12 de mayo de 2020 21:33 PM
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Vilella cree que hay que buscar otros clientes para no depender únicamente de China

CompartiremailFacebookTwitterMientras el coronavirus se sigue desparramando y en diferentes países buscan como controlarlo, hay especialistas que intentan descifrar qué le espera al mundo cuando se supere la pandemia. Muchos de ellos consideran que habrá más controles a las cadenas productoras de alimentos, y que los consumidores serán más exigentes en cuanto a la información sobre […]

Mientras el coronavirus se sigue desparramando y en diferentes países buscan como controlarlo, hay especialistas que intentan descifrar qué le espera al mundo cuando se supere la pandemia. Muchos de ellos consideran que habrá más controles a las cadenas productoras de alimentos, y que los consumidores serán más exigentes en cuanto a la información sobre lo que comen. Será necesario entonces certificar las cosas mediante la trazabilidad.

Uno de los que así piensa es Fernando Vilella, profesor a cargo de la cátedra de Agronegocios de la Fauba. “La trazabildiad y certificación serán requisitos ineludibles para mercados más exigentes. Este episodio va a reforzar esas tendencias. La gente va a tener más cuidados en la compra de los productos, especialmente en los países en los que las clases medias están informadas y son importantes, como es el caso de China, que tiene la clase media más grande del mundo”, explicó.

Escuchá la entrevista completa a Fernando Vilella:

El catedrático de la UBA añadió que los sectores medios de la sociedad china suman 440 millones de personas, lo que equivale a 10 veces la población argentina o a la totalidad de la población de los Estados Unidos, un país que antes de la crisis económica derivada del Covid-19 ya tenía a 50 millones de personas en condiciones de vulnerabilidad y que recibían bonos alimenticios.

“En China la clase media consume productos de mayor nivel. Para las primeras marcas del mundo su lugar top es China. Y en alimentos pasa lo mismo. Tenemos alimentos paradigmáticos como la carne vacuna, que es el caviar de las proteínas animales, que no hemos explorado todavía”, señaló.

En tal sentido, explicó que si el mercado de cortes vacunos frescos es todavía chico en China para los frigoríficos de otros países, es notable como creció el de congelados.

“Hace ocho años era cero y en este van a comprar 2,5 millones de toneladas, así que estas dinámicas son en pos de perfeccionar la calidad y acompañarlos con estos requerimientos de trazabilidad que van a ser ineludibles”, expresó Fernando.

Pero Vilella destacó que sería un error quedar obnubilados por el gigante asiático. “La peor estrategia sería pensar a China como único comprador, ya vivimos eso en la década del 30 cuando el Reino Unido dejó de comprarnos carne”, dijo memorioso.

El especialista también ve oportunidades en diferentes regiones del planeta. Enumeró “otros países asiáticos como Vietnam, que es el primer comprador de maíz y soja; o Indonesia, que tiene una tasa de crecimiento enorme. También Tailandia, Singapur. Otros que cobraron relevancia son los países árabes del norte de África y la península arábica, que van a estar en ‘stop’ hasta que se recupere el precio del petróleo, pero son lugares que tiene un déficit marcado de alimentos. Luego tenemos países americanos que nos compran productos con valor agregado”.

Vilella cree que el sector agroindustrial y la Argentina tiene múltiples oportunidades. Pero consideró que es necesario diseñar estrategias comerciales que garanticen a los compradores la calidad de los alimentos.

“Hay una nueva oportunidad de salir a buscar donde generar trabajo, dólares. Lamentablemente nos quedamos en las ideas de cómo generar riqueza y seguimos repitiendo por décadas las políticas que nos llevaron a mal puerto”, se lamentó.

Fuente: Bichos de Campo

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