13 de mayo de 2020 03:44 AM
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La producción actual se planificó hace año y medio, preveyendo una mayor producción que se iba a destinar a la exportación en su gran parte

CompartiremailFacebookTwitterCon él coincide en este punto Augusto Motta, presidente de Calisa, empresa del grupo que lleva su apellido, en General Racedo, Diamante, Entre Ríos, que emplea a 500 personas y faena 90.000 aves diarias. “Si bien la situación está influida por la pandemia, la situación adversa viene de antes. Actualmente hay valores del pollo entero que está rondando […]

Con él coincide en este punto Augusto Motta, presidente de Calisa, empresa del grupo que lleva su apellido, en General Racedo, Diamante, Entre Ríos, que emplea a 500 personas y faena 90.000 aves diarias. “Si bien la situación está influida por la pandemia, la situación adversa viene de antes. Actualmente hay valores del pollo entero que está rondando los $60/kg+IVA de salida de planta, muy por debajo del precio sugerido en su momento por el Gobierno con el programa Precios Cuidados (6/3)”.

Explica que “se debe a una cuestión productiva. El sector invirtió en una proporción mayor, siguiendo una planificación prevista hace de 12 a 18 meses, para lograr más producción y destinar parte de ella a la exportación, en un mercado interno que de alguna manera respondía”, previsiones que se trastocaron drásticamente coronavirus mediante.

Augusto Motta, ejecutivo del grupo empresarial entrerriano identificado con el apellido familiar. Calisa es una de las empresas avícolas que lo componen.

“Esa sobre oferta ha provocado que el mercado se dilapidara -explica-. Tuvimos 2 meses muy buenos (enero y febrero) con precios de $ 80/kg de salida de planta y actualmente estamos en $60/kg, valores similares a febrero y marzo de 2019”.

Al respecto, Motta señala que “cuando hay sobre oferta y baja la exportación, hay más kilos disponibles, porque las empresas que exportan (unas 10) vuelcan sus excedentes al mercado interno. Eso hace que las grandes empresas (3 o 4 que manejan más volumen, 40 o 50% de la avicultura nacional) entran en una competencia de quitarse clientes o bajar los precios de manera de vender al mejor postor, al tratarse de un producto perecedero. Por eso los precios que ofrecen hoy los supermercados son los que deberían ser de salida de planta, para tener rentabilidad, para llegar al consumidor a los 120 o 130 pesos”.

Motta y De Grazia coinciden también en que las grandes cadenas de supermercados ponen al pollo a precio bajo como “producto gancho”, pero otras menos importantes lo siguen marcando igual que cuando estaba a $80/kg (salida de planta) y el consumidor pagaba $150/kg.

“Actualmente yo lo vendo a $60 y hay comercios que vuelven a subir el precio y al consumidor no le llega el precio que debería pagar, según la baja que ha tenido a la salida de planta. Sobre todo pasa en las carnicerías, que siguen vendiendo carne vacuna a un valor de 3 o 4 veces a 1 respecto de de lo que debería estar el pollo y -sabiendo que es un producto sustituto- marcan tal vez más de lo que deberían. El precio que termina pagando un consumidor por un alimento, no siempre repercute en el bolsillo de la empresa que lo produce”, sostiene Motta.

A su criterio, el pollo al público debería estar  en $110-115/kg, teniendo en cuenta la intermediación comercial y con un flete razonable. Mientras que De Grazia opina que el precio de salida de planta al mayorista actualmente debería ser de $80+IVA/kg.

La expectativa exportadora

“En la exportación hemos tenido mucha estabilidad de precios y pedidos. En China no hemos tenido variación de valores y los volúmenes comienzan a recuperarse. Eso hace que una exportadora tiene cierto hándicap respecto de las dedicadas solo al mercado interno. La exportación así tracciona y nos ayuda a no perder”, explica Motta.

Respecto de la situación de Calisa, Motta señala: «Dependiendo de la estructura de costos y de participar o no en exportación, en el mercado interno estamos en un punto de equilibrio, tratando de repagar los costos de producción».

Desde Granja Tres Arroyos, que concentra 40% de las exportaciones argentinas, De Grazia coincide en que “comenzó a reactivarse China y en las últimas semanas también Medio Oriente”, aunque “no reaccionaron los precios. Sucede que Brasil, el gran productor mundial de pollos, al haber devaluado 40% desde enero a la fecha, puso a su producto muy competitivo, porque allí la devaluación no produce inflación. Y cuando Brasil es más competitivo baja los precios y gana más mercados. Por eso estamos luchando con un precio que debería ser mejor para poder ser más competitivos en la exportación”.

Explicó que “China bajó mucho sus stocks de congelados de carnes de pollo, porcina y vacuna, y ahora tienen que comprar”. A ese país Argentina le vende alas y garras desde hace años. Actualmente están todos los mercados chinos abiertos para el pollo, pero por ahora no compran pollo entero, cosa que había comenzado incipientemente, hasta que se cortó con la pandemia, con lo cual habrá que volver a identificar a los compradores chinos de ese producto. “Los valores están un poco por debajo que antes del Covid-19, sobre todo porque antes EE. UU. no le vendía a China y ahora le exporta excedentes a precios que siempre son más bajos”.

Por su parte, Motta señala que “otros mercados internacionales se han resentido y han bajado su nivel de compras, como Chile y Europa, lo que ha afectado nuestra actividad productiva también por el parate de la Argentina, donde ha disminuido el consumo”, con la cuarentena.

En los últimos años, Calisa exportó un 50% de su producción, proporción que actualmente se ha reducido a un 35%. La exportación continúa, aunque a menor ritmo. Canadá fue el último logro para esta empresa, un hito para la avicultura argentina que actualmente está frenado.

Una línea de producción y envasado de pollos en Entre Ríos.

Fuente: Avicultura.com

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