31 de mayo de 2020 11:18 AM
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Los espantapájaros entretienen a los niños, pero no alcanzan para proteger la huerta

En la ciudad de Buenos Aires y alrededores hay más de 35.000 huertas. Qué hacer para proteger a las plantas del ataque de las aves durante el invierno

Para quienes tienen la suerte de contar con una huerta, la confección de un espantapájaros puede ser una excelente actividad para realizar con niños en estos días de aislamiento. Se puede pensar en modelos originales, reciclar ropas viejas y hasta ponerles nombre, pero es bueno saber que su efectividad para mantener a las aves alejadas de las plantas es muy baja y dura apenas unos días.

Francisco Pescio, técnico del programa Prohuerta del INTA AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires), explica que “el pájaro ve algo extraño y entonces no se acerca, pero ni bien se da cuenta que es un palo de madera recubierto deja de tenerle miedo y de respetarlo. Lo mismo ocurre cuando se cuelgan CDs o plásticos de colores”.

En el AMBA hay más de 35.000 huertas, y según la estimación realizada por Claudio Leveratto, jefe del INTA San Martín, cada huerta tiene aproximadamente un rendimiento de 5,5 kilogramos de verdura por metro cuadrado por año. Esto se traduce en muchas toneladas de alimentos que ahorran dinero a quienes lo producen, o incluso se transforman en una fuente de ingresos.

Entre las aves que pueden generar mucha presión sobre las huertas durante el invierno en la ciudad de Buenos Aires se encuentran, entre otras, las cotorras, las palomas y los tordos. “En algunos momentos del año, especialmente durante el invierno, pueden llegar a ocasionar pérdidas de diferente magnitud en las huertas”, indica Pescio, y agrega que para prevenir estos ataques, muchas huerteras y huerteros acuden a diversas técnicas que van desde los clásicos espantapájaros hasta las trampas de colores.

En este sentido, según explican desde el INTA, la técnica más efectiva es la utilización de redes con alambre fino, hilos finos o mallas anti pájaro: “Estas redes se ponen por encima del cantero y evitan que puedan acceder los pájaros cuando están los primeros brotes. Cuando las plantas ya tienen un tamaño aceptable dejan de ser atacadas por los pájaros, con lo que podemos retirarlas hasta la próxima temporada”, recomienda Pescio, y añade que generalmente los problemas son mayores en las etapas iniciales del cultivo, cuando los plantines están emergiendo o son muy tiernos.

“Esto se debe a que en épocas invernales las fuentes de alimento se reducen mucho para los pájaros, mientras que nuestra huerta puede ofrecer brotes tiernos de plantas muy preferidas como lechugas, acelgas o habas. Es ahí que los pajaritos pueden traer problemas”, dice el especialista.

En algunas ocasiones, en las cuales el tamaño del lote también adquiere significancia, la incidencia del daño por aves puede llegar a valores de 70-80 por ciento de lo cultivado. No obstante, destaca, los pájaros también pueden ser de gran ayuda, ya que se alimentan de plántulas de posibles malezas y de diferente tipo de insectos: “Sin embargo, ante la falta de estas fuentes de alimento, acuden a nuestras plantas”.

Y ojo con los mosquitos

El INTA brindó una serie de recomendaciones a tener en cuenta en las huertas para evitar la propagación del mosquito Aedes Aegypti, transmisor de enfermedades como el dengue, la fiebre amarilla, el zika y el chikunguña. Esta especie suele estar presente en zonas con pastizales o lugares abiertos y necesita especialmente del agua para completar su ciclo de vida.

A modo de impedir la proliferación del insecto es fundamental evitar la acumulación del agua en todas sus formas, ya que la requieren para realizar las cuatro etapas de desarrollo en su vida, huevo, larva, pupa y adulto, explicó Pescio.

En este sentido, se debe comenzar por ¨descacharrizar¨ la huerta y desechar cualquier tipo de objeto que pueda funcionar como depósito de agua, tal es el caso de recipientes, cubiertas de vehículos, hierros viejos, restos de electrodomésticos, lonas plásticas o trozos de polietileno descartados de los invernáculos.

Asimismo, se debe controlar el sistema de riego, zanjas, regaderas o depósitos de agua puesto que también son lugares en donde el mosquito suele depositar sus larvas y completar su desarrollo.

Fuente: Infobae

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