17 de abril de 2020 04:57 AM
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Volvería a caer el área agrícola este año

La próxima campaña comenzará en mayo-junio y está rodeada por más dudas que certezas.

… que una baja de al menos 2 millones hectáreas volvería a registrar la superficie agrícola argentina en la próxima campaña que comenzará en mayo-junio rodeada de más dudas que certezas. En materia internacional, no está claro aún qué cantidad y tipo de restricciones se pueden llegar a imponer al comercio, si bien se sabe que los “alimentos” son los que menos cantidad de impedimentos pueden sufrir. Sin embargo, el achicamiento de la economía global (con un PBI bajando, en promedio, más del 6%), sumado al desplome de otras variables, como el petróleo, no ayudan al agro. De hecho, tanto en Europa donde algunos ya pretenden suspender el “corte” obligatorio de la gasolina con biocombustibles, como en los EE.UU. donde el derrumbe del consumo local de combustibles fósiles destruyó los precios, determinando que los “bio” no puedan siquiera competir, se prevé una fuerte caída de la demanda de granos para ese destino, lo que estaría agregando un elemento fuertemente bajista a la soja y, más aún, al maíz. Esto, sumado a la falta de competitividad local por el nuevo atraso del tipo de cambio sumado a las retenciones, vuelven muy poco atractivos a los cultivos. Tanto es así que hasta el trigo, que todavía presenta precios internacionales algo más sostenidos, está mostrando resultados entre negativos y neutros para la próxima campaña, aún con el doble cultivo con soja. Según un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario, para el cultivo en el centro-norte del país (hasta 700 km. de puerto) “llama la atención el acotado margen neto que obtendría el dueño del campo (explotación por sus propios medios sin arrendar). Luego de pagar todos los impuestos lograría apenas un 12% del total de los Ingresos Brutos que percibe por la venta de su producción (rinde por precio de venta estimado de la mercadería). Idéntico comentario se puede expresar para el margen neto que obtiene el arrendatario (8% sobre sus ingresos brutos totales). Hay que tener presente que las producciones en el norte son sumamente riesgosas por la alta volatilidad climática, lo cual impacta fuertemente en los rindes”, destaca el trabajo.

… que, en el frente externo, para el representante argentino en Brasil, Javier Dufourquet, la “agroindustria va a sustentar a Brasil en 2020, gracias a su cosecha récord (251 millones de toneladas de las cuales la mitad son de soja y 100 mill/tn de maíz), y a exportaciones alentadoras”. Esto es así debido a que “la rentabilidad es adecuada por un tipo de cambio más competitivo, y buena productividad”, señaló, al punto que destacó que podría haber cierto crecimiento en el área de trigo (+ 10%) y de maíz, mientras que la soja se mantendría. De todos modos, dijo que “la gran pregunta que se hacen en el país vecino es si la Argentina podrá cumplir con 5,5-6 millones de toneladas de trigo de los casi 7 millones de tn que necesita Brasil”. Dufourquet consideró, además, que “los estados más productivos (en agroindustria) como Goias, Parana, etc., son los que van a andar mejor”. Por su parte, el agregado agrícola en Bruselas, Gastón Funes, también coincidió en el previsible achicamiento del comercio, aunque destacó la “prioridad” aún de la parte sanitaria por sobre la economía en aquella región, que “exporta 150.000 millones de euros anuales de alimentos, e importa por 120.000 millones (…) de los cuales Argentina participa con ventas por u$s6.500 millones por año”, dijo. Además de algunas restricciones que surgieron en Europa con la pandemia (fronteras internas), Funes explicó que una de las mayores caídas que ya se produjo fue en la carne (vacuna) cara, por el desplome de la demanda HoReCa (hoteles, restaurantes y catering) que son los que buscan los cortes de mayor valor . También por esto, tanto el sector de la carne como el de la leche y los vegetales estarían “recibiendo apoyo, y el redireccionamiento de los fondos no ejecutados de la PAC (Política Agrícola Común)”.

… que, por su parte, para Nelson Ilescas del INAI y Agustín Tejada de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el panorama de corto y mediano plazo es similar ya que “al Codiv-19 se agregan las retenciones (locales), la peste porcina y la guerra comercial” alterando el plano internacional. Algunas de las definiciones escuchadas allí fueron: 1) las compras chinas de soja a EE.UU. sin bajas y por debajo del acuerdo suscripto; 2) el derrumbe del petróleo desplomó los precios del etanol. EE.UU., principal productor mundial de maíz, destina el 40% de su volumen a etanol; 3) se prevé una fuerte disminución de la demanda mundial, aunque la que mejor puede soportar es la agroindustria (siempre que tenga un adecuado aprovisionamiento de insumos); 4) algunos temen que pueda haber crecientes restricciones comerciales, en especial, a algunos productos como arroz, trigo, etc.; 5) se prevén cambios en los patrones de consumo, por ejemplo, productos menos procesados para ser elaborados en el hogar; baja de la demanda de “comida afuera”, etc.

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