28 de mayo de 2020 12:47 PM
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Aseguran que las ventas externas de soja, maíz y trigo siguen un buen ritmo

La Bolsa de Comercio de Rosario y la Sociedad Rural aportaron datos sobre cuál es la evolución de la cosecha y de las exportaciones

En medio de la discusión nacional por el dólar, el tipo de cambio y la disponibilidad de divisas para pagar la deuda, el campo quedó en el centro de las miradas por el avance de la cosecha actual y el flujo exportador de los granos. Pero los números muestran que tanto las tareas agrícolas como las ventas externas de soja, maíz y trigo han seguido un ritmo normal e incluso mayor al de años anteriores.

“Entre el 1° de marzo y el 14 de mayo ingresaron a las terminales del Gran Rosario un total aproximado de 16,3 millones de toneladas de soja y maíz. Este volumen agregado se ubica un 4% por encima del año pasado”, expone un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, elaborado por Julio Calzada, Alberto Lugones y Emilce Terré.

En el cuadro siguiente sobre descarga estimada de soja y maíz, se destaca que ello se da a pesar de la caída mayor al 40% que exhibieron las descargas de camiones en la segunda quincena de marzo, apenas declarado el aislamiento social preventivo y obligatorio, cuando se multiplicaron los cortes al normal flujo de camiones y aún se estaban implementando los diversos protocolos para el sector.

“El esfuerzo mancomunado del sector público y privado permitió normalizar la situación en un tiempo relativamente corto, y ya en la segunda quincena de abril la descarga combinada de soja y maíz en el Gran Rosario alcanzó el volumen más alto de los últimos seis años, sosteniendo en lo que va de mayo un buen nivel de actividad”, afirmaron desde la BCR.

Al computar todos los granos vendidos de soja, maíz y trigo (los tres principales cultivos) desde julio pasado hasta ahora, “la cuenta es superior en 11,5 millones de toneladasrespecto de la campaña anterior, signada por la fuerte sequía del verano de 2018. Esa diferencia implica 3.270 millones de dólares más”, según calculó el consultor agroeconómico Pablo Adreani. Esa cuenta se basa en que de la cosecha 2018-2019 a esta altura del año pasado se habían vendido 33,7 millones de toneladas y ahora van 45,2 millones de toneladas. En dólares, la campaña anterior llevaba acumulados 7,5 mil millones y ahora van 10,7 mil millones. De ahí la diferencia de US$ 3.270 millones a favor de este ciclo.

La comercialización de la actual cosecha comenzó a mediados del año pasado. Desde entonces se fijaron precios, en algúnos casos previo a la recolección de los granos en el campo, y ese momento es la referencia que se toma para medir exportaciones y liquidaciones de divisas.

Desagregado según los tres granos principales, en trigo, el año pasado se habían vendido 12,8 millones de toneladas por un valor de 3.200 millones de dólares y ahora van 16 millones de toneladas por un valor de 4.455 millones de dólares. En soja, el año pasado iban liquidadas 7,1 millones de toneladas por un valor de 2.180 millones de dólares y ahora se registran 11 millones de toneladas por 3.693 millones de dólares. En tanto que, de maíz, el año pasado se habían vendido 13,7 millones de toneladas por un valor de 2.124 millones de dólares y ahora van 18 millones de toneladas por un valor de 2.628 millones de dólares.

Avance de cosecha

El alto volumen de entregas se sustenta en un muy buen ritmo de avance de la cosecha gruesa, la que se realiza en esta época del año y es protagonizada por los dos principales cultivos que produce la Argentina, soja y maíz, con alrededor de 50 millones de toneladas anuales en cada caso.

En el caso de la soja, según informa el ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, al 14 de mayo se había avanzado con la cosecha sobre el 79% del área sembrada, el mayor porcentaje en 5 años. Para la campaña actual, ello significa que ya se completó la trilla en 13,6 millones de hectáreas, un 8% por encima de lo cubierto a la misma altura del año anterior y un 9% por delante del promedio de los últimos cinco años.

En el caso del maíz, si bien el porcentaje de avance se encuentra levemente por debajo del año anterior (46% vs 48%), el crecimiento en el área sembrada determina que en hectáreas, la trilla ha avanzado sobre una mayor superficie. Así, al 14 de mayo se han cosechado 4,19 millones de hectáreas, levemente arriba de las 4,17 completadas para la misma altura del año anterior y muy por encima de los 2,47 millones de hectáreas que en promedio se cosecharon con maíz los últimos cinco años.

Exportaciones

Respecto de las ventas externas, en el caso de la soja, la oferta en Rosario privilegia las ventas con cupo asegurado para la descarga inmediata, condición que traccionó un buen volumen de ventas en la semana pasada. En el caso del maíz, los valores ofrecidos en la plaza rosarina se mantuvieron con algunos altibajos de precios para la entrega contractual y hasta el mes de junio, segmento que atrajo el mayor interés en la semana. En los mercados de futuros hay posiciones de compraventa abiertas para el maíz que cubren prácticamente todos los meses de aquí al año próximo, en tanto que en soja sólo se viene negociando mercadería con entrega para los próximos 30 días.

En el mismo sentido, desde la Sociedad Rural Argentina también destacaron que “la evolución de la comercialización de la campaña 2019/20 se realiza normalmente. Al momento falta terminar de cosechar (según fuentes del ministerio de Agricultura, al 14 de mayo) el 64% del maíz y el 17% de la soja. El trigo de esta campaña ya se había levantado en un 100% hacia comienzo de año”.

Según el Minagri, al 6 de mayo, “los productores habían vendido el 54% del volumen producido en la presente campaña agrícola 2019/20, más de 12 puntos porcentuales que el volumen vendido en la campaña pasada, cuando se encontraban vendidas el 42% de la cosecha estimada a la misma fecha”, señalaron desde la Rural.

Desde la Bolsa rosarina aclararon que “el buen volumen de entregas no significa, en absoluto, que la cadena no continúe sufriendo la estocada del volátil contexto local e internacional en relación a los precios, en particular por su relación con los combustibles y la merma de demanda experimentada”.

La bajante del Paraná impone asimismo un sobrecosto a la actividad de exportación que se refleja en los precios. “En promedio, los buques que arribaron a los puertos del Gran Rosario para exportar maíz, soja y harina de soja durante el mes de abril han debido zarpar con un 10% menos de carga en relación a los registros de abril 2019”, estimaron desde la BCR. Y resaltaron que “pese a esta situación extraordinaria, Argentina ha logrado cumplir con los embarques pactados.

Como refleja el cuadro adjunto más arriba, si se consideran los despachos de los meses de marzo y abril, se observa que “tanto la exportación de maíz como de poroto de soja resultó superior a la del mismo período del año anterior”. En tanto, los despachos de harina y aceite de soja se encuentran un 10% y un 1% por debajo, respectivamente, lo cual tiene que ver con que a mediados de 2018 se eliminó el diferencial de 3% entre el poroto de soja y los subproductos industriales de la soja, lo cual redunda en una mayor participación relativa de productos con menor valor agregado entre los embarques del bimestre.

En línea con el sostén del comercio exterior, Terré advirtió que “resulta muy interesante el gráfico elaborado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre “seguimiento del comercio durante la pandemia de COVID-19” donde queda evidenciado que las cargas a granel (línea verde) son de las pocas con un desempeño positivo entre mediados de febrero y fines de abril”. Ese dato, según el equipo de Calzada, expone que “el campo y toda la cadena agroindustrial exportadora que de él se deriva resulta uno de los sectores que mejores condiciones ostenta para dinamizar la alicaída actividad económica en este volátil 2020, y aportar las divisas que el país necesita para mantener la estabilidad de variables claves como el tipo de cambio y el nivel general de precios, entre otras”.

Los analistas económicos de la bolsa rosarina concluyen que “con reglas de juego claras, que permitan proyectar a más largo plazo, el sector no dudará en seguir invirtiendo e incrementando campaña a campaña su capital de trabajo para posicionar al país como uno de los principales abastecedores de alimentos al mundo, especialmente hoy que la seguridad alimentaria se ha convertido en una preocupación esencial de las naciones del globo”.

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