27 de abril de 2020 01:42 AM
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Nuevo escándalo por “sobreprecios” en compras oficiales

La decisión de que el Estado no podrá pagar montos superiores a los precios máximos se adoptó luego de que se detectaran sobreprecios en la compra de algunos ítems de alimentos para comedores, lo que derivó en la renuncia de varios funcionarios del Ministerio de Desarrollo Social.

El otro asunto que también quedó “tapado” por el nuevo escándalo fue el de los “sobreprecios” en las compras oficiales, tema urticante por las sospechas de corrupción que sobrevuelan siempre a estas operaciones. Sin embargo, y sin abrir juicio de valor sobre este hecho en particular que involucró al ministro de Desarrollo Social, lo que pocos mencionan es que las ventas al Gobierno argentino tuvieron históricamente sobreprecios, los cuales tienen algunos justificativos bastante atendibles.

“Primero, que no son ajustables (se hacen en pesos fijos), hay mucho riesgo de cobro, y hay que incluir la incertidumbre por el valor del dólar, y los niveles de inflación”, reconocía un empresario con alguna experiencia al respecto, al justificar la escasa participación directa de las empresas productoras en este tipo de operaciones que, en general, terminan afrontando grupos muy “especializados”.

Ahora, a pesar que Alberto Fernández conoce el tema por su experiencia previa en otros gobiernos, igual intentó dar señales en contrario al reunirse con un par de dueños de alimentarias argentinas, aparentemente con resultado dispar (el Ejecutivo busca dar transparencia y precio a las compras públicas), “regularizaron las cuentas” pendientes con varios grupos, y el tema también se habría derivado hacia las cámaras que nuclean a las industrias, en especial, las alimenticias que, junto con las sanitarias son las de mayor demanda en esta crisis.

Según los rumores, la cuestión causó malestar en varias de ellas, ya que lo consideran un “brete” del Gobierno, del cual no tienen muy claro cómo pueden zafar y que se agrega a las variadas presiones por los precios “cuidados” que están teniendo varias de ellas y que ya derivaron en una serie de acciones “disuasorias”, como las integrales (impositivas) que estarían afrontando varias que son fabricantes de masivos, considerados cabeza de mercado.

Lo cierto es que por la suspensión (¿temporaria?) de las compras públicas, sumadas al final del efecto “freezer” (que habría justificado el estoqueo de productos por temor al desabastecimiento en la segunda quincena de marzo), se estaría percibiendo ahora una inversión en la curva de demanda de muchos masivos, que también preocupa a los industriales y productores.

Ahora, sumado el frente externo (Mercosur), y el sesgo proteccionista que comienzan a adoptar algunos países con miras a la generalmente maltratada “seguridad alimentaria”, no son pocos los que ven en las compras públicas (locales y del exterior), una de las pocas alternativas para atravesar la recesión que parece estar cada vez más cerca.

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