23 de abril de 2020 07:04 AM
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De la exportación dependerá lo bueno y lo malo de la carne

Con un nivel de 350 mil toneladas enviadas en 2020, la expectativa de precios no es alentadora.

La pandemia del nuevo coronavirus le cerró la puerta en la cara a las exportaciones de carne argentina, que durante el año pasado habían alcanzado el mayor volumen en 50 años.

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Usda) ya le puso una cifra a la merma: 20 por ciento. De cumplirse este cálculo, los envíos de carne argentina se reducirán de 840 mil toneladas embarcadas en 2019 a 675 mil toneladas.

Con Europa paralizada y Chile con menor ritmo de compras, sólo China mantiene continuidad en las operaciones, inclusive con un desempeño mayor en el primer bimestre del año. Aunque en la industria son cautelosos respecto de la evolución de las compras del gigante asiático.

Mientras tanto, en la cadena de ganado y carne bovina comienzan a hacer números sobre el desempeño que podría tener el negocio en lo que queda del año.

La foto muestra un leve aumento en el stock de vacunos, con un incremento en la cantidad de cabezas faenadas y una mayor producción de carne.

“Esta situación permite inferir para el año en curso un importante volumen de faena, en donde la exportación jugará un importante papel para descomprimir el mercado interno”, observa Federico Santángelo, socio de la consultora especializada Agroideas.

A tal punto el comercio exterior será determinante, que el consultor admite que con un ritmo de embarques bajo -alrededor de 350 mil toneladas-, será difícil que la demanda doméstica absorba esa mayor oferta de carne sin el efecto depresivo sobre el precio de la hacienda.

El mercado doméstico tiene la particularidad de que consume toda la carne que tenga a disposición y ajusta por precio. Este comportamiento da por tierra con la idea de que, en tiempos de crisis, los argentinos comen menos carne.

“La exportación es la que ayuda a descomprimir la oferta en el mercado interno”, sostiene Santángelo.

En cuanto al comportamiento del precio de la hacienda, la disminución en las exportaciones afecta en especial a los novillos y vacas. Con Europa prácticamente retirada del mercado, los novillos pesados dejaron de ser atractivos.

El último informe de Agroideas muestra que la vaca es la categoría más postergada en los últimos meses, ya que mantiene el precio nominal desde noviembre de 2019.

Lo que viene

A la hora de simular posibles escenarios para los próximos ocho meses, todos parten del mismo denominador común: ¿qué pasará con las exportaciones?

Con una faena anual proyectada en 14,3 millones de cabezas, la producción total de carne rondaría los 3,2 millones de toneladas. Según los cálculos de Santágelo, un modelo de negocios sustentable debería partir de un volumen de exportación de al menos 600 mil toneladas, con un mercado interno que absorba 2,6 millones de toneladas, 320 mil toneladas más que en 2019.

Por debajo de ese nivel de ventas al exterior, los precios de la hacienda no tendrían muchas chances de mejorar.

Terneros al frente

A partir de un desarrollo comercial atípico, debido a la cuarentena, los precios al consumidor de todas las carnes mostraron alzas durante marzo. Los cortes vacunos rondaron el seis por ciento, en sintonía con el reajuste del valor de la hacienda, mientras que el pollo encabezó la suba minorista con 9,2 por ciento.

Si nos metemos en los corrales, los terneros son los que han tenido la mayor actualización de precios en los últimos 12 meses: 58 por ciento, cabeza a cabeza con la inflación anualizada.

El valor de la invernada se encuentra seis puntos porcentuales por encima de la hacienda para consumo, que a su vez se ubica 11 puntos por encima del aumento de la carne en el canal minorista.

Una relación que demuestra que el productor ganadero ha recuperado participación dentro de la cadena de ganados y carnes.

Fuente: AgroVoz

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