2 de diciembre de 2009 03:44 AM
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Por mejor precio, frigoríficos vuelven a vender cuero a las curtiembres

La tensión entre frigoríficos y curtiembres por los precios locales del cuero, que había llevado a los primeros a invertir fuertes cantidades para almacenar unos 5 millones de unidades, e incluso a exportar cueros salados (su nivel más básico de conservación) pese a la penalización arancelaria que implica, se está descomprimiendo.

Según tres frigoríficos consultados, las curtiembres locales están pagando alrededor de u$s 0,75 por kilo de cuero fresco. Si bien el valor está bastante retrasado respecto del u$s 1,10 a u$s 1,15 histórico, es largamente mejor que la los u$s 0,15 a u$s 0,20 que los curtidores estaban pagando a partir de la crisis económica mundial desatada hace poco más de un año.

Es que la Argentina exporta alrededor del 80% de su producción y la crisis significó un parate importante para la industria automotriz y del mueble, fuertes demandantes internacionales de cuero.

Sin embargo, “la caída del 90% en el precio local superó con creces la baja en el mercado internacional, que fue del 50%. Los frigoríficos acá están cautivos de unas pocas curtiembres, ya que por los aranceles les es económicamente inviable exportar por sí mismos”, dijo el encargado de la venta de cueros de un gran frigorífico que no quiso revelar su nombre.

Sin embargo, la caída del precio local fue tan grande que, pese a los cerca de u$s 10 de arancel que en tiempos normales pesan sobre la exportación de un cuero salado, algunos frigoríficos con cintura decidieron despachar por sí mismos, tramitaciones, habilitaciones e inversión mediante. “Afuera, un cuero salado (que pesa unos 30 kilos) estaba u$s 30, casi u$s 1 el kilo, cuando acá pagaban u$s 0,20. Convenía despacharlo aún con los aranceles, y creo que eso hizo que ahora el precio esté mejor”, dijo la fuente.

Durante en la crisis, los frigoríficos comenzaron a levantar saladeros y barracas, a ponerlos a punto quienes los tenían en desuso, o a alquilarlos, para no malvender o, incluso, para no tirar los cueros que las curtiembres habían dejado de retirarles. Un saladero bien puesto (con un buen piso con drenaje y habilitación) para almacenar unos 50.000 cueros cuesta unos u$s 700.000. “Los que no pudieron hacerlo, tiraron cueros o los vendieron para gelatina”, que es el destino habitual de los cueros no aptos para ser curtidos y paga apenas unos $ 0,10 por kilo, dijeron desde otra planta.

Así y todo, dicen, los frigoríficos no tenían experiencia en salar y pasaron mal los calurosos meses de verano. Ahora, en cambio, sienten que su poder de negociación cambió, y eso hizo repuntar los precios.

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