8 de abril de 2020 12:22 PM
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La relación insumo producto mejoró para maíz, soja y trigo (aún con precios bajos)

La Bolsa de Córdoba analizó que se pueden comprar más insumos que hace un año. Traccionado principalmente por la baja en fertilizantes.

La Bolsa de Cereales de Córdoba destacó que pese al contexto internacional desfavorable y los cambios en los esquemas de derechos de exportación, el trigo, el maíz y la soja han logrado mejorar su poder de compra respecto al año pasado en un 18,2%, 7,0% y 1,2% respectivamente.

“Los insumos que más se abarataron han sido los fertilizantes, con caídas promedio del 14%, mientras que la atrazina y el glifosato han incrementado su precio”, destaca el relevamiento de la entidad cordobesa.

A comienzos de la cosecha de la gruesa y por diagramar la siembra del trigo, resulta relevante observar la relación insumo-producto para analizar la conveniencia de calzar parte de la producción a través de la compra de insumos y de esta manera fijar parte de los costos de producción de la nueva campaña.

Cabe destacar que los cereales presentan una relación más favorable en términos de precios e insumos que la soja. En particular, los fertilizantes se han abaratado respecto a los granos, brindando una oportunidad para mejorar la sustentabilidad de los planteos a través de una mayor aplicación de estos.

Por qué pasa esto

El precio del maíz se ha mantenido prácticamente constante en el mercado disponible de Rosario respecto al mismo mes del año pasado con una leve suba del 0,6%, mientras que el precio de la soja retrocedió un -2,5% hasta los USD 221.

Por otro lado, debido al dinamismo exportador, el precio del trigo tuvo un incremento importante no sólo a nivel internacional, sino también en el ámbito interno, llegando a los USD 192 por tonelada en marzo de 2020 en el puerto de Rosario, un 11,1% más que en marzo de 2019.

Maíz

Para el maíz, la relación insumo-producto mejoró un 7%. Dentro de los insumos, los que más se abarataron con respecto al valor del cereal fueron el fosfato, la atrazina y la urea, llegando a disminuir un 17%, 13% y 12% respectivamente. Por el contrario, el glifosato incrementó la cantidad de maíz necesaria para su adquisición, requiriendo un 2,5% más que en marzo de 2019.

Soja

En soja, su poder de compra incrementó en promedio un 1,2%, principalmente por la reducción de grano necesario para adquirir dos de los principales insumos, el fosfato y el gasoil, con disminuciones del 11% y 6% respectivamente.

Sin embargo, otros insumos han incrementado su precio relativo a la oleaginosa, como el glifosato y semillas, que ahora requieren un 6% y 3% más de soja que el año anterior.

La mejora en la relación insumo-producto obedece a distintos factores: “Por un lado, la caída del precio de la soja no ha sido tan abrupta y el maíz ha mantenido, a la vez que la mayor parte de los insumos ha disminuido su precio considerablemente”, destaca la BCCBA.

Los productos con mayores caídas han sido los fosfatos monoamónicos y diamónicos, que pasaron de un precio de USD 550 en marzo de 2019 a USD 460 actualmente, es decir una caída del 16%.

A estos le siguen el superfosfato simple, la atrazina 90% y la urea, con caídas del 12% en el mismo período. Por otro lado, sólo dos insumos han incrementado su precio, el glifosato y la atrazina 50, ambos con subas del 3% respecto al mismo mes del año pasado.

Trigo

Por último, el trigo fue beneficiado, con un incremento del 18,2% en su poder de compra, debido a que su precio se incrementó un 11,1% con respecto a marzo de 2019 y sus insumos principales se abarataron en dólares.

Si bien el glifosato incrementó su precio, el mismo tiene una menor incidencia en los costos del cultivo de invierno que el resto de los granos, por lo que el cereal se vio menos afectado ante esta suba.

Los insumos que más se abarataron en relación con el trigo fueron el fosfato diamónico y la urea, con bajas de 25% y 20% respectivamente, mientras que el gasoil también requirió 18% menos del grano. La relación de estos primeros insumos se encuentra en los niveles más bajos de los últimos cuatro años y con valores similares a los que tenían a inicios del 2015, mientras que otros como la semilla han seguido mejorando su relación insumo-producto.

“Esta situación genera un incentivo para aportar tecnología al cultivo con el afán de mejorar su calidad comercial y aportar a la sustentabilidad de nuestros suelos”, concluyen los especialistas de la Bolsa de Cereales de Córdoba.

Fuente: NAP

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