2 de abril de 2020 02:28 AM
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La cosecha de soja arranca en un escenario complejo: ¿qué pasará con los precios y los flujos?

Ámbito habló con tres analistas sobre las perspectivas con relación a los resultados de la campaña agrícola 2019/2020.

La cosecha de soja arranca en un escenario complejo: su precio se disparó casi un 8% en las últimas dos semanas y cerró marzo a u$s325 pero fue en un contexto volátil que lo llevó a tocar su mínimo mensual en los u$s301 el 16 de marzo.

Pero, decíamos, el escenario es volátil por lo que resulta difícil prever con claridad si la tendencia alcista se mantendrá a lo largo de la campaña. De hecho, este miércoles –primer día de abril- cae casi 3%.

Tres analistas hablaron con Ámbito sobre todas estas cuestiones, al ser consultados sobre las perspectivas en relación con los resultados vinculados a los precios y el comercio internacional de la campaña agrícola 2019/2020.

Todo dependerá de varios factores: la guerra Estados Unidos – China, las dificultades de logística en el comercio internacional, las posibles medidas restrictivas que podrían adoptar los gobiernos y las futuras políticas monetarias de los principales países. En Argentina, se suma la crisis económica local previa al Coronavirus.Soja02-03-202004-03-202006-03-202010-03-202012-03-202016-03-202018-03-202020-03-202024-03-202026-03-202030-03-202001-04-2020300305310315320325330335

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27-03-2020323,9
30-03-2020324,18
31-03-2020325,56
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Tejeda Rodríguez, de la Bolsa de Cereales porteña

Agustín Tejeda Rodríguez, economista jefe de la Bolsa de Cereales porteña, aseguró a Ámbito que la campaña sojera 2019/20 se enfrenta a un escenario complejo, como pocas veces.

“Al escenario convulsionado por las consecuencias de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, las dos economías más grandes del planeta, y la Peste Porcina Africana, se suma ahora una situación sin precedentes: el coronavirus”, detalló.

Todos estos factores tienen la particularidad de que restringen el consumo de productos agroalimentarios y afectan la demanda mundial, pero las consecuencias de las medidas que los países están adoptando para combatir el coronavirus son algo más complejas y podrían conducirnos a otro lugar”, agregó.

En términos locales, indicó Tejeda Rodríguez , se suma la situación de la economía argentina y las medidas que el nuevo Gobierno ha adoptado desde diciembre pasado, especialmente los aumentos en derechos de exportación, que afectan directamente las rentabilidades relativas entre cultivos y los márgenes al productor.

Menores precios y mayores impuestos resultan en una compleja situación, con gran parte del área sembrada con una probabilidad baja de cubrir costos de producción esta campaña”, dijo

Contó que “ante la expectativa de una suba de derechos de exportación, la comercialización registró desde agosto del año pasado un extraordinario dinamismo en comparación a campañas anteriores. Desde inicios de este año, y ante la incertidumbre que estamos registrando, el ritmo de ventas se ha reducido considerablemente”.

En términos estrictamente productivos, el clima ha jugado un papel central. “Cuando parecía que nos acercaríamos a los rendimientos récord de la campaña anterior, falta de lluvia y días de mucho calor en la etapa crítica del cultivo provocaron mermas de producción, que se encuentra actualmente en 52 millones de toneladas para soja y 50 millones de toneladas para maíz, con posibilidades de sufrir nuevos recortes”, mencionó.

Consultado sobre el impacto del coronavirus en los precios, Tejeda Rodríguez destacó que “cómo ha señalado la FAO, será crucial monitorear las acciones individuales de los países buscando algún mecanismo de coordinación, para evitar que ante el pánico se responda con acciones que puedan llevarnos a una situación de relativa escasez, cuando no hay razón para ello desde el punto de vista de los fundamentales de los mercados, que muestran volúmenes récord de producción”.

Como ha sucedido en otras crisis mundiales, ante el temor a la falta de productos y la suba de precios, los países importadores comienzan a adelantar y aumentar sus compras, y los exportadores a restringir sus exportaciones, autoprovocando la suba de precios que resulta en nuevas medidas restrictivas que conducen, finalmente, a una crisis de seguridad alimentaria mundial. “Algunos países como Kazajstán, Rusia, Turquía y China han comenzado a aplicar medidas de este tipo”, mencionó el analista.

Para Tejada Rodríguez, “desde el punto de vista de los precios internacionales, también será importante analizar lo que suceda con las políticas monetarias de los principales países y sus consecuencias en los valores relativos de las monedas, una vez que los principales focos de incertidumbre comiencen a disiparse. Como muestra la relación histórica, una devaluación del dólar tiene una correlación positiva con el precio de los commodities agrícolas”.

Javier Buján, presidente de Kimei Cereales

Por su parte, Javier Buján, presidente de la consultora Kimei Cereales, destacó que las expectativas con respecto a la próxima cosecha de soja son “buenas y dentro de los niveles esperados en términos productivos a pesar de que algunas zonas sufrieron problemas climáticos”.

En referencia a las expectativas comerciales, el analista señaló que hay dos situaciones: “A nivel interno, se presentan problemas en distintas localidades que implementan medidas extremas y fuera de la resolución del gobierno nacional e impiden el libre tránsito de camiones o bien castigan con cuarentenas a quienes concurran a los puertos, lo cual complica la logística y los costos al momento de la cosecha”.

Por otro lado, continúo Buján en diálogo con Ámbito, “a nivel externo, la preocupación pasa por la contracción de la demanda mundial y el consecuente crecimiento de stocks en los países exportadores (EEUU – Brasil – Argentina)”.

“Esto habrá que verlo porque, de todas formas, el mercado en las dos últimas semanas experimento subas importantes que permitió una mejora de precios del orden de entre 10 y 15 dólares”, puntualizó.

La visión de una analista externo

Alexander Londoño, analista de la consultora internacional ActivTrades, mencionó en diálogo con Ámbito que “el incremento de la producción de soja en Argentina y Brasil de febrero a marzo estuvo presionando al precio de la soja a la baja, pero al aumentar la demanda, el precio regresa al alza durante las últimas dos semanas”.

Para Londoño, “la demanda por la soja e incluso el trigo y el maíz ha subido en medio de la situación por el coronavirus, debido a que los consumidores han aumentado la compra de alimentos procesados de estos granos y cereales, a medida que la mayoría de las principales ciudades del continente entran en cuarentena y las personas se abastecen de suministros”.

El especialista indicó que “el coronavirus impactó en la suba de precios, también en el caso del trigo y el maíz. Sumó además que, como efecto colateral, el incremento de los alimentos de la canasta familiar como la carne, los lácteos y los huevos, debido a que de estos granos se alimentan los animales en las granjas”.

Consultado sobre los cambios en el comercio mundial que pueden esperarse para cuando termine la pandemia, Londoño respondió: “Es posible que los precios de la soja se mantengan alrededor de los niveles actuales, debido a que se espera una recesión global, especialmente en China que es el principal consumidor de soja en el mundo”.

Cabe anotar que incluso antes de la emergencia global por el coronavirus, el precio de la soja ya venía cayendo debido a la desaceleración económica en China, ocasionada por la guerra comercial con Estados Unidos.

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