30 de marzo de 2020 18:33 PM
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Educación tecnológica en el agro: una oportunidad para transformar la realidad

El contexto actual fortalece aún más la necesidad de sostener el eje en innovación de la formación en Ciencias Agropecuarias.

Cuando se piensa en el campo como industria primaria, se suele poner el foco en la producción y el resultado de las cosas tangibles. Tierra, semillas, animales, granos o frutos cosechados; maquinaria, personas que realizan labores y hasta las propias variaciones del clima. Sin embargo, al adentrarse en el mundo de las ciencias agropecuarias, es posible comprender la importancia del detalle y de los factores que no son abordados con tecnologías de insumos o procesos. Se comprende entonces que, para tomar decisiones, la clave está en abordar el asunto no sólo desde lo visible, sino también teniendo en cuenta la información analítica del negocio.

Para encontrar una solución ante una problemática agropecuaria generada por un insecto, maleza o enfermedad, es necesario contar con el conocimiento integral de la situación reinante. Es entonces donde cobran valor los datos, que en su análisis, son transformados en información para tomar una decisión de tratamiento. Lo mismo ocurre al momento de determinar la carga animal de un lote o una modificación en una dieta de engorde: los datos empiezan a ser la base sólida que sostiene las decisiones profesionales en el campo, y se transforman en recursos valiosos que suelen ser subestimados.

Hoy, el valor de la información puede ser comprendido y apreciado más que nunca debido a la crisis sanitaria que vivimos como sociedad mundial, en la que se lucha contra un enemigo casi invisible. Los sistemas de salud están realizando sus análisis en datos para mostrar la distribución territorial de la pandemia, las variables estadísticas que indiquen los grupos de riesgo y las recomendaciones de acción para enfrentar esta realidad.

Desde hace tiempo, en la Facultad de Ciencias Agropecuarias se plantea el desafío de formar profesionales que sepan dar respuesta a las problemáticas de la producción agroalimentaria, con el objetivo no sólo puesto en gestionar insumos y procesos para lograr una producción récord, sino también teniendo en cuenta el análisis de los datos y la información con la que se cuenta. Esto permitirá llevar a cabo una toma de decisiones que se adapte a distintos escenarios y que pueda permanecer en el tiempo.

Es por eso que la formación en innovación tecnológica y en procesos de transformación digital resultan fundamentales para el futuro profesional, ya que permite un sinfín de soluciones en el agro. Es posible detectar la disponibilidad de pasturas en un lote a través de imágenes obtenidas por un dron o avión no tripulado, y hasta analizar los índices de vegetación tales como el “NDVI” sobre las últimas campañas, para encontrar zonas de manejo diferencial sobre cada hectárea de un establecimiento agrícola. Estas mejoras permitirán transformar la actual agricultura de precisión en agricultura inteligente, entendiendo el valor de ser precisos en la aplicación de semillas, de agroquímicos y en la toma de decisiones sobre la densidad de siembra o variedad de un cultivo, según lo requiera cada lugar.

Más que nunca se ve reflejada la necesidad de abordar problemas que no se ven utilizando tecnología, y es allí donde cobra valor la formación de profesionales capacitados para afrontar estos desafíos de transformación en el sector agropecuario.

Fuente: AgroVoz

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