13 de mayo de 2020 10:48 AM
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Los productos precocinados del pollo son los que mayor caida han tenido

CompartiremailFacebookTwitter“Había muchos desarrollos y proyección de crecimiento, no solo en volumen, sino en valor agregado de productos de nuestras plantas de productos cocidos termoprocesados, rebozados listos para cocinar, que actualmente es la que más sufre la caída de exportaciones y trabaja al 30% de su capacidad”. La caída de estas exportaciones, además de replantear cuestiones productivas obligó […]

Había muchos desarrollos y proyección de crecimiento, no solo en volumen, sino en valor agregado de productos de nuestras plantas de productos cocidos termoprocesados, rebozados listos para cocinar, que actualmente es la que más sufre la caída de exportaciones y trabaja al 30% de su capacidad”.

La caída de estas exportaciones, además de replantear cuestiones productivas obligó a la empresa entrerriana a reubicar a parte del personal de esa planta en tareas de la frigorífica. Dentro de este contexto pudo reacomodar al personal, que “es uno de los puntos que más preocupa a las empresas que hacemos productos de consumo masivo: producir, vender, cobrar pero, sobre todo, poder mantener a nuestros recursos humanos”, destaca Motta.

Coincide con De Grazia en que el mercado chino, en las últimas semanas, comenzó a activarse nuevamente aunque con pedidos de menores volúmenes que antes de la pandemia. “Creemos que las compras de China se irán normalizando en los próximos 60 a 90 días. Normalmente estábamos exportando unas 1000 t/mes y la caída es de 25%, especialmente en gallinas para África y China, rubro en el que la empresa se ha especializado y ha caído menos que otros”.

Cambio de paradigma.

Pero China no es todo, para una empresa que vendía además productos terminados crudos y cocidos congelados y rebozados (de 12 a 18 meses de vida útil) a Canadá, Perú, Uruguay y Chile para cadenas de comidas rápidas de esos países y también en la Argentina, incluidos en el llamado segmento HORECA (hoteles, restaurantes y catering).

“Esto tiene un gran efecto sobre nosotros como empresa elaboradora y sobre nuestros distribuidores que abastecen esos locales. Ellos afrontan dos grandes problemas: qué hacer con esa mercadería en stock que tenían para abastecerlos y la falta de ventas que ya padecen”, explica Motta respecto del canal gastronómico al que abastecía la empresa, que está cerrado por la cuarentena tanto en el país como en aquellos hacia dónde exportaban esos productos, preparados con especificaciones muy determinadas para un tipo de consumidor final como las casas de comidas rápidas.

Y agrega que “esa falta de derrame en la cadena es crítico. Las empresas lo vamos a sufrir con menos producción. ¿Pero qué hará un distribuidor que no tiene qué hacer con ella? Estamos evaluando la situación que tiene un costo logístico enorme, para relocalizar esa mercadería en algún otro tipo de cliente que pueda tomar un producto que no fue hecho para ese canal y que tiene un costo mayor que una milanesa”, grafica.

Para Motta, la caída de ventas repercute tanto en el mercado interno como en la exportación. “El impacto es muy importante y por eso estamos repensando un plan de negocios para reconfigurar nuestros modos y canales de comercialización de manera de superar la actual coyuntura. Es algo que debemos trabajarlo con los distribuidores y clientes; no es una decisión que tome una empresa solitariamente”.

Al respecto, adelantó que trabajan en un formato de nuevo plan de negocios en el contexto actual económico global, que implica pasar del llamado concepto B2B (Business to Business), llegando a los consumidores vía distribuidores y comercios, como sucede actualmente, al llamado B2C («Business to Consumer») que implica llegar directamente al cliente, algo que en el rubro alimenticio y especialmente en el de la proteína aviar se viene desarrollando.

Los precios de los productos avícolas procesados de exportación en dólares/FOB, informados por la industria avícola, evidencian la valorización segmentada de distintos productos de esta agroindustria. Nuggets cocidos: 2.500 US$/tonelada; Milanesas cocidas: 3000 US$/tonelada; Pollo entero: 1.200 US$/tonelada; Garras: 2000 a 2500 US$/tonelada (según calidad) Alas enteras: 1.800 US$/tonelada.

El consumo y su laberinto

Si de productos y consumo se trata, específicamente en el mercado interno, De Grazia también tiene su visión desde Granja Tres Arroyos. Más allá del pollo entero, señala que “los productos más elaborados (pata muslo, presas, rebozados, congelados) son más estables en la venta al público. En el rango mayorista siguen la suerte del principal producto que es el pollo entero. Pero no sirven como gancho, como es el pollo entero cuando se presenta como oferta barata en los supermercados, que luego sirve para que el público se lleve algún otro producto”.

Explicó que de planta, 15% del pollo sale trozado y 85% entero, pero el consumidor recibe 50% trozado y 50% entero. Esto sucede porque lo cortan algunos supermercados y todos los carniceros, que le cortan en presas el pollo entero que compró el cliente, o lo trozan y venden su cuarto trasero, milanesas y alas por separado, entre otras opciones.

“Es curioso -dice De Grazia- que el mercado no deja que al pollo lo troce la industria, que lo puede hacer en una planta a 10 grados de temperatura, en condiciones de inocuidad, salubridad y con control de calidad. Hay que promocionar el congelado IQF (individually quick frozen), un proceso por el cual en 70 minutos una pechuga recién faenada y procesada llega a -18 °C. Pero la gente prefiere el fresco”, comenta.

Queda claro que cualquier congelado (de pollo u otro tipo de producto) es mucho más caro en la góndola que un producto fresco y que quizás sea por eso es que tiene menor demanda. Ante esta realidad, De Grazia sostiene que “el congelado no debiera ser mucho más caro que el fresco. Allí aparece el margen que le aplica un supermercado en función del producto que vende. Mientras que un “producto gancho” como el pollo entero a veces (el supermercado) lo vende al mismo precio que lo compra, a los demás productos le aplica un margen mucho mayor, al tiempo que el carnicero no vende congelado porque su negocio es el fresco”, explica.

Fuente: avicultura.com

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