17 de abril de 2020 04:36 AM
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Cuál es el escenario de las exportaciones durante la pandemia

La pandemia del Covid-19 encuentra a la economía argentina deteriorada luego de un periodo de recesión, fuga de capitales, disminución de la inversión desempleo y pobreza.

En los últimos años, Argentina fortaleció su inserción en el mundo de la mano de un incremento de las materias primas. Si comparamos la evolución del valor de las exportaciones del año 2015 con las del 2018, en donde la gestión anterior obtuvo su mejor desempeño en el plano comercial, se advierte una disminución en la mayoría de las categorías de los bienes exportados.

Por un lado, se observa una mengua de diferentes manufacturas de origen agropecuario, como lo son el rubro bebidas, vinagres, aceites, alimentos para animales. También cayeron las exportaciones de productos farmacéuticos y de otros sectores mayoritariamente industriales, como distintos insumos para la construcción, muebles, textiles y juguetes.

Por otro lado, en el 2018 aumentaron considerablemente los despachos de cereales y carne. También hubo un avance de las exportaciones automotrices en la fecha señalada; sin embargo, no significó un crecimiento sostenido durante el ciclo, mientras que, a la par, se evidenció una disminución de la integración de autopartes nacionales por cada vehículo patentado. El aumento de la exportación de bienes con escaso valor agregado demuestra la primarización del perfil exportador durante los últimos años.

La soja representó el 25% de las exportaciones en 2018

En consecuencia, este tipo de inserción de la Argentina en el mundo la hace dependiente de la performance de las materias primas y del precio volátil de los commodities agropecuarios. El complejo sojero representó alrededor del 25% de las exportaciones totales en el 2018, posicionándose como el rubro más importante en términos de generación de dólares.

Las comercializaciones de este complejo están conformadas principalmente por: harinas y pellets de soja, que tienen al Sudeste Asiático, la Unión Europea y Medio Oriente como principal destino; aceite de soja, que tiene a la India como primer comprador; y porotos de soja que se venden mayormente a China, nuestro segundo principal socio comercial, después de Brasil.

La OMC estima que la contracción del comercio mundial dependerá del tiempo que les lleve a los países controlar la epidemia, pudiendo reducirse entre un 12,9% y 31,9% durante este año.

De lo anterior se desprende que la exportación de grano crudo de soja es preponderante en el desempeño del complejo sojero. Esta información es consistente con la estrategia que desarrollan los chinos desde hace algunos años que consiste en ampliar la capacidad productiva de su industria alimenticia para procesar materias primas en su territorio.

De este modo, a la par que aumentan la compra de materias primas, disminuyen la importación de alimentos procesados, como el aceite de soja, la harina o el pellets. En el escenario global actual, en donde todas las economías se reordenan y redefinen sus objetivos para hacer frente a la pandemia y las consecuencias de las medidas de aislamiento social, en los mercados de referencia, los precios de la soja y el maíz se encuentran entre un 5% y 7% por debajo de su valor hace un año atrás, de acuerdo a las proyecciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC), publicadas por el último informe de coyuntura del Ieral.

La OMC estima que la contracción del comercio mundial dependerá del tiempo que les lleve a los países controlar la epidemia, pudiendo reducirse entre un 12,9% y 31,9% durante este año. De acuerdo al escenario optimista que la organización maneja para América Latina, la economía sufriría un achicamiento del orden de los cuatro puntos porcentuales durante este año, con una recuperación en el 2021 de la mano de una expansión del PBI de 6,5%.

En la vereda de enfrente, el PBI se contraería un 11%, condicionando la recuperación y relentizando el crecimiento de la región y el mundo en el mediano plazo, de acuerdo a una hipótesis pesimista. A todo esto, el sector externo del país no solo depende del precio de los commodities agropecuarios, sino que también mira atento el desempeño de Brasil, China y Estados Unidos, principales socios comerciales, en su lucha contra el coronavirus.

Wuhan, ahora como centro de expectativa exportadora argentina

Mientras el gigante brasilero y el país que preside Donald Trump no paran de cosechar malas noticias en materia de contagios y muertes por covid-19, distinta parece ser la suerte de los creadores de la pólvora. El cese de nuevos contagios tras el levantamiento de la cuarentena en la industriosa ciudad china de Wuhan, centro de la pandemia, es un aliciente para el comercio mundial, pese a que lejos está todavía de volver a la normalidad.

Las expectativas de las exportaciones argentinas están puestas allí, una vez que la batalla sanitaria se encamine hacia la victoria. Particularmente en la exportación de carne. Recordemos que antes de que se desate la pandemia del coronavirus, la peste porcina africana (PPA) obligó a los chinos a sacrificar a más de medio millón de cerdos, abriéndose, en consecuencia, la oportunidad de expandir los despachos de proteína animal al país que preside Xi Jinping. 

La estrategia de los chinos consiste desde hace algunos años en ampliar la capacidad productiva de su industria alimenticia para procesar materias primas en su territorio.

Si bien hay pocos frigoríficos habilitados para exportar cerdo a China y el aislamiento dilata las acciones burocráticas necesarias para aumentar las habilitaciones, los problemas más espinosos para usufructuar la oportunidad vendrían por otro lado.

Para satisfacer el aumento de la demanda de carne china se requieren inversiones en instalaciones de congelado y desposte, que se encuentra con una imposibilidad por los altos costos de financiamiento. Así, el aumento de la capacidad instalada se dificulta para un sector que debió hacer frente a la importación de cerdos y aumento de estructura de costos, principalmente. 

cerdo
El aumento de la exportación de bienes con escaso valor agregado demuestra la primarización del perfil exportador argentino durante los últimos años.

El rol de los bancos

Pese a que la autoridad monetaria informó que el conjunto de entidades del sistema financiero aprobó créditos a tasa baja por 66 mil millones de pesos, de los cuales ya desembolsaron más de la mitad, persiste el reclamo en el sector pyme por dificultades para ser financiadas a una tasa de interés anual máxima de 24%.

Un relevamiento de la Cámara de la Madera muestra que el 60% de las empresas del sector consultadas aún no obtuvieron una respuesta firme frente a la solicitud de crédito, más del 30% obtuvo una respuesta negativa, mientras que los casos en que el banco aprobó el crédito por la totalidad de la nómina salarial son una minoría. Muchos dirigentes pymes se quejan de las dilaciones impuestas por las entidades bancarias y denuncian que, inclusive, pese a contar con los avales del Estado, a través del respaldo del Fondo de Garantías Argentino (FoGAr), muchas empresas no califican. 

Como mencionamos en la entrega anterior, se expandió la masa prestable al reducirse los encajes y las letras, ergo los bancos están líquidos. Sin embargo, a juzgar por la disparada de la cotización de los tipos de cambios paralelos (el CCL y MEP), en un contexto de regulación cambiaria, todo evidencia que los bancos lejos de prestar el dinero, optan por dolarizar sus posiciones.

Especial para La Nueva Mañana

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