11 de mayo de 2020 12:20 PM
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A diferencia del argentino, el agro europeo tiene antivirus

Mientras aquí el Estado cobra más impuestos, la Unión Europea extendería subsidios por dos años.

La excepcionalidad que la pandemia del nuevo coronavirus instaló sobre la vida cotidiana tiene diferentes interpretaciones.

Ellas varían, por ejemplo en el caso de cadena agroalimentaria, en función del rol que se le asigna en cada parte del mundo.

En Argentina, el momento es percibido como una posibilidad para generar más recursos fiscales, como sucedió en varias ciudades y localidades de la provincia de Buenos Aires. O para volver a instalar la posibilidad de un aumento en las retenciones agrícolas luego de superada la cuarentena, para apuntalar las alicaídas arcas del Estado.

En Europa, por su parte, la percepción que tienen las autoridades sobre esta situación extraordinaria es diferente y buscan obrar en consecuencia.

Atenta a los efectos que genera la enfermedad sobre la producción de alimentos, la Comisión de Agricultura del Parlamento de la Unión Europea (UE) decidió prorrogar la vigencia de la Política Agrícola Común (PAC) dentro del bloque por un plazo de hasta dos años.

Son las normas que vencen a fin de año y que aseguran la continuación de los pagos a los agricultores y beneficiarios del desarrollo rural, en la búsqueda de previsibilidad y estabilidad para el sector.

El texto aprobado por el Comité de Agricultura se presentará entre el 13 y el 14 de mayo en Bruselas, para obtener la luz verde del Parlamento.

Fondos directos

Más allá de la continuidad de la PAC, el paquete de ayuda propone medidas adicionales de excepción, destinadas a apoyar aún más a los agricultores y aquellos sectores que enfrentan grandes dificultades. En términos concretos, la Comisión de Agricultura propone conceder ayuda al almacenamiento privado para productos lácteos (leche desnatada en polvo, manteca y quesos) y cárnicos (carnes de vacuno, ovino y caprino).

Este esquema permite el retiro temporal de productos del mercado por un mínimo de dos meses y un máximo de hasta seis meses. La meta es disminuir la sobreoferta disponible en el mercado y así lograr equilibrio a largo plazo.

Un modelo similar podría replicarse en el país, para descomprimir, por ejemplo, la oferta de carne porcina.

En cuanto a la ayuda directa a los productores europeos, la Comisión dispuso un beneficio estatal de hasta 100 mil euros por establecimiento, mientras que las empresas de procesamiento y comercialización de alimentos podrán beneficiarse con un máximo de 800 mil euros.

Además, podrán beneficiarse con préstamos o garantías para cubrir costos operativos de hasta 200 mil euros en “condiciones favorables”, como tasas de interés muy bajas y calendarios de pagos favorables.

Para aumentar el flujo de caja de los agricultores, el Parlamento prevé aumentar los anticipos de pagos directos de la PAC (del 50 al 70 por ciento) y algunas retribuciones de desarrollo rural (del 75 al 85 por ciento). Según los eurodiputados, los productores comenzarán a recibir estos adelantos a partir de mediados de octubre.

Este accionar público refleja una diferencia de trato con esta parte del mundo, que está más allá de a un océano de distancia.

Fuente: AgroVoz

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