1 de mayo de 2020 12:10 PM
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La genética es la respuesta a los requerimientos del mercado

El mundo cada día está exigiendo productos más amigables con el medio ambiente, por lo cual son los productores quienes deben buscar la manera de responder al mercado. Un ganadero colombiano expone que para cumplir con estos requerimientos se debe hacer uso de una mejor genética.

La ganadería sostenible es el tema actual alrededor del mundo, pues se ha demostrado que es la única forma de llegarle al consumidor con productos más inocuos. Ante esta situación, productores en Colombia están trabajando para ofrecer una carne más sostenible, basado en la inversión y utilización de una mejor genética.

Gabriel Jaramillo, es un productor que tiene sus predios ubicados en el Vichada y que comenzó en el negocio desde hace 5 años. Durante este tiempo ha logrado convertirse en ejemplo en el país debido al uso de una mejor genética dentro de sus predios.

Al hablar de producción sostenible de carne de res en el trópico, hacemos referencia a que nosotros tenemos todo un proceso de elaboración de carne sostenible, de tal forma que esta se diferencie en los mercados nacionales e internacionales con una mira hacia el futuro, porque esta es la única proteína roja que se va a vender”, explica Jaramillo.

A partir de esto, dentro de este escenario entra en juego la selección y el uso de una mejor genética dentro de los predios ganaderos de las regiones colombianas, tomando en consideración que el objetivo de todos es ofrecer un producto mejorado.

En palabras de Jaramillo, “cuando empecé el negocio me di cuenta que la genética estuvo relegada en Colombia porque existió algún tiempo en el que se le dio poca importancia, contrastando con lo fundamental que era el manejo de la tierra”.

En este sentido, se debe destacar que es la genética una de las armas que tienen lo productores para competir con las otras proteínas, así como con otras razas que ya están adaptadas en los distintos ambientes de la áreas agrícolas y ganaderas de Colombia.

“Si en varias regiones del país se pudieran tener estos ejemplares desarrollados con 15 0 150 años de mejoramiento genético, habríamos mejorado porque son diseñados para producir carnes en su medio ambiente”.  

El mismo productor sostiene que para estos requerimientos de suelos y medio ambiente, la respuesta es crear lo que llama ‘el angus tropical’, que es un animal blanco cebuíno que genera mejores resultados que el angus, basados en que lo que se quiere es competir con las regiones que tienen un medio ambiente difícil.

Es por esto que Jaramillo menciona que “hoy en día la tenemos un poco más compleja pero más fácil, pues los desarrollos genético meritocrático se hicieron con mucha persistencia hace muchos años, por lo cual hoy es mejor porque conocemos el ADN de los animales y podemos saber con un grado de precisión los genes que va a tener antes de su nacimiento, entonces nos podemos mover a una mayor velocidad”.

Todo esto, relacionado con la capacidad que actualmente tiene el mundo con el manejo del Big data para organizar cantidad de variables al mismo tiempo sobre rebaños enormes, “así como la inteligencia artificial para hacer retroalimentación de datos y concluir sobre esa información, además de los algoritmos que son los que ayudan a contener todos los datos y así decir cuál es el mejor animal para tomar decisiones en nuestros predios”, detalla Jaramillo.

En este sentido, es importante el hecho que el productor invierta en genética, pues tiende a ser más barato y más efectivo que tratar de mejorar el medio ambiente de la finca para traer un ganado que se desarrolle bien teniendo en cuenta que es proveniente de otro ambiente, es decir, en palabras de Jaramillo, “es mucho más económico tener un ganado bueno para su finca que una finca buena para el ganado”.

Finalmente, lo que se quiere es que esto se convierta en un negocio más rentable, por lo cual la genética es un elemento del cual se le puede sacar mucho provecho para tener los animales correctos adaptados a cada medio ambiente, sin hacer gran inversión ni pelear con la naturaleza.

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