20 de abril de 2020 11:31 AM
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El orgullo de seguir produciendo alimentos seguros

Tras 25 días de cuarentena, 2.200 empleados de una industria con plantas en Santa Fe, San Luis y Buenos Aires, continúan brindando cortes, hamburguesas, salchichas y otros productos con valor agregado. «Revisamos las normas de inocuidad y fortalecimos la protección del personal para garantizar el abastecimiento a los consumidores», afirmó Teresa Senosian, Gerenta de Calidad de Marfrig Argentina.

“Hace años que procesamos bajo las más exigentes normas de calidad alimentaria. De todos modos, frente al Covid-19 repensamos y reforzamos la gestión de riesgos, enfocándonos en la protección de nuestros colaboradores”, contó a Valor Carne la Ing. en Alimentos Teresa Senosiain, Gerenta de Calidad de Marfrig Argentina. Y resaltó que desde que se inició la cuarentena los consumidores están más preocupados: “Nos llaman al 0800 de atención al público, para saber si seguiremos produciendo y tener la tranquilidad de que los productos son seguros. Hoy, más que nunca, se convirtió en una herramienta para difundir nuestro compromiso y la responsabilidad que hay detrás de nuestras marcas”.

El negocio de Marfrig está orientado en un 70% a la exportación de carnes, fundamentalmente cortes de alta calidad para mercados como Europa, China, Estados Unidos y Canadá; y un 30% al mercado interno, que incluye marcas bandera como Paty, Goodmark, PatyViena y Vieníssima.

La especialista se desempeña en la compañía desde hace 16 años y, hoy, tiene a cargo la coordinación de los equipos de calidad de las cuatro plantas, que cuentan con 2.200 empleados: Villa Mercedes, San Luis (faena y despostada), San Jorge, Santa Fe (faena, despostada y elaboración de hamburguesas), Baradero, Buenos Aires (fiambres y chacinados) y Arroyo Seco, Santa Fe, (vegetales congelados).

“A 25 días de iniciada la cuarentena, seguimos operando con el ritmo habitual en todas las unidades”, destacó Senosiain, refiriéndose al estado del arte y el entrenamiento del personal en gestión de la inocuidad alimentaria.

Los tres frigoríficos cárnicos de Marfrig cuentan con la certificación BRC (British Retail Consortium), un estándar muy alto que exigen algunos clientes internacionales. “Avala nuestra capacidad para garantizar la calidad, seguridad y legalidad de los alimentos que ofrecemos a los consumidores”, afirmó, detallando que, como protocolo de base, las cuatro plantas cuentan con el HACCP (Análisis de Riesgos y de Puntos Críticos de Control).

El HACCP es un programa para asegurar la inocuidad de los alimentos desde la recepción de las materias primas hasta la distribución del producto final. “Evaluamos los riesgos que se presentan en cada etapa y la probabilidad de que estos peligros se manifiesten. Luego, en aquellos puntos donde la posibilidad de ocurrencia es mayor, gestionamos una medida de control”, explicó.

Por ejemplo, prosiguió, “tras la faena, monitoreamos si hay restos de ingesta, leche y otros materiales biológicos visibles que podrían ser contaminantes. Entonces, ese pedazo se extraer a cuchillo y se hace un lavado especial para que el producto final sea inocuo”, indicó. Y especificó: “esto se realiza habitualmente con todos los animales faenados. No ahora, en particular, por la pandemia”.

Más controles

Toma de temperatura del personal al ingresar a la planta.

Toma de temperatura del personal al ingresar a la planta.

¿Qué cambió con el Covid-19? “Por un lado hicimos una revisión del HACCP. Sometimos nuestros análisis a esta nueva amenaza y confirmamos que el riesgo de contaminación en el producto es casi nulo. Hay mucha bibliografía al respecto en la que no hay evidencias de transmisión del virus en alimentos o a través de sus envases. Entonces, gestionamos la inocuidad y liberamos nuestros productos de manera habitual”, subrayó Senosiain.

Lo que sí agregó la compañía es “un protocolo muy pormenorizado para proteger la salud de los colaboradores y garantizar la continuidad de la producción. Desde el área de calidad cuidamos el producto y desde ‘Capital Humano’, con el apoyo del médico de planta, resguardan a nuestros equipos de trabajo”, dijo Senosiain, puntualizando que todas las personas de riesgo están desde el primer día en sus casas y las áreas de oficina, sobre todo las centrales, hacen las tareas en home office.

A esto se sumó el distanciamiento físico entre operarios y se acentuaron las medidas de higiene. “Escalonamos los ingresos a planta, tomamos la temperatura a todos lo que entran, sean internos o externos; programamos turnos para acceder a comedores y zonas de descanso; aumentamos la frecuencia de desinfección de los espacios comunes; instalamos nuevas estaciones de limpieza de manos e hicimos mucha difusión de las recomendaciones del Ministerio de Salud, a través de cartelería, banners y charlas breves”, enumeró.

¿Higiene de la ropa? “Mientras los colaboradores está trabajando, la vestimenta de calle queda dentro de una bolsa de polietileno, en un lugar aislado. Hay una persona en el vestuario que controla que ese proceso funcione”, afirmó, agregando que el uniforme de la empresa se lava en la planta y se hace una validación de la eficiencia del proceso. “Mediante un hisopado, verificamos si la ropa quedó desinfectada. Es un análisis microbiológico que consiste en un recuento de bacterias, si el resultado está por encima de nuestro estándar quiere decir que el lavado no está siendo correcto y hay que mejorarlo. Esto ya se hacía anteriormente, pero con la pandemia aumentamos la frecuencia”, aseguró.

Para Senosian, una fortaleza del sector es que hay muchas cuestiones higiénicas a las que el personal está acostumbrado. “Por ejemplo, las barreras sanitarias en donde se lavan las botas y se friegan las suelas, no cambiaron, siempre se utilizaron para entrar a una planta. Quizás en otro tipo de industria no era así, pero en los frigoríficos está internalizado. Eso juega a favor en estos momentos”, advirtió.

En cuanto a las líneas de producción, se hicieron varios cambios para evitar que la gente se aglomere. “En la planta de hamburguesas, por ejemplo, en lugar de producir todo al mismo tiempo, generamos dos grupos y los espaciamos de modo que ninguna persona del turno mañana se cruce con los de la tarde. En Baradero, a su vez, separamos a los operarios que elaboran salchichas y fiambres con el mismo criterio”, aseveró.

En cuanto a la logística, la compañía continúa llegando con sus marcas a todos los puntos de venta del país. “Atendemos almacenes y supermercados, a través de nuestros 78 distribuidores, que son pymes muy preparadas para esta tarea. De cualquier modo, realizamos una capacitación a distancia sobre buenas prácticas frente al Covid-19 con protocolos precisos para cada operación”, enfatizó.

¿El personal se adaptó a los cambios? “Sí, todos quieren seguir trabajando y además tienen el orgullo de ser productores de alimentos seguros, es nuestra misión corporativa. En esta etapa tan difícil que estamos atravesando como sociedad, continuamos abasteciendo a la población y traccionando a nuestros proveedores de hacienda que día a día nos acompañan”, finalizó Senosian.

Por Ing. Agr. Liliana Rosenstein

Fuente: Valor Carne

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