14 de abril de 2020 12:23 PM
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España : El porcino lidera el incremento del ganado en el último lustro

Asaja lamenta la «caída brutal del consumo» motivada por el coronavirus. El número de cerdos ibéricos aumento un 34% desde el año 2014

La estadística pone cifras a lo que los ganaderos vienen advirtiendo desde hace tiempo, el ganado porcino y bovino se incrementa en Córdoba, pero baja el ovino y el caprino. Así lo revelan los datos provisionales publicados por el Ministerio de Agricultura para el año 2019, que indican que, en línea con lo que ocurre en Andalucía y España, las explotaciones de la provincia han ganado cerdos, vacas y toros en el último lustro, pero ahora tienen menos ovejas y cabras.

En este sentido, el número de ejemplares de ganado porcino se ha incrementado un 26% en este periodo hasta llegar a 322.166 y, en concreto, los ibéricos han subido un 34% desde el año 2014 hasta los 300.123, lo que sitúa a Córdoba a la cabeza de la comunidad autónoma por la cifra de estos animales.

En la región, hay 995.084 cerdos ibéricos, un 38% más desde hace cinco años, y en España este ganado ha aumentado un 40% hasta los 3,4 millones de ejemplares. Si se observan las cifras globales del ganado porcino, la subida ha sido del 18% en ambos casos, con 2,7 millones de cerdos en Andalucía y 31,2 millones en España.

En cuanto a la evolución experimentada en otros animales, solo el bovino ha logrado crecer también en el último lustro en Córdoba. La estadística refleja que lo ha hecho un 9% hasta los 157.695 ejemplares, lo que coloca a la provincia en el primer lugar de Andalucía. La comunidad autónoma cuenta con 542.870 cabezas, un 4% en los últimos cinco años, y en España existían a finales del 2019 un total de 6,6 millones, un 9% más durante el periodo analizado.

DESCENSOS / El ovino, en cambio, ha tenido una evolución negativa desde el ejercicio 2014 y cuenta en la actualidad con 631.990 animales después de bajar el censo un 2% en la provincia que, no obstante, lidera el ránking andaluz por el peso de este ganado.

En Andalucía se ha incrementado un escaso 1% hasta los 2,2 millones de cabezas y en España ha caído de forma muy leve hasta los 15,4 millones de ovejas.

Por otra parte, las cabras ocupan el último lugar en el ganado cordobés, que cuenta con 60.169 ejemplares de estos animales tras perder un 5% en cinco años. Andalucía tiene 991.844, por lo que prácticamente no se han registrado cambios en la cabaña, mientras que a nivel nacional se ha reducido cerca de un 2% y el país tiene ahora 2,7 millones.

El presidente de la Asociación de Jóvenes Agricultores (Asaja) de Córdoba, Ignacio Fernández de Mesa, explica en referencia a los ganados ovino y caprino que «hay una falta de consumo importante y un desastre de precios», por lo que la rentabilidad es determinante en su evolución.

En esta línea, recuerda que en los dos casos existe «un problema de demanda» y puntualiza que el ovino «no tiene mucho consumo en Andalucía», donde cada habitante come menos de un kilogramo de esta carne al año, a diferencia de lo que ocurre en el norte del país, donde se aproxima a los tres kilogramos por persona. De este modo, detalla que este producto se vende, principalmente, a través de los hoteles y restaurantes, y es «difícil de consumir con la vida que tenemos ahora», señala en alusión a la falta de tiempo para cocinar a mediodía. No obstante, puntualiza que algunas empresas están facilitando la venta ofreciéndolo por piezas en las tiendas.

Acerca del resto de animales, Fernández de Mesa comenta que el vacuno ha tenido una situación económica sostenible hasta ahora, hace referencia a las «grandes exportaciones» de cerdo blanco a China y subraya que «el ibérico extensivo ha tenido buena cotización por su magnífica demanda», aunque precisa, empleando una metáfora, que «eso, ahora mismo, está colgado de una alcayata».

«caída brutal»/ En esta línea, el presidente de Asaja lamenta que con la pandemia de coronavirus se ha producido «una caída brutal del consumo de ganado de cualquier tipo» por el cierre de establecimientos de hostelería y subraya los perjuicios para los ganaderos. Entre otros, destaca que es necesario justificar ventas para cobrar las primas de la Política Agraria Común y apunta a que los animales se quedan en el campo, y «se están pasando del punto de su comercialización», por lo que las explotaciones no obtienen beneficios y deben continuar invirtiendo en distintos gastos como la alimentación.

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