2 de mayo de 2020 12:07 PM
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La comida basura puede ser ‘gourmet’

Todas las preparaciones gastronómicas pueden ser transformadas de manera que la consideración de "comida basura" sea más positiva

Desafortunadamente en estos momentos se nos obliga a estar confinados en casa con la situación que nos toca con el Covid-19. Esto nos puede alentar a buscar estrategias para mejorar las percepciones de los clientes y con ello activar la oferta y venta cuando la situación vuelva a la normalidad.

Para ello podríamos pensar en modificar nuestra oferta gastronómica y transformarla en una oferta con valor, más saludable y de calidad, para lograr que toda ella sea considerada de mayor nivel gastronómico, menos comida basura e identificada como un producto ‘gourmet’.

Las características que marcan lo inadecuado de alimentarse consumiendo “comida basura” radica en que este tipo de alimentos supone un alto aporte de calorías, con niveles nada aconsejables de grasas, sodio y azúcar u otros edulcorantes y contribuye a eliminar de la dieta alternativas mucho más saludables.

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Este tipo de comida suele considerarse una opción económica pero, además del daño que ejerce en nuestro organismo, también genera adicción, de ahí que sea tan popular.

Todas las preparaciones gastronómicas pueden ser mejoradas y transformadas de manera que la consideración de “comida basura” sea cambiada por apreciaciones mucho más positivas y comercialmente con alta aceptación al lograr que sean percibidas como preparaciones gourmet de calidad :

Un frito, una fritura, puede ser mucho más saludable si se elige tanto el producto como un aceite de calidad, un AOVE (Aceite de Oliva Virgen Extra) en lugar de otro peor o una grasa, y así incidir de mejor manera en la salud del consumidor.

Una hamburguesa, una pizza, bollería o pastelería industrial… Todo es mejorable y puede convertirse en gourmet. Pueden ser mejorados y realmente transformados en alimentos de calidad exentos de altos niveles de grasas, sal, condimentos, aditivos alimentarios o azúcares, proporcionando mayor interés y aceptación; es cuestión de elegir la materia prima con parámetros más saludables. Desde el desayuno a la cena, pasando por el alimento común el pan.

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El pan

En “Dame pan y llámame tonto” se hicieron muchas consideraciones, sólo queda mencionar que cuando la oferta de este producto, el pan y sus variantes, es de calidad, además de ser fácilmente detectado tanto en el olor como en el sabor apreciado, predispone a los clientes a la elección y aceptación de otras ofertas que combinarían o dicho mejor aún, maridarían de diez con este pan.

El desayuno o las meriendas (bollería, mermeladas, zumos, cafés…)

  • La bollería industrial puede ser considerada gourmet en el momento que las materias primas correspondan con consideraciones más saludables, sin harinas refinadas ni exceso de azúcares.
  • Un croissant, aún industrial, es muy diferente si se ha elaborado con mantequilla total o parcialmente, u otras grasas consideradas menos saludables.
  • Desde luego, una porción de bizcocho o tarta casera será una opción mucho más saludable, atractiva y apetecible.
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Los almuerzos, comidas, cenas y sus componentes:

  • La transformación de la “comida basura” a ‘gourmet’ es posible, rentable y más comercial. Los clientes así lo entienden, eligen, prefieren y aceptan.
  • Las frituras pueden al menos realizarse con aceite de oliva virgen, reducir sus niveles de sal y reducir también las veces que aparecen en la oferta.
  • Guarniciones mucho más saludables, a la plancha, productos frescos (Ej.: tomate natural con cebollino, nueces, ajo y uva pasa) con verduras al vapor u otros productos cardiosaludables.
  • Salsas básicas y derivadas caseras y nada industrializadas.
  • Reseñar que tanto las salsas, guarniciones etc. aún pudiendo ser ingredientes industriales, pueden estar respaldados al ser elegidos por ser productos elaborados con criterios de salud y no económicos, ya que aunque pudieran resultar más caros, ese mayor coste queda justificado al ser la elección que eligen la mayoría de los clientes.
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Los Refrescos y bebidas altamente edulcoradas

  • Desde los batidos o los zumos industriales hasta los refrescos más comunes deberían tener alternativas atractivas mucho más naturales o al menos mucho menos perjudiciales.
  • Comidas ultraprocesadas o precocinadas deben desestimarse, si se quiere ofrecer cualquier alimento partiendo desde una croqueta o un simple producto adobado, siempre será mucho mejor si son elaborados por nuestro equipo (evitando harinas refinadas conservantes, colorantes, etc.)
  • Postres y helados no industrializados y relegados por fruta natural o elaborados con ellas, será también un buen cambio y una opción que añadirá valor.

Los clientes prefieren aquello que les da garantía de ser la mejor opción sin entrar en muchas ocasiones a considerar el coste, y siempre que pueden se decantan por esas opciones (bajo en sal, bajo en colesterol, con aceite de oliva virgen, etc.)

Una hamburguesa, un ‘hot dog’ o una pizza son los tres ejemplos más consumidos entre la oferta denominada “comida basura” pero también son los productos más fácilmente transformables en comida ‘gourmet’. Además, debemos recordar que estos productos en las grandes compañías no son precisamente mimados ni cuidados respecto a niveles de alimentos saludables, sino más bien todo lo contrario, lo que esa transformación nos podría situar comparativamente, en una posición mucho más ventajosa.

Sí. La comida hasta ahora considerada basura, también puede ser considerada gourmet y elegante.

Plantear estrategias que mejoren consideraciones genéricas con la utilización de ingredientes menos dañinos para la salud y sin olvidar la comunicación de esas diferencias y mejoras aplicadas, convertirán la oferta en atractiva y apetecible.

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