19 de abril de 2020 11:15 AM
Imprimir

Por qué no debes guardar las fresas junto a las manzanas en la nevera

Los expertos aconsejan conservar por separado en el frigorífico las frutas y verduras con diferentes grados de maduración

¿Has notado alguna vez que las fresas que compraste hace unos días maduran antes y parecen conservarse peor que las que compraste hace un par de semanas? Tal vez hayas pensado que esto se debe a que esas frutas sean de peor calidad o a que quizá las escogieras más maduras de lo que creías. Pero lo más probable es que una parte de la culpa de que se hayan estropeado antes sea de sus «compañeras» de frigorífico.

Aunque lo ideal sería que las frutas se recolectaran en su momento de maduración, pues así conservarían sus propiedades organolépticas (sabor, olor y textura) y nutricionales, lo cierto es que eso, tal como reconoce Luis Riera, director de la consultora de seguridad alimentaria SAIA, es inviable, pues muchas frutas se estropearían en los supermercados y se produciría un gran desperdicio de alimentos. Por eso muchas frutas completan su maduración en las cámaras o en los frigoríficos. Y eso se debe, tal como aclara Riera, a la acción del gas etileno que desprenden y que influye en su crecimiento, maduración y envejecimiento.

Por un lado estarían entonces las frutas y verduras «climatéricas», es decir, que siguen madurando después de la cosecha aumentando así su producción de etileno, como es el caso del plátano, el aguacate, la ciruela, el kiwi, el tomate, el mango, el melocotón, la papaya o la sandía, entre otros. Y, por otro, las que son «no climatéricas», es decir, aquellas que una vez recolectadas dejan de madurar, como es el caso de las naranjas, las moras, las fresas, el limón, las cerezas, los arándanos, la granada, la calabaza, el pepino, la berenjena o la piña.

Hacer esta distinción también es importante según la opinión de Ana Amengual, dietista-nutricionista del centro Julia Farré, quien suma a la lista de las «climatéricas» las manzanas, las peras, el caqui, la chirimoya, los higos y los paraguayos y en las «no climatéricas» incluye también el pomelo, las uvas, las mandarinas, los lichis, los fresones y las frambuesas.

Las frutas más «sensibles»

Las frutas «no climatéricas» como las fresas, las uvas o los cítricos (naranja, mandarina, limón o pomelo), apenas sufrirán cambios una vez que hayan sido recolectadas. Por eso si estas frutas se conservan en el mismo frutero (o en el mismo cajón del frigorífico) con las «climatéricas», es decir con las que producen etileno (plátano, pera, manzana…), se acelerará su proceso de maduración y puede llevar a que se estropeen más rápido, según asegura Jessica Hierro, diestista-nutricionista de la clínica Alimmenta.

Las manzanas y los plátanos son las que desprenden mayor cantidad de etileno
Las manzanas y los plátanos son las que desprenden mayor cantidad de etileno

Las frutas más «gaseosas»

Algunas de las frutas y verduras que producen una mayor cantidad de etileno son, según indica Luis Riera, la manzana (que es una de las que lo desprende en mayor cantidad por lo que se aconseja almacenar siemrpe aparte) y el plátano (que elimina el gas a través del rabo por lo que un truco para ralentizar su maduración consiste en envolverlo en papel «film»). También liberan etileno en mayor cantidad que otras frutas el aguacate, el melón cantalupo, el albaricoque y las ciruelas.

¿Y las verduras y las hortalizas?

También son más sensibles al efecto del etileno algunas verduras y hortalizas como la cebolla, el brócoli, los espárragos trigueros, la calabaza, el pepino, la zanahoria, las espinacas, las acelgas, el berro y la coliflor.

A la hora de almacenar los vegetales y las hortalizas la dietista-nutricionista Ana Amengual aconseja diferenciar los siguientes grupos:

– Tubérculos duros que pueden agruparse: zanahoria, remolacha, chiviría y nabos.

– Tubérculos de dureza media que pueden ir juntos: berenjena, calabacín y pepino. Lo que más suele dañarles es la humedad.

– Tubérculos frescos como los rábanos, los ajos tiernos, los espárragos, la cebolla tierna y el puerro.

– Las verduras de hoja como las espinacas, las acelgas, las coles, el apio y la lechuga. «Pueden lavarse, desinfectarse, secarse bien y conservarse en tápers o en bolsas de cierre hermético para evitar que se humedezcan y se pudran», aclara Amengual.

– Los pimientos y judías verdes. «Su ciclo de maduración es similar y lento, así que podemos unirlos», explica.

– Los alimentos sensibles que deben estar aislados de forma independiente son las setas, la calabaza que no esté entera y los tomates.

Es mejor separar las frutas de las verduras y las hortalizas.
Es mejor separar las frutas de las verduras y las hortalizas.

Separa las recién compradas

Además de hacer esta separación, Amengual aconseja separar las frutas dentro del cajón del frigorífico con bolsas de silicona o tápers para que unas no perjudiquen el ciclo de maduración de otras. Sobre este punto aclara, no obstante, que las bolsas de tela, las rejillas o cualquier otro sistema de almacenaje transpirable ayuda a clasificar los alimentos, pero no evita que los gases producidos por las frutas más maduras afecten a las otras.

Por regla general, la experta del centro Julia Farré recomienda separar siempre en el frigorífico las frutas de las verduras y hortalizas y los vegetales «viejos», de los recién comprados. Así, afirma que los que lleven más tiempo en la nevera deben separarse de los recién comprados, pues su grado de maduración es diferente y el etileno que producen los más antiguos pueden acelerar la maduración de los nuevos y hacer que estos últimos se estropeen antes.

Fuente: www.abc.es

Publicidad