30 de abril de 2020 12:25 PM
Imprimir

Informe China: La seguridad de los alimentos pasó a ser fundamental

Encuesta elaborada por la consultora internacional Lucía Fajardo Puentes, especialista en el comercio con Asia, refleja el cambio de hábito y de exigencias de los consumidores chinos tras el Covid-19.

China fue el país que reportó el primer caso del virus Covid-19 en diciembre pasado. El brote se multiplicó rápidamente y se extendió a países vecinos. Posteriormente, y en cuestión de días, el número de infecciones aumentó y se extendió por todos los rincones del planeta, siendo declarado pandemia por la Organización Mundial de la Salud el pasado 11 de marzo.

En el país asiático se tomaron medidas de prevención y de seguimiento de la crisis que han llevado a la reducción notable de casos, convirtiéndose en una guía para el mundo, generando conocimiento académico sobre el virus per se, y sobre el modo de hacerle frente a la situación posterior.

En este trabajo, especial para Rurales El País, elaborado por Lucía Fajardo, especialista en comercio con Asia y asesora en Cooperación Internacional, se presenta un análisis sobre las consecuencias directas de la pandemia sobre la cadena de alimentos, el comercio de vida silvestre y fundamentalmente un estudio sobre el perfil del consumidor chino.

Para ello, la consultora uruguaya realizó una encuesta que permitirá comprender de forma extendida los cambios que se presentaron durante el tiempo de cuarentena y la modalidad de compra del consumidor final tras ésta.

“Los consumidores chinos dispuestos

a pagar más por carne de mejor calidad…”

Respecto a la forma en que la pandemia afectó a los diferentes segmentos en la cadena de alimentos cárnicos en China, Fajardo considera que, en el segmento de cría y engorde, la suspensión del sacrificio y el procesamiento aumentó la existencia de animales a corto plazo. “Las ventas y operaciones vinculadas se vieron obstaculizadas por restricciones del transporte y la escasez de trabajadores temporales”.

Para el segmento de matanza, procesamiento y logística, la demanda a corto plazo falló debido a restricciones de transporte y al hecho de que los consumidores hayan tenido que restringir sus salidas. “Sin embargo, se espera que la demanda se recupere rápidamente cuando el brote disminuya a nivel global”.

En lo que respecta a la venta al por menor, los restaurantes de todo el país del gigante asiático se vieron fuertemente afectados debido al inmediato cierro, así como por la menor cuantía de personas comiendo afuera. “No debemos olvidar que el brote y expansión del Covid-19 se sucedió durante el Año Nuevo chino, un período de máximo consumo”.

Además, la gran mayoría de los mercados al aire libre (ferias vecinales) fueron cerradas temporalmente. De todas maneras, el impacto promete ser a largo plazo, “ya que se espera mayor regulación y la aplicación de procedimiento de higiene más estrictos para remodelar el segmento”. Las tiendas especializadas más pequeñas se presentan como un eslabón fundamental para dar paso a una integración más amplia con los minoristas de alimentos más grandes.

Por otra parte, los supermercados se han visto beneficiados por el afán de los consumidores de almacenar bienes de consumo frente a un potencial desabastecimiento. “Las ventas de alimentos frescos incluso se duplicaron en algunos minoristas líderes durante el período de ventas del Año Nuevo Chino”, consideró la especialista en comercio con Asia.

Pero sin lugar a dudas, la mayor explosión en compras se dio a través de las plataformas de comercio electrónico, mostrando grandes índices de confianza de la población con las plataformas de entrega. “El volumen aumentó tres veces en las principales plataformas de entrega de alimentos de comercio electrónico en febrero”. Es altamente probable que dicha realidad acelere un cambio (más a largo plazo) de las ventas fuera de línea a las ventas en línea de alimentos frescos.

En lo que refiere al segmento del consumidor final, luego de la pandemia, se le nota más dispuesto a pagar precios más altos para la obtención de carne de mejor calidad. “Este hecho permitirá un incremento en el consumo de carne importada que pueda comprobar su calidad, así como también promoverá las redes de cadena de frío para el almacenamiento y envíos que se limiten a distancias más cortas”.

Analizando las consecuencias que traerá la pandemia de Covid-19, se prevé una aceleración en la transformación de la cadena de suministro de alimentos en China, especialmente en lo que refiere a los productos animales. “En primer lugar, podemos señalar que el aumento de los canales de alimentos de comercio electrónico y el deseo de alimentos de mayor calidad han aumentado la necesidad de una red de cadena de frío más sólida”, considera Fajardo. A medida que los consumidores estén más dispuestos a pagar una suma mayor por la carne fresca de alta calidad, “mejorar las opciones de almacenamiento y entrega será primordial”.

Dicha atención mayor a la seguridad alimentaria generará espacios de beneficios para diferentes actores. “A las empresas de gran capital les permitirá invertir en modernizar las líneas de producción a los estándares más comúnmente utilizados en Estados Unidos o Europa. Además, podrán integrarse verticalmente en toda la cadena de valor para darles más control sobre los precios, la calidad y los suministros de materias primas”.

Fluctuación de Precios.

El Coronavirus exacerbó los problemas de suministro ya que los bloqueos de carreteras han afectado el flujo de la carne a los consumidores, además de retrasar el lanzamiento de nuevas instalaciones de cría.

Los precios de la carne bovina y de cordero no se han visto afectados durante la pandemia.

La carne de cerdo, que representa del 40% al 50% del consumo de proteínas del país, experimentó un aumento de los precios mayoristas de alrededor del 10%. Esa subida se suma a los precios ya altos debido al brote de peste porcina africana 2018-2019, que llevó a la eliminación masiva de las poblaciones de cerdos en China. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos pronostica que la producción de carne de cerdo del gigante asiático este año caerá más de un tercio, a 36 millones de toneladas. Esto debería aumentar la dependencia de proveedores extranjeros.

Los segmentos de aves y huevos, que representan del 20% al 30% del consumo total de proteínas de China, han enfrentado una fuerte presión a la baja de los precios.

Dentro de las consecuencias inmediatas luego del brote del virus, se observa una aceleración en la transformación de la cadena de suministro de carne de China. Ya que en términos generales, gran parte de la población obtiene los productos cárnicos de mercados al aire libre, donde se venden animales vivos y carne fresca, donde muchos consumidores confían para la obtención de sus fuentes proteicas. “Sin embargo, una mirada a la historia de la industria cárnica de China subraya la necesidad de una transformación lejos de estos mercados al aire libre y hacia un modelo de cadena de frío, similar a países de occidente, que mantenga los productos perecederos más frescos por más tiempo”.

Nueva legislación sobre comercio

ilegal de vida silvestre.

Se cree que el Ébola, el SARS, la gripe aviar y ahora el Covid-19 comenzaron como patógenos que se cruzan de animales a humanos. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estiman que alrededor de las tres cuartas partes de las nuevas enfermedades humanas se originan en animales.
A fines de febrero, los legisladores chinos adoptaron una decisión temporal para prohibir el comercio y consumo de vida silvestre de importante valor ecológico, científico y social, después de que surgiera el brote. “La medida es una oportunidad para que el país amplíe el sistema de conservación de la vida silvestre y replantee la relación de las personas con la vida silvestre”, dijo Lucía Fajardo.

Pero la decisión no quedó allí, ya que a comienzos de abril, el Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales de China, publicó un listado, aún no definitivo, donde se detalla una lista de animales que pueden criarse para carne o para pieles.

La lista de ganado y aves aceptables incluye 18 especies de alimentos básicos tradicionales como cerdo, vaca, pollo, oveja, cabra y más. El documento del gobierno también designa 13 especies de “ganado especial” como ciervos, renos, alpacas y otros. También incluye una categoría especial de ganado que puede criarse para pieles pero no para alimentos, incluidos visones, zorros y mapaches.

Dicha medida, no solo significa una decisión de gran importancia en la cultura y los hábitos alimenticios del consumidor chino, sino que también implica un cambio en esta gran industria. “Según un informe publicado por la Academia de Ingeniería de China en 2017, más de 14 millones de personas participaron a tiempo completo o parcial en la industria de cría de vida silvestre de China en 2016, creando un valor de producción de más de US$ 74,6 mil millones”.

Además, por ejemplo, desde el gobierno se ha alentado a la cría de animales salvajes en ciertas regiones montañosas con el objetivo de impulsar la economía rural (ejemplo rata de bambú, pavos reales o serpientes). “Sin embargo, el hecho que ciertos animales no estén contemplados en el nuevo listado publicado, implica una reestructuración importante”.

Respecto a un tema que genera controversia a nivel mundial, el consumo de los perros, el Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales especifica en una declaración que ha sido publicada junto con la lista que: “con el progreso de la civilización humana y la preocupación y preferencia del público por la protección de los animales, los perros se han “especializado” desde los animales domésticos tradicionales hasta transformarse en animales de compañía. Por lo general, no se consideran ganado en el mundo, y China no debe incluirlo como “ganado” para la alimentación”.

Los gobiernos provinciales y municipales de todo el país se han estado moviendo para hacer cumplir el fallo, pero la ciudad del sur de China, Shenzhen ha sido el más explícito sobre extender esa prohibición al consumo de perros y gatos.

“Esta no es la primera vez que los funcionarios chinos intentan contener el comercio de la vida silvestre del país. En 2003, las civetas (criaturas de tipo mangosta) fueron prohibidas y sacrificadas en grandes cantidades después de que se descubrió que probablemente transfirieron el virus del SARS a los humanos. La venta de serpientes también fue brevemente prohibida en Guangzhou después del brote de SARS. Sin embargo, fueron medidas temporales que no progresaron en el tiempo”, analizó la consultora.

Para las generaciones más jóvenes abandonar el hábito de comer carne de caza no implica un gran desafío, ya que han demostrado oponerse a dichas prácticas, e incluso se han mostrado en contra del uso de productos derivados de animales de la vida silvestre. “En un estudio realizado por la Universidad Normal de Beijing y la Asociación de Conservación de la Vida Silvestre de China se mostró que dentro de las principales ciudades de China, un tercio de las personas habían utilizado animales salvajes para alimentarse, como medicina o vestimenta”. Sin embargo, más de la mitad de la muestra entrevistada “estuvo de acuerdo en que la vida silvestre no debe ser consumida. Dicho porcentaje aumenta entre la población más joven y con educación superior”.

Pero finalizar dicho comercio no será sencillo. “Las raíces culturales del uso de animales salvajes en China son profundas, no solo para la alimentación sino también para la medicina tradicional, la ropa, los adornos e incluso las mascotas. Entre la población china, se entiende la idea de que consumir vida silvestre, como el jabalí y el pavo real, es bueno para la salud, porque los comensales también absorben la fuerza física y la resistencia de los animales. Además, los animales exóticos también pueden ser un símbolo de status importante”, resumió la especialista.

Cuestiones culturales.

Lucía Fajardo consideró que para lograr una comprensión más acertada de la situación en China y del consumidor, “debemos comprender su cultura y ciertos conceptos que pueden ayudarnos a entender su comportamiento y toma de decisiones”.

Por ejemplo, sostuvo que en chino mandarín la palabra crisis (WEI JI), incluye el carácter de oportunidad, argumentando que “las oportunidades surgen durante las crisis”. Así, el cese de actividades de varios rubros, como el cambio en la modalidad de consumo debido al Coronavirus han generado modificaciones en muchas empresas. El consumo chino en los servicios en línea es un cambio de juego para toda la economía. Por eso, “anticiparse a la demanda del consumidor chino durante el Coronavirus abre nuevos desafíos de mercado para aquellos capaces de pensar de manera innovadora”, aseguró.

Esta realidad, dijo, debe ser tomada en cuenta también por los exportadores de carne a China, los cuales podrán evaluar diferentes sinergias con actores claves en aquel mercado, “para estar presente de forma más directa en dichas plataformas digitales, creando no sólo un canal de venta, sino permitiendo generar en el consumidor chino un mayor conocimiento respecto al producto que están adquiriendo”.

De esta manera, puede destacarse el valor agregado del sistema de trazabilidad ya implementado hace varios años en Uruguay, “pero haciendo llegar dicha información al potencial consumidor, generando que, frente a la gran cantidad de opciones que se presentan dentro de las carnes importadas, puedan identificar a Uruguay con las características que tiene como país y la excelente calidad de sus productos”. En ese sentido Fajardo dijo que “es una oportunidad para extender la presencia de los exportadores de carne uruguaya en el mercado de China, generando mayor información y un acercamiento más provechoso con el consumidor chino”.

Percepción del consumidor chino.

El brote del virus Covid-19 ha tenido un gran impacto en la vida diaria y comportamiento del consumidor en China. Cuando la epidemia alcanzó su punto máximo, a principios de febrero, llevó al cierre de regiones y ciudades con una población total de 500 millones de personas en cuarentena y una disminución simultánea de la producción.

A pesar del impacto social y económico negativo, el brote condujo rápidamente a un ajuste en el comportamiento de las personas, “el miedo a la acción para hacer frente a la situación inesperada, y un cambio en las actividades diarias: de fuera de línea al comercio electrónico. Esto brinda alivio a la economía y establece el curso para una recuperación rápida”, consideró la investigadora.

Las ventas minoristas para la segunda economía más grande del mundo se redujeron en un quinto en los primeros dos meses de 2020 respecto al año anterior. Recuperar pronto el gasto de los consumidores chinos nuevamente, se considera imprescindible para la salud de la economía nacional y de las muchas personas cuyos medios de vida dependen de los sectores minorista y gastronómico.

Para este trabajo, se realizó una encuesta a consumidores chinos localizados en las principales ciudades del país durante la primera quincena de abril, con el objetivo de analizar el perfil del consumidor chino, y cómo su percepción y estilo de compra se vio o no afectada por la pandemia. “El optimismo del consumidor ha mejorado en China, y la mayoría de los encuestados cree que la economía se recuperará en dos o tres meses”.

A partir de la encuesta realizada se puede divisar que la principal preocupación de los consumidores chinos es la incertidumbre sobre la duración de la crisis a nivel mundial. En comparación con otros países asiáticos, los consumidores chinos son más optimistas sobre una rápida recuperación económica, pero aún son cautelosos con el gasto. Los consumidores esperan una disminución en el gasto en la mayoría de las categorías, y esperan que el gasto migre a compras en línea. “Aquellos considerados “optimistas” los definimos como los que consideran que la economía china se recuperará en los próximos 2-3 meses y llegará a ser tan fuerte y estable como previo a la pandemia. Aquellos que aparecen “sin certeza” son los entrevistados que creen que el impacto económico se extenderá por más de 9 meses y enlentecerá la economía del país”.

Una vez que la situación en China se logró controlar en términos generales, la fuerte caída en los nuevos casos de Coronavirus ha alentado a los consumidores a aventurarse en centros comerciales y restaurantes, en su mayor parte con bastante cautela.

Si bien la mayoría de las tiendas han reabierto, muchas de ellos mantienen un estricto protocolo de compra y restricciones para las multitudes. Esto lleva a que si bien ya la cuarentena no es obligatoria, muchos consumidores prefieran mantenerse con las compras online, evitando la espera en potenciales filas de clientes. Por ejemplo, en ciertas ciudades donde su plato destacado puede degustarse en restaurantes (el pato laqueado en Beijing o el famoso hotpot en Chongqing), una vez que reabrieron sus puertas los mismos fueron invadidos por clientes, con tiempo de espera de 6 a 9 horas para poder ingresar.

La mayor parte de los entrevistados han expresado su preocupación por la posibilidad de nuevas infecciones a medida que más personas regresan al trabajo, así como el retorno de compatriotas que provienen de lugares con mayor cantidad de casos. También son reacios a gastar mucho, preocupados por la seguridad laboral y los posibles recortes salariales a medida que la economía lucha.

Este, ciertamente ha sido un momento frágil en la psique de los consumidores chinos con todo el miedo y la ansiedad causadas por la incertidumbre y el desbordamiento de información. Para alentar el gasto, algunas empresas se han embarcado en promociones que ofrecen descuentos u obsequios a los clientes después de la reapertura.

Se puede observar un cambio en los productos en las que las personas gastan su dinero. Con un mayor enfoque en más bienes físicos como alimentos y otros elementos esenciales, los artículos como automóviles, electrodomésticos y artículos electrónicos apenas se consideran. Además, el dinero gastado en servicios, como entretenimiento y educación, también se vio detenido.

Seguridad alimentaria.

Debido a que se cree que el virus Covid-19, así como el brote de SARS de 2003, se originó a partir de un animal relacionado con los alimentos, “podemos esperar que los consumidores chinos sean más conscientes de la seguridad alimentaria y de la salud”.

Los consumidores chinos ya habían aumentado su gasto en categorías relacionadas con la salud y el estilo de vida, y el 60% de los consumidores en las grandes ciudades informaron que verificaban los ingredientes de los alimentos envasados antes de la compra.

En el futuro, es probable que una mayor conciencia de la salud se convierta en la tendencia. Esto podría beneficiar especialmente a las empresas que usan blockchain, big data y otras nuevas tecnologías para ejercer una supervisión más sólida de la producción de alimentos, así como las industrias de salud y bienestar en general.

El perfil del consumidor dispuesto a invertir mayor parte de su dinero en productos cárnicos, también genera un panorama promisorio a mediano y largo plazo para la carne importada. De todas maneras, se deberá esperar a la evolución de la pandemia en el mundo, y ver cómo se verá afectada la confianza del consumidor respecto a los productos importados.

Algo que puede generar ciertos inconvenientes al gran valor agregado de los productos cárnicos importados que es su calidad y producción que asegura la seguridad alimentaria, son las regulaciones y aplicaciones más estrictas desde las autoridades chinas que cubrirán toda la cadena de valor, e incluirá por ejemplo un sistema de rastreo de alimentos más fuerte y preciso, y cambios en los estándares de seguridad alimentaria.

“A través de nuestra encuesta se pudo ver un consumidor más afín a la compra de productos cárnicos locales, sobre todo de cerdo y pollo que representa su mayor fuente de proteínas. En lo que refiere específicamente a la carne bovina, esa preferencia de origen es más homogéneo, con gran parte de los entrevistados dispuestos a pagar más dinero para obtener productos importados”.

La falta de movimiento y contacto con las personas ha empujado a muchas empresas tecnológicas a centrarse en la construcción de servicios más automatizados y sin personal. “Desde el brote, tanto los consumidores como los productores han comenzado a darse cuenta del potencial de la tecnología. A medida que pasa la crisis, se percibe un potencial avance en el desarrollo de estas tecnologías en relación con la producción y distribución de bienes de consumo”.

Frente a la pregunta de si durante el brote del Covid-19 sus hábitos de compra y consumo se vieron modificados, un 96% de los entrevistados reconocieron un cambio en su modalidad de compra, pasando a utilizar el comercio electrónico como única fuente de aprovisionamiento. “Sin embargo, no se muestra un cambio en los productos consumidos, ya que las plataformas de comercio electrónico cubrieron la oferta de todo tipo de productos, incluso los productos frescos como frutas, verduras y carne”.


El minorista en línea “Pinduoduo” incluso ha creado una sección especial para “productos agrícolas anti epidémicos”, como los boniatos ricos en selenio de Hainan, las naranjas de Chongqing, el maracuyá de Jiangxi y el aceite de castaña del noreste del país. Generar una estrategia de venta y marketing vinculada no solo a la seguridad alimentaria, sino también a los beneficios del producto respecto a la salud de las personas puede ser un elemento fundamental para un buen posicionamiento en el mercado de productos importados en China.

Confianza.

En lo que respecto al grado de confianza en productos cárnicos importados no se ve un cambio por la coyuntura de la pandemia. Un 87% de los entrevistados respondió de forma afirmativa a la pregunta “Luego del Coronavirus, ¿confía en la seguridad y calidad de la carne importada?”. Dentro de la minoría que respondió en forma negativa, tampoco se entiende que hubo un cambio en los niveles de confianza por razones de coyuntura, sino que previo al virus tampoco tenían una confianza superior de productos frescos importados, cuestionando el largo tiempo de transporte y las condiciones de depósito.

Un dato que llama la atención en los resultados de las entrevistas es el cambio absoluto en la modalidad de compra de productos cárnicos, ya que si bien un 96% de los entrevistados reconoce haber modificado sus hábitos de compra en términos generales durante la pandemia, en la siguiente pregunta se hace más específica la situación de la industria cárnica. “Así se entiende que la mayor parte de los consumidores, previo a la crisis, compraba sus productos cárnicos en ferias vecinales. Esta realidad se explica por los entrevistados en su preferencia por productos frescos, y los precios más rentables que pueden ofrecerle sus proveedores locales”.

Sin embargo, a partir de la pandemia se registró el cierre de varios de dichos mercados vecinales, así como una regulación más estricta. Ello generará una mayor presencia de productos cárnicos no solo en supermercados, sino en tiendas gourmet y tiendas de conveniencia localizadas en zonas comunales de fácil acceso que le permita al consumidor suplir la presencia de ferias vecinales. “Así también, es probable que la confianza en el comercio electrónico respecto a los productos frescos y congelados, como puede ser el caso de la carne, se vea mayormente consolidada”.

La coyuntura de la pandemia en China, también presentó un cambio más acelerado hacia la digitalización y la automatización. Hasta ahora, la prevalencia de pequeñas granjas en la industria agrícola de China ha frenado la adopción de tecnologías digitales y automatizadas. “Pero con la mayor atención a la seguridad alimentaria después de brotes recientes, las regulaciones más estrictas y la consolidación de la industria se combinarán para acelerar la adopción de estas tecnologías”, entiende Lucía Fajardo.

Comercio electrónico.

Con un mercado de comercio electrónico de 1.94 billones de dólares, no hay duda que China se ha mantenido como el líder en el espacio del mismo. Sin embargo, desde la epidemia de Coronavirus, esta demanda de comprar en línea ha crecido, con plataformas online que ahora ofrecen el envío de un gran volumen de artículos agrícolas directamente a los hogares, lo que reduce la exposición de los compradores a las infecciones.

En China, el perfil de usuarios de comercio electrónico mostró un cambio durante la propagación del Coronavirus. A continuación podrán observarse dichos cambios teniendo en cuenta el tipo de ciudad, la edad, y el gasto realizado. Se considera “previo a la crisis” el mes de enero de 2020, mientras que “durante la crisis” toma el período del brote en el mes de febrero de 2020.

Es importante entender que las ciudades chinas están clasificadas por niveles, lo cual permite una comprensión más sencilla teniendo en cuenta la diversidad que existe entre ellas y las dimensiones de China. Dicha clasificación es fundamental en el ámbito empresarial de exportadores del mundo para definir su estrategia de entrada al mercado del gigante asiático.

No existe un concepto uniforme sobre la cantidad de niveles en los que se dividen las ciudades, que puede llegar de seis, ocho y hasta catorce niveles. De todas maneras es importante comprender que las ciudades del nivel 1 son aquellas con una economía más sólida y acaudalada. A medida que bajamos de nivel, las ciudades disminuyen en tamaño, poder económico y concentración de recursos comerciales. En general los factores tomados en cuenta para dicha clasificación son: el PIB, la población, administración política de la ciudad, vitalidad de la ciudad y concentración de recursos. Se considera ciudad de “nuevo nivel 1” a aquellas que han ingresado en dicha categoría durante el año 2019, como por ejemplo la ciudad de Yunnan al suroeste de China.

En la gráfica a continuación podrá verse que durante la crisis del Coronavirus se generó un cambio sutil en el perfil del consumidor online teniendo en cuenta el nivel de la ciudad en la que residen. El consumidor de las ciudades de nivel 1 y 2 moderó sus gastos, reduciéndolos, en comparación a los consumidores de las ciudades de nivel 3, 4, 5 y más, quienes aumentaron levemente sus gastos durante la crisis.

Vinculado al punto anterior, el gasto del consumidor online chino también se vio modificado, señalando una tendencia al gasto moderado. Las compras mayores a 1000 RMB (unos US$ 140), durante la crisis se vieron reducidas, mientras que se incrementaron los gastos en compras de menor valor. Dichos datos nos permiten observar a un consumidor más consciente a reducir las compras triviales.

Finalmente, respecto a los cambios del consumidor durante la pandemia tomando como referencia la edad, se muestra una reducción de consumidores online entre los 19 y los 30 años. DichO dato puede interpretarse como medida frente a la incertidumbre planteada por la situación a un grupo de la población de jóvenes adultos.

En China, las compañías con una fuerte huella digital están muy bien posicionadas para responder a los cambios en el comportamiento del consumidor, y algunas compañías se las arreglaron para asegurarse rápidamente un lugar en este cambio. Según datos públicos, las ventas electrónicas de la plataforma china JD.com aumentaron un 470% interanual durante la semana del Año Nuevo Lunar. “Y un dato que llama aún más la atención es el crecimiento de las ventas de alimentos congelados, que aumentaron en casi un 800%”.

Es probable que la epidemia estimule un crecimiento aún más rápido en la economía digital de China, especialmente entre las personas mayores y residentes rurales. Esto, a su vez, podría conducir a nuevos patrones de consumo en línea basados en cambios en el rango de edad, ubicación y otros datos demográficos de los usuarios. “El resultado podría ser un desarrollo aún más enérgico del modelo omnicanal (compra y entrega en línea y en persona sin interrupciones) y una mayor innovación en los métodos de comercialización del consumidor”.

Los supermercados comunitarios, las tiendas de conveniencia y los puntos de recogida de mercancías en línea están desempeñando un papel cada vez más importante en la entrega de bienes esenciales. Esto es particularmente pronunciado en las áreas más afectadas por la epidemia, donde a los minoristas de comercio electrónico a menudo no se les permite entregar directamente a los hogares de los residentes. Además, con el fin de evitar grandes aglomeraciones, transporte público y áreas comerciales más populares, las comunidades locales se han posicionado como un nodo clave para que las empresas se conecten con los consumidores.

Durante las primeras semanas del brote, el negocio en términos de ventas generales de las mini-tiendas de conveniencia Suning Xiaodian aumentó un 400%, mientras que los pedidos en línea de alimentos para entregar o recoger en sus tiendas aumentaron más de 650%. Dichas tiendas son parte de la estrategia de la enorme empresa china Suning de apertura de tiendas comunitarias a menor escala. Cabe destacar que la empresa además cuenta con su propia plataforma electrónica (Suning.com) lo cual le ha permitido adaptarse en forma dinámica a las transformaciones y necesidades del mercado y sus consumidores.

Dado que muchos restaurantes se vieron obligados a cerrar sus puertas, Suning lanzó el programa Ten Thousand Households, invitando a los restaurantes a usar sus plataformas de pedidos en línea y entrega en tiendas para proporcionar servicios de alimentos y bebidas de bajo contacto. “Durante el brote de la pandemia se inscribieron más de 100 restaurantes conocidos, y los pedidos diarios promedio aumentaron en más del 50%”.

Dicha realidad puede entenderse que significará un aumento en la inversión a corto y largo plazo en complejos comerciales comunitarios, y una aceleración en la implementación de tecnologías comunitarias inteligentes. Es probable que esto transforme la geografía básica del comercio chino a largo plazo.

Queda por ver si la pandemia tendrá un impacto duradero en la forma en que los consumidores compran, con algunos analistas que especulan que los pedidos y entregas en línea se volverán aún más arraigados. “Uno de los participantes de la encuesta nos comentó que si bien una vez finalizada la cuarentena ha salido a trabajar, hacer deportes o pasear a su perro, no siente la necesidad de ir a grandes centros comerciales o realizar gastos innecesarios (como un café), en medio de tiempos económicos que considera incierto. Además, ha mantenido la modalidad de compra de productos esenciales a través de tiendas online que le son entregados en la puerta de su casa”. Presumiblemente, el consumo general se recuperará una vez que haya pasado la crisis inmediata, pero es probable que persistan varios cambios importantes en el largo plazo.

Tendencia a la frugalidad.

En lo que refiere a los gastos posteriores al coronavirus, los consumidores se muestran conscientes a reducir las compras triviales. De nuestra encuesta, un 40% expresó que reducirían sus gastos con el objetivo de estar preparados para potenciales futuras crisis. Más de la mitad mostró su intención de trabajar más duro para hacer más dinero. Y únicamente el 9% de los entrevistados expresó su disposición a hacer más compras después del virus.  Una tercera parte de los entrevistados está de acuerdo en que el Coronavirus ha reducido su capacidad de trabajo y su capacidad financiera.

La población está preocupada por una posible segunda ola de la pandemia, mientras que el debilitamiento de la demanda global también mantiene a la gente en la incertidumbre. El 68% de los entrevistados dicen que esperan que sus ingresos este año sean más bajos, lo que reduce aún más el apetito de los consumidores. El 92% de los encuestados creen que sus finanzas se verán afectadas durante más de 2 meses debido a la situación del Coronavirus.

La mayoría de los encuestados ha estado de acuerdo con que dada la economía y sus finanzas personales, tendrán que ser más cautelosos en cómo gastar su dinero. La tendencia a la frugalidad puede incluso haber llegado para quedarse, justo cuando la prudencia financiera se arraigó en las mentes de los que llegaron a la mayoría de edad después de la crisis financiera de 2008.

Un 90% de los encuestados expresó estar de acuerdo frente a la afirmación “estoy reduciendo mis gastos durante y posterior al virus”. Así como también el mismo porcentaje se mantiene para la afirmación de que la incertidumbre sobre la economía le impide realizar compras o inversiones que de lo contrario haría. A continuación puede observarse que un 27% de los encuestados tomó la decisión inmediata de trabajar más duro y ganar más dinero, frente a opciones que implican un gasto económico como ir de compras, al cine o viajar.

Ciertos puntos analizados a través de los resultados de la encuesta plantean cierto optimismo. Una mayor cuantía de consumidores cree que los ingresos, gastos y ahorros de los hogares aumentarán en las próximas semanas; y las preocupaciones de los consumidores sobre empleos, finanzas y gastos se han estabilizado o mejorado en las últimas semanas.

Si bien las expectativas de gasto siguen siendo bajas para la mayoría de las categorías, algunas han comenzado a mostrar una intención neta positiva. Entre ellos se destacan los alimentos, productos de cuidado personal y entretenimiento en casa.

Conclusiones.

Luego de realizar una presentación sobre los puntos fundamentales a analizar respecto a la cadena de alimentos, modalidad de consumo y perfil del consumidor chino en tiempos habituales y sus modificaciones en tiempos de pandemia, la consultora y asesora comercial Lucía Fajardo concluyó que el elemento fundamental “es el aumento y la confianza en el comercio electrónico para todo tipo de productos alimenticios”.

Además, se observa a un consumidor más consciente de la seguridad alimentaria, pero una mayor tendencia a la frugalidad. Tomando en cuenta dicha realidad, el exportador de productos cárnicos a China “deberá definir de manera concreta su nicho de mercado, delimitando el nivel de ciudad al que ingresar, y previendo una descripción más detalla del producto, logrando así una conexión mayor con el consumidor, y una fidelización que pueda prolongarse en el tiempo, dejando de lado el costo del producto”.

Para productos uruguayos, uno de los principales desafíos para posicionarse en el mercado chino es el desconocimiento del consumidor respecto al país y la calidad de sus productos. “Es por ello que se recomienda un trabajo en conjunto a las representaciones diplomáticas del país en las diversas ciudades de China (Beijing, Shanghai, Guangzhou y Chongqing) así como la selección de socios claves en la cadena de alimentos”. De esta forma, generando un vínculo más directo y cercano con el consumidor chino, y teniendo en cuenta los cortes premium y sistema de trazabilidad que pueden ofrecer los exportadores, “lograr una identificación más sencilla en el consumidor”. aseguró.

El cierre temporal de los mercados y ferias vecinales, las nuevas regulaciones, así como la expansión de tiendas de conveniencia en zonas comunales y el aumento de productos frescos y congelados en las principales plataformas electrónicas del país, también presentan una alternativa dispar a la coyuntura previa a la pandemia. “Esto debe tenerse en cuenta para la presentación final del producto, y un potencial consumidor que adaptará su modalidad de compra”.

Fajardo consideró que para adaptarse de la mejor manera posible a las modificaciones del mercado y el consumidor, “deberá tenerse en cuenta la transformación de la cadena de suministro de alimentos en China (especialmente en lo que refiere a los productos animales), los cambios en la legislatura del comercio de vida silvestre y animales para consumo, la tendencia a un consumidor más consciente de la seguridad alimentaria, el aumento del comercio electrónico, y un cambio más acelerado hacia la digitalización y la automatización”.

Especialista en comercio con Asia. 

Lucía Fajardo Puentes hace una década está en Asia. Es Licenciada en Relaciones Internacionales (UdelaR), tiene un Master y un PhD en desarrollo de relaciones China y Uruguay (Xiamen University, China); además de un diploma de chino mandarín avanzado (Beijing Language and Culture University, China).

Ha trabajado como asesora y agente comercial en China de diversas empresas públicas y privadas uruguayas. 

Está radicada en Xiamen, Fujian Province, China.
E-mail: lufapue@hotmail.com

Fuente: El Pais

Publicidad