26 de abril de 2020 15:23 PM
Imprimir

Cebada forrajera, una alternativa de verdeo invernal para Mendoza

Tiene mayor tolerancia a condiciones de salinidad del suelo, mayor respuesta productiva en ambientes buenos.

La cebada forrajera es una gramínea de importancia en la alimentación animal. Es un cereal de invierno con características productivas muy similares al trigo. Ocupa el cuarto lugar en importancia entre los cereales, después del trigo, el maíz y el arroz. La cebada, junto con el raigrás anual, la avena, el trigo, el centeno y el triticale, son conocidos como verdeos de invierno. Cada una de estas especies difiere en la distribución temporal de la producción de forraje, en la calidad del mismo, la tolerancia a condiciones climáticas adversas y a plagas y enfermedades.

En Argentina, los verdeos invernales más utilizados son: avena con 1.330.000 ha.; centeno con 318.300 ha y cebada con 67.300 ha.; (promedio últimas campañas, MAGyP).

La cebada forrajera es la especie con mayor precocidad pero además presenta otras ventajas como: mayor tolerancia a condiciones de salinidad del suelo, mayor respuesta productiva en ambientes buenos y excelente relación cantidad/calidad de forraje cuando se la destina a la confección de silajes de planta entera.

Requerimientos Ambientales

Las exigencias en cuanto al clima son muy pocas, por lo que su cultivo se encuentra muy extendido, aunque crece mejor en los climas frescos y moderadamente secos. Para germinar necesita una temperatura mínima de 6ºC. Florece a los 16ºC y madura a los 20ºC. Tolera muy bien las bajas temperaturas, puede llegar a soportar hasta -10ºC.

Como todo cultivo, la cebada se desarrolla mejor en tierras fértiles, pero puede tener buenas producciones en suelos poco profundos y pedregosos, siempre y cuando no le falte el agua al comienzo del desarrollo.

Manejo del cultivo

En cuanto a la preparación del terreno, la cebada requiere suelos bien labrados y mullidos, por ello se desarrolla bien después de un barbecho. Para ser utilizada en pastoreo directo la época de siembra recomendada es desde fines de febrero hasta fines de marzo principios de abril, utilizando una densidad de entre 200 y 250 plantas/m2.

Con respecto a la fertilización hay que mencionar que el ritmo de absorción de nutrientes en la cebada es muy elevado al comienzo de la fase vegetativa, disminuyendo posteriormente hasta llegar a anularse.

Ante la expansión de la ganadería en la provincia de Mendoza, desde la Facultad de Ciencias Agrarias, de la UNCuyo, estamos realizando ensayos con cebada para generar antecedentes e información de utilidad para los productores locales. Los resultados del primer año de ensayos, indican que: las cebadas de siembras tempranas (21/3/2019) producen 5.700 kg/MS al año vs 4.200 kg/MS al año logrados en fechas más tardías (29/04/2019). Además, las primeras pueden ser pastoreadas más rápidamente, 57 días después de la siembra; mientras que en las tardías se demora 150 días el primer pastoreo.

Por Ingenieras Agrónomas Alejandra Bertona, Leandra Ibarguren, Cecilia Rebora. Cátedra de Agricultura Especial. UNCuyo

Publicidad