26 de abril de 2020 15:39 PM
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Bolivia y los sistemas agroalimentarios en tiempos de la pandemia

Una variable a considerar es obtener alimentos saludables y nutritivos libres de enfermedades, por lo tanto se deben conocer los y manejar los cultivos libres de hongos, bacterias y virus

El sistema agroalimentario en el país está en desafío frente a la pandemia del Covid – 19, el panorama no es alentador adicionalmente a los efectos del cambio climático y las presiones de orden ambiental sobre el sistema agroalimentario, por lo  que se requiere de un análisis exhaustivo y urgente para evitar un desequilibrio en la seguridad alimentaria, advirtió el doctor en Sistemas de Producción de Agricultura y Desarrollo Sostenible, Luis Acosta Arce.

Variables

Apuntó que la falta de alimentos para las poblaciones humanas podría provocar consecuencias funestas y devastadoras. Se conoce que, para la producción de alimentos, los agro ecosistemas requieren de macro y micro nutrimentos, sanidad de los suelos y agua.

Una variable a considerar es obtener alimentos saludables y nutritivos libres de enfermedades, por lo tanto se deben conocer los patosistemas – subsistemas ecológicos definidos por el fenómeno de parasitismo – y manejar los cultivos libres de hongos, bacterias y virus.

Adicionalmente – dijo – se debe conocer y manejar la flora y malezas asociadas a cada cultivo y comprender que si no es manejada adecuadamente podría poner en riegos la salud de los suelos y contaminarlos, por lo que las cosechas estarán en riesgo para la producción de alimentos.

También sugirió implementar los protocolos de manejo de producción de cada agro ecosistema mediante buenas prácticas de su tratamiento y determinar los umbrales económicos de cada uno de ellos.

El sistema agroalimentario debe entrar en una fase de prospectiva y vigilancia frente a este panorama, cuyas principales acciones deben conducir a que sea sostenible, capaz de generar la formulación de políticas que permitan una transición del agro a un esquema más soberano, diversificado y llevadero.

Subrayó que es imperativo despojarse de todo interés personal, político, sectorial y estar consciente de que la pandemia del Covid-19 provocó una interrupción en la cadena agroalimentaria. Sugirió que los elementos correctivos, ampliatorios y de actualización deben establecer sistemas estratégicos de producción sostenible de alimentos nutritivos y saludables.

También se debe adoptar sistemas de producción de alimentos por macro regiones a nivel nacional, departamental y local. Además del fortalecimiento de ellos por ecosistemas y agro ecosistemas y finalmente sean apoyados por gestiones institucionales con financiamiento sostenible.

Producción y cuánto de alimento requiere el país 

Luis Costas recalcó que es imperativo saber la cantidad de alimentos requerida en el país, y la producción disponible, se debe indagar cuántos kilos de alimento se consume por día, por mes y por año. Cuánto de kilocalorías requiere el organismo humano por día y en qué alimentos podemos encontrar esa energía que requiere el cuerpo para mantenerse en forma óptima.

Indicó que de acuerdo a estudios preliminares, Bolivia tiene un requerimiento de trigo de 540.500 toneladas al año y que consumo per cápita de es de 47 kilogramos en el mismo tiempo ya sea este producto duro o blando para para pan y fideos.

Mientras que la producción anual de trigo es apenas 379.712 toneladas (t) anuales cosechadas en una superficie de 210.499 hectáreas tanto en oriente y occidente con siembras de verano e invierno, por lo que existiría un déficit de 160.788 t.

Para cubrir esta demanda, se tienen dos alternativas, la primera es incrementar la superficie cultivable de trigo en alrededor de 92.000 hectáreas adicionales con un requerimiento de semilla certificada de trigo de 11.040 toneladas.

Costas concluyó que según estos datos preliminares, se debería sembrar más de 305.499 hectáreas para satisfacer la demanda requerida de 540.500 t anuales, para lo cual se requerirá alrededor de 362.99, 8 t de semilla certificada de trigo al año, además de otros insumos para el manejo del cultivo.

La segunda alternativa es el uso de la innovación tecnológica disponible de variedades de trigo mejoradas con alto potencial de rendimiento que superen las tres toneladas por hectárea con un buen manejo como el uso de semilla certificada y los insumos necesarios en la superficie actual cultivable de 210.499 has se podría superar la producción de trigo por encima de 630.000 t por año.

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