6 de junio de 2020 11:33 AM
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Alergias alimentarias: ¿cuándo representan un riesgo mayor?

Comidas arraigadas a nuestra costumbre y cultura pueden representar un problema para la salud de muchos individuos. Qué saber para evitar peligros

La Semana Argentina de las Alergias Alimentarias, que se conmemora del 8 al 14 de junio tiene el objetivo de promover la concientización, aumentar la sospecha clínica y tomar acciones sobre su prevención y manejo adecuado.

Para ayudar a este fin, el comité de Alergia Alimentaria y Anafilaxia de la Asociación Argentina de Alergie e Inumología Clínica (AAAeIC) elaboró un listado de todo lo que se debe saber cuando determinados comestibles representan un peligro para la salud en algunas personas. Y que se tratan, nada más ni nada menos, que de una respuesta anormal del sistema inmunológico contra las proteínas de ciertos alimentos, que se repite cada vez que se ingiere el mismo.

¿Qué debemos saber de ellas?

  •  Son un grupo de enfermedades que han cobrado más importancia debido a su drástico aumento en los últimos años
  • Tienen mayor relevancia en niños, considerándose ‘la segunda oleada’ de la epidemia alérgica. A nivel mundial, estas enfermedades afectan a 1 de cada 12 chicos
  •  Ocho alérgenos son los responsables de la mayoría de las reacciones: leche, huevo sojatrigofrutos secospescadomariscos y maní
  • La leche de vaca y el huevo son los de mayor relevancia en Argentina.
  • Impactan en la calidad de vida del paciente y su familia, y en ocasiones poniéndola en riesgo por lo que la posiciona como un verdadero problema de salud pública.

¿Por qué aumenta?

Factores medioambientales y estilos de vida influyen sobre la predisposición genética.

Si bien esta es una enfermedad de base genética, y tener un familiar cercano alérgico aumenta el riesgo del niño, también los nacimientos por cesárea con cambios en la microbiota, deficiencias de algunas vitaminas en la madre, uso temprano de antibióticos y falta de lactancia materna que lleva a la introducción temprana de fórmulas de leche de vaca, son factores que predisponen a su desarrollo.

¿Cómo reconocemos a estas enfermedades?

Se pueden presentar dos grandes grupos de pacientes: los que inician sus síntomas de forma rápida, luego de la ingesta del alimento (mediados por un anticuerpo denominado IgE) y los que lo hacen tardíamente.

Las manifestaciones son variables: desde las leves, como enrojecimiento alrededor de la boca, ronchas y/o hinchazón en labios y párpados hasta el shock anafiláctico con riesgo para la vida.

Hay niños que suelen debutar con síntomas gastrointestinales, tales como cólicos persistentes, vómitos, reflujo, diarreas y/o deposiciones con mucosidad y sangre.

El eccema suele ser un síntoma de alergia alimentaria.

¿Cuál es la manera de tratarlas?

Su tratamiento es la exclusión del alimento involucrado. En la alergia a las proteínas de la leche de vaca, en caso de no poder sostener la lactancia, se debe reemplazar por fórmulas lácteas especiales, indicadas por el especialista según el tipo de alergia. En cambio, no debe retrasarse la introducción de alimentos a los que el paciente no es alérgico.

¿Se puede prevenir?

Favorecer el parto natural y evitar antibióticos innecesarios, sobre todo los primeros meses de vida y fomentar en la madre una dieta variada y saludable sin restricción de alimentos alergénicos, durante el embarazo o la lactancia, son las medidas de prevención más relevantes. A su vez, la lactancia materna cumple un rol fundamental, por lo que se recomienda mantenerla exclusiva los primeros 4 a 6 meses.

¿Se cura?

En general, las alergias alimentarias son una condición benigna y transitoria, un porcentaje menor no se cura.

Trabajar en su inclusión debe ser una prioridad

La alergia alimentaria afecta la calidad de vida del niño y de su familia. Algunos niños pueden requerir dietas estrictas que generan dificultades y hostigamientos a la hora de socializar y en la escolarización, un 20 % de las reacciones graves pueden ocurrir en la escuela, lo que produce ansiedad y estrés.

El trabajo en equipo entre paciente, familia, comunidad, docentes y el personal de salud es fundamental para promover un ambiente seguro y mejorar la situación de los niños con alergias alimentarias.

En el contexto de la pandemia de Covid-19, de acuerdo a la información actual, no ha demostrado que la alergia alimentaria sea un factor de riesgo.

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