25 de abril de 2020 01:33 AM
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Coronavirus y alimentos: una oportunidad al alcance de la mano

CompartiremailFacebookTwitterEn el medio de crisis por la pandemia del nuevo coronavirus, vuelve a quedar en evidencia que la economía argentina no saldrá de la recesión sin el campo. Se ha repetido hasta el cansancio con gobiernos de diferente signo, pero cuando los especialistas pronostican una brusca caída del PBI, debido al aislamiento obligatorio que se dispuso para […]

En el medio de crisis por la pandemia del nuevo coronavirus, vuelve a quedar en evidencia que la economía argentina no saldrá de la recesión sin el campo. Se ha repetido hasta el cansancio con gobiernos de diferente signo, pero cuando los especialistas pronostican una brusca caída del PBI, debido al aislamiento obligatorio que se dispuso para frenar la propagación del virus, el agro se destaca como la actividad que más rápida puede reaccionar a las señales de los mercados o a los incentivos de medidas económicas.

Esta semana, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires dio a conocer su informe precampaña de trigo para el ciclo 2020/21. Estimó un incremento de la superficie sembrada de 1,5% respecto del ciclo anterior. Así, se pasaría de 6,5 millones de hectáreas a 6,7 millones de hectáreas a nivel nacional.

Según el trabajo, el principal motivo para el incremento es la relación insumo-producto. “Dentro de los herbicidas, se registró una disminución del 5%. Por el lado de los fertilizantes, tanto la urea como el fosfato diamónico mostraron caídas en sus precios del 7% y 16%, respectivamente. Mientras que el gasoil asentó una disminución del 11%, respecto a los valores observados en la misma fecha del año pasado”, señala el informe. “De esta manera, el trigo en combinación con soja de segunda se presenta como una de las opciones más competitivas para la campaña 2020/21”, afirma.

El escenario climático, añade, también se presenta favorable. La humedad en los suelos se restableció en las últimas semanas, lo que favorece las condiciones para la siembra.

En materia de mercados, el contexto internacional muestra que las cotizaciones del cereal, desde la irrupción de la pandemia, cayeron menos que las del maíz o la soja. Al mismo tiempo, países como Rusia o Kazajastán establecieron limitaciones a sus exportaciones para no afectar sus consumos internos. Sin embargo, otros informes señalan que es poco probable que el trigo argentino vuelva a tener la ventaja competitiva que tuvo en las dos últimas campañas en el sudeste asiático por los problemas climáticos de Australia. Aun así, la caja de fin de año y los primeros meses del próximo que supone el trigo puede estar en buenas condiciones. Además, desde el punto de vista del cuidado de los suelos, que se pueda llevar adelante el ciclo trigo-soja es un punto favorable.

Si este escenario estuviera acompañado de una menor presión impositiva y un contexto económico más previsible, la inversión en el cultivo sería todavía mayor. Este concepto se ha dicho más de una vez y también se ha repetido con gobiernos de diferente signo.

El campo necesita sentarse en la mesa de las decisiones. Esa idea rondó la charla virtual que organizaron esta semana CRA, Cartez y la Sociedad Rural de Río Cuarto. “Lo que necesitamos es que el Gobierno le de cabida al campo en las decisiones, es el sector que más aporta recursos al país, tienen que escucharlo”, dijo el presidente de CRA, Jorge Chemes. “Vamos a generar acciones”, prometió. La única línea disponible que tienen los ruralistas es con el ministro de Agricultura, Luis Basterra, pero quieren llegar a Olivos o a la Casa Rosada. “Buscamos señales más claras, acceder a un alivio impositivo, promover las exportaciones y favorecer las economías regionales”, añadió el ruralista vía un chat de Google.

El ruralismo solo traspasó las puertas del despacho de Basterra. A diferencia de las entidades industriales y de comercio, no llegó ni a Olivos ni a la Casa Rosada.La dinámica de la pandemia trastocó el camino de los reclamos y las propuestas que había comenzado en diciembre pasado cuando el Gobierno aumentó los derechos de exportación. Además, Basterra no forma parte del ADN albertista: Agricultura fue uno de los puestos del Gobierno que Fernández cedió a pedido de su vicepresidenta, Cristina Kirchner. Las diferencias en la coalición gobernante no han menguado.

Quizás no alcance solo el ruralismo para llegar a lo más alto del poder político. La cadena agroindustrial tiene peso específico para hacerlo.

Hay algo claro: el escenario global no es tan negativo para el agro como lo es para otros sectores, como la industria o los servicios. Algunos indicios ya se están dando. China aumentó sus compras de soja de Estados Unidos y algunos especialistas creen que se podría estar cumpliendo la fase 1 de la tregua en la pelea comercial entre ambas potencias. Pese al shock económico de la pandemia -en las estimaciones optimistas de los principales organismos económicos internacionales se estima una caída de 3% en el PBI global- la Argentina está en condiciones inmejorables para satisfacer la demanda global de alimentos. La oportunidad, otra vez, está al alcance de la mano.

Por: Cristian Mira

Fuente: La Nacion

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