13 de mayo de 2020 10:50 AM
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La venta de pollo en el supermercado ronda el 21 a 22% de la oferta. El resto es carnicería/rotisería/pollería

CompartiremailFacebookTwitterCarnicerías y pollerías pelean por un segmento del mercado donde la informalidad (se calcula un 20% en el pollo) le pone precio a un producto perecedero. “No es tanta pero castiga mucho al precio”, dice De Grazia. Sobre el canal gastronómico en el actual contexto, tiene una visión diferente: “la gente que comía en restaurantes […]

Carnicerías y pollerías pelean por un segmento del mercado donde la informalidad (se calcula un 20% en el pollo) le pone precio a un producto perecedero. “No es tanta pero castiga mucho al precio”, dice De Grazia.

Sobre el canal gastronómico en el actual contexto, tiene una visión diferente: “la gente que comía en restaurantes (el delivery es apenas un 15% de sus ventas) come en casa, con lo cual esa demanda se trasladó de los establecimientos gastronómicos al hogar, donde se sigue eligiendo pollo por el precio. El cierre de ese canal no afectó la demanda de pollos que se sigue vendiendo por los restantes”.

Derechos de exportación

Respecto de la relación que la actividad avícola de carne mantiene con el Gobierno, tanto De Grazia como Motta la calificaron de normal. Ambos sostienen que recibieron de las autoridades, a través del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), la cámara empresaria que las agrupa, las comunicaciones respecto del congelamiento de precios al 6 de marzo pasado y coincidieron en que, dado el actual contexto de cuarentena en medio de la pandemia, no es momento para hacer otros planteos.

Igualmente, en este punto, De Grazia adelantó que “hay que revisar los derechos de exportación (DEX) (9% para el pollo) en función del valor agregado de cada uno de los productos. Faltó sintonía fina. Es mucho más lo que paga la industria por sus exportaciones que la ventaja que obtiene por los DEX que paga el maíz o la soja, que son los productos fundamentales de alimento balanceado”.

Explicó que “al tener la soja un DEX de 33% y el maíz 20%, pero significar, respectivamente, 10 y 20% del costo del alimento de los pollos, en forma teórica nuestra ventaja (al comprar granos más baratos) estaría en 5%, pero pagamos 9% por todo el valor agregado del pollo en el precio FOB, que se compone de mucho maíz, un poco de soja más mano de obra, transporte, combustibles, envases, impuestos. Todos esos factores forman un precio y sobre ese total pagamos 9%. Por eso la incidencia de esas 2 retenciones fuertes que tienen esas materias primas (soja y maíz) es mucho menor que el 9% que pagamos, significan un 5% del costo del pollo”.

Para De Grazia, además hay un agravante: “el 9% es real porque es sobre un determinado precio. La retención al maíz y a la soja para mí -comprador en el mercado interno- no siempre es 20% y 33% menos. Porque si en Chicago la soja vale 300 dólares, no hay nadie que me diga que voy a pagar 200 por la soja (disponible en la Argentina). El de granos es un mercado donde en forma teórica una soja de 300 dólares me debería costar 200, y quizás pago 240 porque pago distinto que la exportación, porque la tengo más cerca o más lejos. Es un mercado que está influenciado por ese impuesto. Ahora en el mercado del pollo, el DEX es un impuesto que está gravando un precio de venta, no hay duda”, argumentó.

Fuente: Clarin

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