25 de abril de 2020 13:14 PM
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¡Más malbec, pero diferentes!

Entre las diferencias genéticas y el aporte del terroir, queda claro que el malbec no es una variedad que pueda aburrir.

Si bien los vinos malbec argentinos ya son una “marca registrada” a nivel internacional, con el aporte de la ciencia es posible mejorar aún más sus atributos de calidad enológica. Una forma de lograrlo es a través de la selección clonal que toma a la genética como un factor clave para aumentar la calidad del producto y producir vinos únicos y diferenciados como parte de una estrategia comercial de generar escasez en un contexto de mercados saturados. El gran desafío es invertir en conocimiento e innovar tecnológicamente para fortalecer el posicionamiento de nuestra variedad emblemática.

El camino de esta innovación comienza con la elección de una planta madre “genéticamente superior”, de la cual se extraen pequeños trozos de tejido verde que enraízan y crecen dentro de un recipiente de vidrio en condiciones de asepsia total. Luego de repetidas operaciones de micro propagación, las plantas así multiplicadas, cumplen con un riguroso período de rusticación y son finalmente trasplantadas al viñedo.

La importancia económica de esta técnica se debe a que, comenzando con una sola yema, en el curso de un año es posible obtener decenas de miles de plantas genéticamente idénticas, con los máximos estándares de calidad y absolutas condiciones de sanidad (libre de virus) y trazabilidad.

En nuestra selección de clones buscamos simultáneamente optimizar la calidad de la uva a fin de mejorar su precio de mercado y también conseguir rendimientos más altos y sostenibles en el viñedo.

El 17 de abril es el Día Mundial del Malbec. | Ignacio Blanco / Los Andes

¡No es cierto que todos los viñedos de mayor rendimiento producen uvas de menor calidad! ¡Hay clones con mayores rendimientos que son de calidad superior! Para conseguirlos, la selección tiene que estar enfocada en lograr una menor predisposición natural al corrimiento del racimo, a elegir plantas naturalmente más equilibradas (genotipos menos vigorosos), a encontrar una solución de compromiso entre calidad enológica y rendimientos en kilos por planta y a uniformar el tamaño del grano y la madurez de la fruta.

¿Debería haber entonces un súper clon de malbec? ¡La respuesta es definitivamente no! La idea es trabajar con varios clones; todos ellos de alta calidad y con rendimientos sostenibles. Luego, el enólogo gestionará la genética y podrá lograr diferentes expresiones de malbec según su estilo y destino del vino, incursionando así en la enología de precisión.

El paso siguiente en nuestra hoja de ruta fue la transferencia de 16 clones
seleccionados al resto de los productores, para lo que se diseñó el Programa Círculo
Vero Malbec,
 a través del cual estos clones están siendo compartidos a lo largo y ancho del país. El único compromiso de los miembros del círculo es proveer información sobre el comportamiento agronómico y la calidad enológica de la uva producida en cada terruño, la que alimenta una base de datos común, que se va ampliando y actualizando
con la incorporación de nuevos adherentes.

Después de veinte años de investigación y experimentación, los resultados obtenidos han superado ampliamente nuestras expectativas y la rápida adopción de la genética mejorada ha generado una externalidad positiva que beneficia a toda la vitivinicultura nacional. La clave del éxito fue haber establecido una conveniente articulación público-privada entre la empresa impulsora del proyecto y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Técnica (ANPCYT), a través de los Fondos (Fontar) y (Fonarsec),
que cofinanció el programa y permitió apalancar significativamente los recursos humanos y materiales de la empresa innovadora.

Nuestra insignia. El malbec argentino es motivo de festejo en abril. | Gustavo Rogé / Los Andes

Entre las diferencias genéticas y el aporte del terroir hemos logrado mostrar que el malbec no es una variedad de la que te puedas aburrir, ya que se expresará diferenciadamente en la diversidad geográfica del país donde se la implante. Podemos ahora responder con certeza cuando se nos pregunta ¿Argentina después del malbec qué? ¡Más malbec, pero diferentes!

¿Existe el malbec plural? ¡Si el vino por definición es plural, también lo es el malbec! Pero al mismo tiempo es singular, por lo que su pluralidad sintetiza diferentes expresiones de vinos singulares, que ponen en valor el patrimonio genético pre-filoxérico de la variedad emblemática argentina, potenciada por el aporte de cada terruño donde se la cultiva. 

La última etapa de este plan maestro es elaborar con base científica un mapa sensorial de malbec a nivel nacional, que muestre el desempeño agronómico de cada clon y registre las características organolépticas de los vinos producidos con aquellos clones que mejor se adapten a cada región.

¡Hacer realidad este sueño es nuestra misión! ¡Compartirlo, nuestro fin último, como una manera de rendir homenaje a la generosidad de esta noble cepa!

¡Sea éste nuestro mejor obsequio en el Día Internacional del Malbec!

Por Dr. Aldo Luis Biondolillo

*El autor es Miembro Correspondiente de la Academia Argentina de la Vid y el Vino.

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