3 de mayo de 2020 15:13 PM
Imprimir

Vitivinicultura: Industria prevé baja del consumo del 30% en 2020

Un informe de la Corporación Vitivinícola Argentina avisa sobre las posibles complicaciones que traerá la contracción de la economía.

El Instituto Nacional de Vitivinicultura informó, en su reporte sobre comercialización en el mercado interno, que en marzo se produjo una caída de 6,7% en el vino fraccionado en comparación con el mismo mes de 2019. Sin embargo, la Coviar estima que el descenso se ubicará en torno al 30% entre marzo y abril. Esto, porque se ha reducido 5% la venta en canales tradicionales, lo que representa el 70% del total, y de 100% en el denominado “botella abierta”, es decir, restaurantes, hoteles, bares (Horeca).

Por otra parte, según datos del Observatorio Vitivinícola Argentino, se observa una pérdida de 19,4% en el volumen comercializado en el mercado externo y de 21% en valores FOB. Esto configura un escenario que ha llevado a la Coviar (Corporación Vitivinícola Argentina) a solicitar que la cadena vitivinícola sea incluida en el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción.

Es que la iniciativa nacional de asistencia a las empresas ofrece una serie de medidas -como el pago de hasta 50% de los salarios y reducción de hasta 95% de los aportes patronales– que tienen como finalidad mitigar el impacto económico de las limitaciones que se impusieron para intentar contener la expansión del virus.

Si bien en un primer momento el programa dejaba fuera de la posibilidad de acceso a estos beneficios a las empresas que desarrollan actividades que quedaron excluidas del aislamiento social y preventivo, por considerarlas esenciales, como es el caso de todas las relacionadas con la industria vitivinícola, luego se les permitió presentarse. Sin embargo, al no estar incluidas de modo explícito, el trámite es más complejo. 

Archivo / Los Andes

La Coviar elaboró un informe en el que analiza el impacto que la crisis causada por el Covid-19 ha tenido tanto en el mercado interno como el externo. En cuanto al primero, se debe considerar que el 80% del vino producido en el año se vende dentro del país. Pero se estima que en marzo y abril, con respecto al mismo período del año pasado, habrá una disminución de alrededor de 30% en el consumo.

Esta baja responde a una caída de 5% en las ventas de supermercados, almacenes y autoservicios (el canal tradicional), que representan un 70% del total de compras de vino de los argentinos. Pero también a una parálisis total de la comercialización en restaurantes, bares y hoteles, junto con las bodegas que reciben visitantes y las vinotecas, canales que se llevan el 30% restante.

José Zuccardi, presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina, detalló que las diferencias con los valores presentados por el INV se deben a que estos corresponden a marzo y el aislamiento se impuso el día 20, mientras los de la Cámara que preside responden a una estimación de lo ocurrido desde entonces hasta ahora.

Resaltó que se debe tener en cuenta que el canal de “botella abierta”, que abarca el 30% del consumo de los argentinos, está totalmente paralizado y el informe destaca que no hay delivery de comida acompañada de una botella de vino. Además, señaló que se venía de un crecimiento en los dos primeros meses del año, que se sostuvo hasta mediados de marzo.

En cuanto a las exportaciones, el Observatorio Vitivinícola Argentino registró una caída de 21% en valores FOB y de 19,4% en volumen durante la segunda quincena de marzo, cuando comenzó el aislamiento social obligatorio en nuestro país, con respecto al mismo período del año pasado. Desde la Coviar subrayan que, en promedio, 1 de cada 3 kilos de uva producidos tiene como destino el mercado internacional, ya sea como vino, jugo de uva, pasa o en fresco.

En términos de volumen, según datos de la Aduana Argentina, se observa una reducción del 63% en promedio para los primeros once países de destino, con China en primer lugar, con una contracción del 76%, y seguida por México, Suiza, Brasil, Canadá y Estados Unidos (todos por encima de esa media). 

Se debe tener en cuenta que estas exportaciones obedecen a contratos ya firmados y desde la Coviar anticipan que, como consecuencia de la pandemia, el sector externo se retraerá más en los meses venideros, para cerrar 2020 con una caída de entre 30 y 40% para el vino fraccionado. Por otra parte, la cadena de pago no sólo enfrenta dificultades en Argentina, sino también en el sector externo, lo que demora las cobranzas y genera costos financieros para las empresas locales.

El informe que detalla esta situación fue presentado al Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación para solicitar que toda la cadena vitivinícola sea incluida en el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción. Zuccardi explicó que si bien las empresas del sector pueden presentarse, lo que han pedido en una inclusión explícita para tener mayor seguridad del acceso -aunque deban comprobar que han sufrido una caída significativa en las ventas- y celeridad.

En cuanto a los sectores más afectados, señaló que el impacto es muy diferente para aquellas empresas que tienen como canal principal los supermercados, que aquellas que venden a bares y restaurantes, o que tienen como uno de sus fuertes al enoturismo. De todos modos, añadió que en todos los canales se observa una tendencia a elegir productos de menor costo -y no sólo ocurre con los vinos- ya que el consumidor tiene una actitud de cautela ante la afectación de la economía por la pandemia.

Francisco Do Pico, vicepresidente de Bodegas de Argentina, consideró que es muy prematuro hablar de números de caída, más allá del 6,7% de contracción que informó el INV y que, además, no responde estrictamente a ventas, sino a despachos en el mercado interno. Más allá de eso, indicó que hay bodegas que aseguran haber tenido caídas en las ventas de hasta 60%, mientras otras no se han visto demasiado afectadas.

Do Pico planteó que las auditorías de mercado de marzo muestran un saldo positivo, tanto en los días previos a la vigencia del aislamiento preventivo, como en los posteriores, porque la gente se aseguró un cierto stock de alimentos y de vino también. Pese a eso, coincidió en que tienen información de que ha habido caídas desde entonces y por eso decidieron realizar una encuesta a los asociados -aún no concluida- para contar con datos más precisos.

También planteó que se van a ver más afectadas aquellas bodegas -principalmente las pequeñas, más alejadas del circuito masivo de distribución- que tienen como principal canal de comercialización los bares, restaurantes y vinotecas. Sobre estas últimas, son pocas las que han implementado un sistema de comercio electrónico y Bodegas de Argentina ha solicitado que estos comercios puedan tener, con todos los recaudos, atención al público.

Do Pico señaló que la entidad de la que es directivo y el INV también ha hecho gestiones ante el Gobierno nacional para que el sector sea incluido dentro de los beneficios. Es que si bien hoy cualquier empresa, sin importar el tamaño, puede postularse ante AFIP, en el caso de los sectores no excluidos -las actividades no esenciales- el proceso de aprobación es más rápido.

Eduardo Sancho, presidente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Acovi), manifestó primero que el vitivinícola no es de los sectores más perjudicados, porque han podido -con algunas dificultades en un primer momento- seguir trabajando.

Pero también señaló que se han resentido mucho las ventas por dificultades con los fletes; por el cierre de restaurantes, vinotecas y espacios turísticos; por la falta de actividad de algunos distribuidores; porque en algunos municipios prohibieron la venta de alcohol. Sostuvo que el impacto se va a notar con más fuerza en los datos de abril y estimó que la disminución podría ser de alrededor del 20%.

Sancho consideró importante apuntar a lo coyuntural, con financiamiento a tasas accesibles, pero no descuidar las medidas de fondo, como la ley de jugos naturales, que incentivaría el consumo de mosto, y las negociaciones internacionales. El titular de Acovi destacó que hay que avanzar en temas estructurales para estar listos cuando el mundo se empiece a recuperar de la pandemia. De todos modos, resaltó que no se va a volver rápidamente a valores normales en los mercados interno y externo, y que si no se suman ventajas competitivas, la vitivinicultura argentina va a estar en problemas.

Mario Lazzaro, gerente de ProMendoza, detalló que en el primer trimestre de 2020 hubo un crecimiento en el volumen de las exportaciones de vinos fraccionados y a granel (muy notable en este último), y que, pese a la pandemia, se siguió trabajando bien, aunque con algunas demoras. Esto se debió, en gran medida, a una inercia del segundo semestre de 2019, cuando se cerraron acuerdos, por los que todavía se viene despachando.

Pero ya en abril comenzaron a ser más evidentes las dificultades logísticas, de disponibilidad de camiones, de limitaciones en el tránsito, que han provocado que el ritmo caiga. Y si bien los embarques se están realizando, el ritmo es menor y Lazzaro opinó que es probable que la recuperación en el segundo semestre no alcance para mantenerse en los niveles de 2019.

Sobre las perspectivas, consideró que Estados Unidos puede ser un mercado importante, ya que compra en el segundo semestre y allí los vinos europeos están gravados con un 25%. En los primeros días de marzo, Promendoza participó de la Vinexpo en ese país, se avanzó en la organización de una plataforma logístico-comercial, y mantuvo una reunión con una cadena de supermercados que tiene 8 millones de compradores diarios en promedio.

También consideró que China ofrece oportunidades de negocios, porque España puede haber tenido problemas con su producción y porque Australia, otro de los principales exportadores a ese destino, se vio afectada por los incendios y, recientemente, ha tenido diferencias con el gobierno del gigante asiático. También existe la posibilidad de que los compradores australianos busquen vinos argentinos.

Brasil, en particular el Estado sureño de Santa Catarina, también ofrece un panorama alentador. El plan es constituir un hub logístico en Itajaí, el segundo puerto en importancia después del de San Pablo, y está prevista, para el mes próximo, la realización de una ronda de negocios virtual con envío de muestras.

Lazzaro estimó difícil que se llegue al volumen de negocios de 2019, que fue muy importante, pero que en el segundo semestre de 2020 se podría repuntar. Añadió que, para el caso del vino a granel, había una base histórica de 30 millones de litros anuales, que trepó en 2018 a unos 80 millones y en 2019 a 130, por lo que, si se volviera a las cifras de 2018, seguiría siendo un buen número.

Publicidad