18 de abril de 2020 12:30 PM
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Crisis europea favorece a consumidores uruguayos

Bifes y cuadril tienen menor precio que algunas pulpas.

Pablo Antúnez

Las complicaciones comerciales que se generaron en la Unión Europea, donde cayó drásticamente la demanda por la expansión del COVID-19, están comenzando a beneficiar a los consumidores en el mercado uruguayo.

Es que en el abasto los cortes bovinos nobles, aquellos que conforman el denominado rump & loin (principalmente bife ancho, bife angosto y cuadril), hoy valen menos que las pulpas, que conforman parte de los cortes del cuarto trasero bovino.

Esos cortes hoy no tienen otro mercado para ser colocados y en lo interno, también tienen una colocación limitada, al tener parte del circuito gastronómico cerrado u operando a media máquina.

“Las ventas de carne están muy lentas. A nivel de distribuidores abastecedores y supermercados cayeron entre 20% y 30% respecto a los primeros días de marzo, cuando se conoció la presencia de la enfermedad en Uruguay y la gente salió a estoquearse”, contó a El País Jorge López, director de Abasto Santa Clara.

Los carniceros también confirman esa baja y dicen sentir la pérdida de venderle carne a los comedores escolares, restaurantes y parrillas, que en muchos casos, trabajan sin público en sus locales.

“Todos los importadores estamos con mucha carne”, sostiene López, donde Abasto Santa Clara tiene una fuerte presencia en el mercado interno, las cadenas de supermercados y el circuito gastronómico.

El mercado mundial de carnes está casi paralizado, con un único comprador que va cobrando más protagonismo: China.

Los precios de la carne bovina en el mercado interno se mantienen estables, tanto para la carne nacional como en los cortes importados y pese a que subió el ganado gordo, por el momento se estaría descartando una suba en el mercado interno. La caída en las ventas estaría frenando esa suba, según la visión de algunos abastecedores consultados por El País.

Brasil. A su vez, Brasil que es el principal proveedor de carne bovina desosada, madurada y envasada al vacío, está manteniendo los precios e incluso, pasa valores algo por debajo a los importadores uruguayos, porque precisa vender. Al igual que los frigoríficos uruguayos, sus plantas dependen de China.

Más allá de esos precios algo inferiores, se hace difícil que los importadores locales compren más volumen por la caída de las ventas en el abasto.

Importaciones. Las importaciones de carne bovina fresca, desosada y madurada sigue firme y los volúmenes introducidos en el abasto interno crecieron en marzo, luego del piso que mostraron en febrero.

Esa carne importada, ayuda a regular los precios en el abasto y suple parte de la carne producida en Uruguay, cuando la demanda de la exportación es elevada. Según publicó Faxcarne en base a datos de la Dirección Nacional de Aduanas, ingresaron el mes pasado 3.013 toneladas de carne refrigerada, unas 1.200 toneladas por encima de los volúmenes entrados en febrero.

Del volumen importado el mes pasado, 2.684 toneladas correspondieron a cortes enfriados y 329 toneladas a carne vacuna congelada.

Según Aduanas, Brasil y especialmente los frigoríficos de Rio Grande do Sul, continúa siendo el principal proveedor. Son todas empresas exportadoras que abastecen la Unión Europea, China y otros mercados de elite.

Fuente: El Pais

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