3 de mayo de 2020 12:58 PM
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Cómo entender los números del stock vacuno argentino

CompartiremailFacebookTwitterSe puso en vigencia la nueva metodología de medición de stock al 31/12 de cada año. Se emplea el SIGSA como software de seguimiento de existencias en establecimientos agropecuarios. El 2020 se inició con una caída del stock de -547 mil cabezas (-1%) vs. 2019. La faena 2019, 13,9 M de cabezas, superó el nivel de equilibrio […]

Se puso en vigencia la nueva metodología de medición de stock al 31/12 de cada año. Se emplea el SIGSA como software de seguimiento de existencias en establecimientos agropecuarios.

El 2020 se inició con una caída del stock de -547 mil cabezas (-1%) vs. 2019. La faena 2019, 13,9 M de cabezas, superó el nivel de equilibrio (Producción Neta del Rodeo) de 13,3 millones de cabezas.

Del análisis por categoría se destaca la caída de las existencias de vacas ( -560.605 cabezas; -2,38%) y vaquillonas (-227.588 cabezas; -2,84%). La variación es esperada de acuerdo al elevado porcentaj de hembras en faena 2019 ( 48,54%). Sin embargo, el stock de vacas se encuentra dentro de los picos del 2007, la categoría logró recuperar su presencia mientras que el stock total bovino aún presenta -4,3M de cabezas respecto al principio del 2009. A partir de esto, el porcentaje de hembras de equilibrio se ubicó por encima de la referencia teórica histórica del 45%, es decir, se pudo faenar más vientres sin comprometer los stocks futuros.

Con respecto a la eficiencia de stock, medida como ternero año n vs. vaca n-1 , no se observan diferencias respecto al año pasado. La relación vaca/ternero es de un 63,5%. A pesar de la muy buena temporada climática para los servicios 2018/2019, los resultados no son significativos. Sin embargo, la relación ternero/vaca 2020, alcanza el 65% (+2% vs. 2019), lo cual podría indicar una cierta “limpieza” de vacas improductivas durante el 2019. Esto es el dato más importante que podría llevar a tener una mirada positiva sobre el dato anterior de la baja de stocks de vaca. En concreto, queda en evidencia que la cantidad de vacas que Argentina tiene, en un porcentaje significativo, son vacas improductivas.

Seguramente esta situación además ha sido acelerada por cuestiones como la buena performance de las exportaciones a China que han demandado en su primera etapa estas categorías, una forma también positiva de ver la exportación, mas allá de que podemos re pensarla en materia de búsqueda de clientes, internos y externos y de estos últimos como darle sostenibilidad en el mediano plazo.

Desde otro punto de vista, los buenos precios pagados por la “vaca china” pueden considerarse como aliados del stock. Al tener más precio, el productor necesitado de liquidez, necesitó vender menos cantidad cabezas para disponer del efectivo necesario para cubrir sus compromisos.

La producción de terneros/as, 15 M, supera en 113.257 cabezas los registros 2019. El crecimiento es similar al del período 2019/18. Al haber más stock de terneros, manteniendo la mortandad estable, podríamos faenar más cabezas sin reducir el stock 2021.

El stock de novillos no logró crecer por quinto año consecutivo. Si comparamos con el inicio del 2008, tenemos -2,2M menos de novillos, es decir un -52%. Más allá de la aceleración de los procesos de engorde en los últimos años, el dato significativo. El crecimiento de la exportación de los últimos años no fraccionó la producción de novillos. El principal fraccionador del negocio exportador ha sido China, responsable en un 86% del crecimiento exportador argentino 2016-2019. Asimismo, los valores pagados por los machos pesados, las elevadas tasas de interés, la falta de financiamiento no incentivó una inversión de plazos largos.

¿Hoy volvemos a plantearnos la misma pregunta a nivel de productor, me tengo que preparar para producir categorías de novillo pesado, hago negocios cortos con algo mas liviano o me planteo hacer negocio de Vaca pensando que esta categoría podría ser la que más rápidamente reaccione en la demanda externa?

Por último, al mirar de corto plazo la ganadería, parece que tenemos que hacer foco de manera importante, sobre como hacer el negocio en términos de eficiencia de este, ya que la tenencia con la volatilidad cambiaria existente, al menos en el corto plazo esta deteriorada. Claramente lo ideal en esto como cualquier actividad que uno pueda llevar adelante, debe tener fuerte la pata de la eficiencia productiva, con el crecimiento patrimonial de forma positiva.

El año en curso nos obliga y nos abre la oportunidad de pensar lo que hacemos con mayor nivel de flexibilidad. No solamente para el cambio en si mismo sino también para la rapidez en la cual los hacemos.

Diego Ponti

El autor es analista ganadero de AZ Group

Fuente: www.a24.com

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