6 de junio de 2020 10:27 AM
Imprimir

Insectos de suelo: la amenaza de los cultivos de invierno

CompartiremailFacebookTwitterA punto de comenzar la campaña fina, con la siembra principalmente de trigo y cebada, las amenazas asoman, y no sólo en lo relacionado con el clima. También, la advertencia para los productores pasa por los insectos de suelo, como pueden ser el gusano blanco y el bicho bolita. La Red de Manejo de Plagas de la Asociación […]

A punto de comenzar la campaña fina, con la siembra principalmente de trigo y cebada, las amenazas asoman, y no sólo en lo relacionado con el clima. También, la advertencia para los productores pasa por los insectos de suelo, como pueden ser el gusano blanco y el bicho bolita.

La Red de Manejo de Plagas de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) destacó las claves y buenas prácticas para saber cómo mejorar el control de estos insectos.

En el caso del Gusano blanco, explicó que gustan del trigo, cebada, arveja, lenteja, incluso colza. “Este grupo de insectos está dominado por Diloboderus abderus o bicho torito. Los adultos aparecen en diciembre y desde enero a marzo ocurren las oviposiciones. Luego de unos 15 días aparecen las larvas, que viven en el suelo hasta octubre o noviembre, cuando ingresan al estado de pupa”.

Las larvas (gusano) son las que generan daño, ya que se alimentan de semillas, raíces y plántulas, y ese daño se evidencia como marchitamiento, secado y reducción del stand de plántulas. “Esto provoca manchones de suelo desnudo que afectarán el rendimiento y dejarán espacio a las malezas. El primer indicio de ataque son los ‘montículos’ de tierra que dejan en el lote”, afirmó.

En este caso se recomienda el monitoreo con pozos de 50 cm x 50 cm de superficie (1/4 m2) y 30 cm de profundidad, distribuidos en el lote y calculando unos 10 pozos para lotes de más de 30 hectáreas. “De cada pozo se obtiene una muestra de suelo que se desterronará contando el número de larvas/m2”, destacan.

En cuanto al nivel de daño económico (NDE), se considera que 5 a 6 larvas/m2 producen mermas del 10% del rendimiento en trigo.

Para la entidad, la estrategia de control más eficiente es el tratamiento de semillas con insecticidas como tiodicarb, tiametoxán, teflutrina e imidacloprid (sólo cuando se supera el NDE). “Los insecticidas al surco de siembra permiten una mayor dosis por superficie y, por tanto, una ventana de protección más extensa, pero su aplicación necesita de equipos especiales. Respecto de los insecticidas en cobertura total sobre el suelo, el control es errático y nunca superior al 50%”, destacó y agrega que otra estrategia es el atraso en las fechas de siembra, ya que las siembras tempranas exponen las plantas a mayor temperatura y actividad de la plaga.

En el caso de los Bichos bolita, se alimenta de semillas, cotiledones y hojas durante la implantación, y al igual que el gusano blanco, ataca por manchones. “El monitoreo consiste en muestras con marcos de 50×50 cm cada 1.5 has. Se recomienda estén georreferenciadas para facilitar seguimiento. Para evaluar necesidad de control químico hay que considerar que el nivel de daño económico ronda los 70-80 individuos/m2, pero que es dinámico y depende del año”.

Las formulaciones solidas en forma de cebos tóxicos permiten la llegada del producto al interior del suelo. Las dosis recomendadas son de 3-6 kg/ha variables según condiciones ambientales, que afectan actividad de la plaga y persistencia del cebo. Pueden aplicarse antes o después de la siembra con máquina centrifuga.

“Puede recurrirse a estrategias que promuevan el rápido establecimiento del cultivo como fecha de siembra y calidad de semillas. El uso de barre-rastrojo o limpia surco en la sembradora es una herramienta eficaz, al igual que el desparramador de residuos de cosecha para evitar la acumulación de rastrojos que sean foco de infestación. En cuanto al control biológico, hay coleópteros que se alimentan del bicho bolita. Su acción puede promoverse mediante el uso racional de insecticidas”, destacó Aapresid.

Fuente: a24.com

Publicidad