de gregarismo. Aceptamos renunciar al café de la esquina por una bandeja de frutas pero nos urge chatear diariamente con familia, colegas, congregarnos con quien fuere pero con gente. Encontrar el “valor piola” de lo fruver: una naranja fresca pelada por la abuela, la sandía cortada en cubitos. La banana se ha impuesto porque es lo más parecido a un alfajor, como las cerezas o los arándanos a un caramelo.

7.- Valorizamos el conocimiento aplicado, la información y la comunicación. La declamada idoneidad profesional deviene prioritaria. Ya no alcanza con diplomas en la pared, los pingos se ven en la cancha. Debemos superar la grieta entre los idóneos que no deciden y muchos que deciden y no saben.

8.- Contundente reducción de emisiones y contaminación. La reclusión obligada conlleva menos vehículos y humo. La ausencia del ruido demuestra el virtuoso comportamiento de la cadena corta, que favorece la visión sistémica de lo ambiental.

9.- Sabiduría para distinguir lo banal de lo relevante, lo superfluo de lo importante. El exceso de información nos aleja del conocimiento. La necesidad de supervivencia nos obliga a separar la paja del trigo. Tenemos que aprender a convivir con virus y bacterias que son inherentes a la vida. Desde lo antropológico, las frutas y hortalizas nos vinculan con el origen de nuestra especie, y las prácticas recolectoras.

10.- Imperioso incremento de tolerancia intramuros, dudas acerca de lo forastero. Constituye el principal desafío hacia delante. El momentáneo repliegue de toda nación nos retrotrae en la historia. Saldremos de la crisis en conjunto con la humanidad o permaneceremos en la caverna hasta abrir las fronteras nuevamente. La humanidad evolucionó cuando los alimentos cruzaron fronteras. El oro y la plata que América brindó a Europa duraron mucho menos que el tomate, la papa, el poroto y el pimiento.

Visión. Winograd mpulsa tanto las frutas y verduras como los debates agroalimentarios.

Fuente: Clarin

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