3 de mayo de 2020 12:46 PM
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Pensando el día después de la cuarentena

La sociedad está necesitando más certezas en torno a su sustento en los días venideros. Si los gobiernos no elaboran respuestas a esos interrogantes, habrá un vacío que intentarán llenar los irresponsables de siempre sembradores de temores.

Con motivo de este día de los trabajadores propongo pensar la anhelada vuelta a la normalidad de la producción. Todo parece indicar que ésta será gradual y exploratoria para todos en muchos aspectos. Sin embargo, me estimula poner la mirada allí. Extraño la alegría de ir cada mañana a nuestros trabajos, encontrarnos y hacer lo que mejor sabemos hacer.

Sin dudas, que toda esta situación requerirá de una actitud de mucha responsabilidad en el empresariado y, al mismo tiempo, de adaptación y aprendizaje del trabajador. Parte de eso está sucediendo, pero también hubo actitudes mezquinas y pienso que tenemos que estar alertas.

La pandemia exige a todas las autoridades, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el establecimiento de nuevas reglas y procedimientos para garantizar una mayor protección de los trabajadores respecto al pasado.

En la primera etapa del Covid-19 los especialistas médicos fueron quienes guiaron las respuestas de los gobiernos. Fue lo lógico y recomendable. Sin embargo, ahora llega el tiempo de que los humanistas, los ingenieros o los economistas entre otros. Hay que integrarlos más a los equipos ejecutivos e imaginar con ellos también el futuro para poder contárselo al pueblo.

La sociedad está necesitando más certezas en torno a su sustento en los días venideros. Si los gobiernos no elaboran respuestas a esos interrogantes, habrá un vacío que intentarán llenar los irresponsables de siempre sembradores de temores.

Estamos extrayendo cada día aprendizajes de esta crisis en lo personal y en lo colectivo. El mundo de la producción y el trabajo no es la excepción y se enriquecerá mucho, pero también es evidente que habrá dificultades. Para transitar este camino incierto, también se requiere humildad y colaboración entre las distintas fuerzas políticas, porque la magnitud de los problemas no admite divisiones a nuestro entender.

Vaya nuestro saludos a cada trabajador y, en especial, a los trabajadores rurales.

Por Natalia Sánchez Jauregui

Legisladora bonaerense del Partido Fe

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