26 de abril de 2020 15:08 PM
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Todos, ante un nuevo mercado

El flagelo en que se ha convertido el "cisne negro" del Covid-19 alcanza dimensiones monumentales. Para muchos sectores de la economía mundial, un verdadero drama. Para el sector agroalimentario, la historia es distinta.

La cuestión que va ganando consideración a nivel global (¡atención productores argentinos!) es la cada vez más generalizada decisión política de privilegiar la seguridad alimentaria. Rusia, Ucrania y Kazajistán, con trigo y girasol, y Vietnam, con arroz, van tomando la decisión de limitar exportaciones, no sólo por eventuales recortes productivos por cuestiones climáticas, sino para reasegurar el abastecimiento interno.

Y la Argentina es única en su estructuralidad exportadora. Aproximadamente el 70% de nuestra producción de trigo/maíz y más del 80% de la de soja son excedentes exportables. Y China que vuelve al mercado de la soja como antes.

Nuestra suposición de abril de 2018 (al arrancar la guerra comercial con EE.UU.), de que la nación asiática podía tener reservas estratégicas de soja para un año o tal vez para dos se cumplió. Están comprando a dos manos.

Chicago no acusa el impacto (aún) porque los chinos están aprovechando que Brasil está en sale por su gran cosecha y por la fuerte devaluación de su moneda (35% en un año, con una inflación menor al 5%). Los productores brasileños ya han vendido más del 80% de su soja y el 35% forward de la soja 2020/2021. Algo sin precedentes.

Así las cosas, en nuestra opinión, el escenario para soja y trigo es interesante. No apurarse para vender y pensar muy bien qué cultivos conviene privilegiar en las decisiones de siembra del ciclo 2020/2021 es la consigna. Porque el escenario para maíz es más que complejo.

Si bien la relación de precios soja/maíz en Chicago es muy respetada por el mercado (promedio 2,2 a 1) ello se verifica cuando el farmer estadounidense asigna superficies. Pero no estamos en ese momento. Hoy el ratio es 2,45 pero hemos visto picos muy superiores que este año podrían repetirse.

La crisis del petróleo impacta sobre el forrajero en EE.UU. en forma dramática. Más del 35% del maíz estadounidense (hoy en plena siembra) se destina a la producción de etanol, con la industria paralizada por stocks récord y una demanda destruida. Además, Trump ha anunciado una ayuda extraordinaria de 16.000 millones de dólares para sus farmers y de 3000 millones a los distribuidores de alimentos afectados por el flagelo del Covid-19.

Tal vez sea hora de imaginar un plan de ayuda humanitaria/alimentaria de Estados Unidos a los países más carenciados de África.

El autor es presidente de Nóvitas SA

Por: Enrique Erize

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