30 de junio de 2020 12:26 PM
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Control de la Enfermedad de Newcastle

La enfermedad de Newcastle es actualmente, junto con la Influenza Aviar, dos de las enfermedades aviares que atraen mucha atención posiblemente debido a su rápida diseminación en el mundo y las altas mortalidades que causan estos virus.

Los brotes son reportables a la Organización Mundial de Salud Animal y se publican en diferentes medios de comunicación con el objeto de prevenir la diseminación a la industria avícola de otros países.

La enfermedad es producida por virus clasificados en la familia Paramyxoviridae, género Avulavirus. Además, los virus se clasifican en diferentes grupos de acuerdo con su patogenicidad.

La enfermedad

Generalmente la enfermedad se puede presentar en dos formas diferentes: Cuando la infección es causada por virus de baja virulencia, los signos clínicos incluyen problemas de tipo respiratorio con diseminación rápida y lesiones en el sistema respiratorio, incluyendo los sacos aéreos.

La infección causa una reducción en los parámetros productivos de las aves y un aumento en los porcentajes de descartes en el centro de procesamiento de aves.

Infección con virus virulentos: La sintomatología es variada dependiendo del tipo de virus causante del brote, por lo tanto, se puede observar conjuntivitis, disnea, inflamación alrededor de los ojos, diarrea, depresión severa y muerte.

Es posible observar signos nerviosos como tortícolis, parálisis de alas y patas en los estadios finales de la enfermedad. En las aves adultas en producción se observa una baja de postura, huevos deformes con cáscaras débiles o sin pigmento en las líneas de huevos de color. La mortalidad en las aves jóvenes puede alcanzar el 100%.

Transmisión

El virus es eliminado a través de los tractos respiratorio e intestinal y es transmitido a otras aves por aerosol o por la ingestión de partículas virales presentes en las heces y en la cama de las naves.

El virus también puede ser transmitido por contacto directo con aves infectadas, alimento, objetos y personal contaminado, etc.

El período de incubación varía de 3 a 8 días y las consecuencias clínicas dependen de factores tales como:

  • Tipo de virus
  • Dosis
  • Plan de vacunación y tipo de vacunas
  • Estado inmunitario de las aves

Diagnóstico

Las lesiones macroscópicas son variables dependiendo del tipo de virus que afecta las aves. En algunos casos las lesiones pueden ser similares a las de la influenza aviar, por lo tanto, el diagnóstico definitivo requiere de la identificación del virus bien sea por su aislamiento e identificación o por medio de los métodos moleculares.

enfermedad de Newcastle

Diagnóstico diferencial

Tanto el virus como la enfermedad de Newcastle debe diferenciarse de la influenza aviar, pues este virus causa signos clínicos parecidos a los observados en la enfermedad de Newcastle.

enfermedad de Newcastle

Foto 1. Lesiones hemorrágicas en el proventrículo que pueden
ser causadas por el virus de Newcastle o de Influenza aviar

Definición actual del Newcastle

La Oficina Internacional de Epizootias (OIE) incluye a la enfermedad de Newcastle y a la influenza aviar en la lista A, constituyéndose en enfermedades con serias consecuencias socioeconómicas o de salud pública, siendo importantes en el comercio internacional de los animales y sus subproductos.

Comentario y definición de la OIE sobre Newcastle

Las grandes variaciones en la virulencia y signos clínicos de los virus de la enfermedad de Newcastle hacen que sea necesario definir cuidadosamente lo que constituye el Newcastle para propósitos de comercio internacional, medidas de control y políticas a seguir.

La enfermedad de Newcastle se define como una infección de las aves causada por un virus del serotipo 1 de los paramyxovirus aviares (APMV-1) que reúne uno de los siguientes criterios de virulencia:

  • El virus tiene un índice de patogenicidad intracerebral (ICPI, IPIC en español) igual o mayor de 0.7.
  • Demostración de la presencia de múltiples aminoácidos básicos en la proteína F2 y fenilalanina en el residuo 117, que es el terminal amino de la proteína F1.

Controles serológicos

Los controles serológicos para medir los niveles de anticuerpos contra la enfermedad de Newcastle incluyen las pruebas de inhibición de la hemoaglutinación (conocida comúnmente como prueba de HI) y la prueba ELISA, que son utilizadas rutinariamente.

Los resultados obtenidos mediante la prueba ELISA facilitan la interpretación y la comparación de resultados con otros países o con otras empresas que utilizan este sistema, pues existe uniformidad en la forma como se expresan los resultados.

En la prueba de HI en ocasiones se observa una gran variabilidad de resultados debido a varios factores:

  • Variedad de los antígenos usados
  • Cantidad de antígeno
  • Forma de leer la prueba

Serotipo & genotipos

Como se anotó anteriormente, existe un solo serotipo para todas las cepas del virus de Newcastle. Sin embargo, debido al progreso de las pruebas moleculares para estudiar y secuenciar los genomas de los virus, los estudios realizados durante los últimos años muestran que existen diferencias en los genotipos del virus.

En mi laboratorio del Centro de Diagnóstico e Investigación de la Universidad de Georgia realizamos en el año 2008, junto con los Drs. Francisco Perozo (Venezuela), Rubén Merino (México) y Claudio Afonso (Argentina), un estudio de 11 ácidos nucléicos del virus de Newcastle procedentes de México, encontrando que todas pertenecían al genotipo V (en este año se conocían 7 genotipos, actualmente se describen al menos 18).

En Venezuela también se observó un alto porcentaje de protección frente al desafío con una cepa del genotipo VII, en aves vacunadas con una vacuna a virus vivo (cepa VG/GA) y una inactivada (cepa Ulster).

Usando la tecnología de genética reversa, en China se desarrolló una vacuna del genotipo VII que protegió contra el desafío con la cepa patógena original del mismo serotipo.

Las cepas vacunales como La Sota y otras pertenecen al genotipo II. Trabajos realizados en Corea del Sur demostraron que aves vacunadas con vacunas a base de las cepas La Sota y Ulster 2C (genotipo II) protegieron frente al desafío con las cepas del nuevo genotipo VII.

Debe quedar claro que los virus de Newcastle pertenecen a un solo serotipo y las vacunas tradicionales pertenecientes al genotipo II ofrecen protección frente a mortalidad.

Como se puede observar, en todos los casos las cepas vacunales “tradicionales” pertenecientes al genotipo II protegen frente a los desafíos con cepas de genotipos heterólogos cuando el parámetro utilizado para medir la protección es la mortalidad y la morbilidad; sin embargo, cuando se incluyen parámetros como la eliminación del virus de desafío, las vacunas homólogas disminuyen mejor esta eliminación.

Situación actual de la enfermedad de Newcastle en América y el mundo

Los brotes causados por las cepas de alta patogenicidad (Velogénicas) de la enfermedad de Newcastle en el mundo son recopilados por la OIE y los resúmenes incluyen cuadros y mapas que aparecen publicados en la siguiente dirección electrónica: www.oie.int . Los lectores pueden revisar este sitio para conocer los países donde ha habido brotes de Newcastle patógeno en los últimos años.

En América Latina existen algunos países donde frecuentemente se presentan brotes causados por virus muy virulentos de Newcastle. La lista de estos países varía pues depende de la fecha de presentación de los brotes.

Asimismo, existen numerosos países que son considerados libres de virus muy virulentos.

Con respecto a Estados Unidos, ocasionalmente se han reportado brotes de virus de Newcastle muy virulentos originados por el transporte ilegal de aves procedentes de países que tienen virus patógenos.

Sin embargo, Estados Unidos se considera libre de la enfermedad pues, con muy pocas excepciones, el virus no ha estado presente en la industria avícola comercial durante muchos años y los brotes que aparecen son controlados inmediatamente por medio del sacrificio de las aves infectadas.

Control de la enfermedad de Newcastle

El control de la enfermedad de Newcastle se realiza básicamente mediante dos sistemas:

Erradicación de las cepas de virus muy virulentas, eliminando las aves portadoras de estos virus cuando se presentan los brotes. Este método de erradicación ha sido practicado por numerosos países, entre ellos Australia, Estados Unidos y países de la Unión Europea.

Inmunización, utilizando para ello tanto vacunas a virus vivo, inactivadas o vectorizadas (recombinantes).

Vacunas a virus vivo

Las cepas vacunales usadas mundialmente son la cepa La Sota (y sus clones), B1, F, VG/GA, Queensland V4, Ulster 2C y algunas otras que se han desarrollado en diferentes países y que se usan localmente.

Vacunas inactivadas

Las vacunas inactivadas, emulsionadas en aceite son de uso común especialmente en las aves de larga vida, como ponedoras comerciales y reproductoras.

Vacunas Vectorizadas o Recombinantes

Estas vacunas han sido de gran ayuda en el control de la enfermedad pues en muchos casos se combinan con otros agentes patógenos aviares (como el virus de Gumboro). Su aplicación se hace bien sea por el método in ovo o al día de edad.

Estas vacunas tienen la ventaja de no presentar una reacción postvacunal de tipo respiratorio, ofreciendo niveles de protección adecuados frente a cepas de campo.

El virus usado como vector es el virus Herpes de pavo (HVT – Herpes Virus of turkeys – por sus siglas en inglés). A este virus se le “inserta” una proteína del virus de Newcastle, generalmente la proteína de fusión que es la responsable de la patogenicidad del virus.

Vacunación

La vacunación contra Newcastle se realiza con los tres tipos de vacunas mencionados anteriormente —a virus vivo, inactivadas y vectorizadas o Recombinantes—.

Las cepas que contienen las vacunas a virus vivo se basan principalmente en las cepas La Sota (con sus respectivos clones) y la cepa B1, lo mismo que algunas otras cepas con características especiales como la cepa VG/GA, Ulster, C2 y Queensland V4.

En las reproductoras se practica la vacunación con vacuna oleosa (con varios otros antígenos como Gumboro, bronquitis o reovirus) antes de que las aves inicien su producción, generalmente entre 18 y 20 semanas de edad.

En las ponedoras comerciales se practica la vacunación con vacunas a virus vivo o en algunos casos se utiliza un producto inactivado antes del inicio de la producción.

La revacunación durante la producción es un sistema que se practica con alguna frecuencia tanto en ponedoras como en reproductoras.

Los planes de vacunación practicados en las reproductoras y las ponedoras comerciales durante el periodo de crianza y levante generalmente comprenden el uso de 3 vacunaciones con productos a virus vivo.

La vacuna contra Newcastle se administra en el agua de bebida a intervalos que varían entre 60 y 90 días.

Esta vacuna puede ser monovalente o bivalente, acompañada por el virus de bronquitis infecciosa.

El control de la enfermedad de Newcastle se constituye en un continuo desafío para aquellos países que “viven” con los virus patógenos de la enfermedad. Las vacunas comerciales controlan la expresión (patogenicidad) de estos virus en el campo evitando así la mortalidad, sin embargo, la capacidad de los virus patógenos de permanecer en las aves caseras o de traspatio, aves mascota, gallos de pelea y otros tipos de aves se constituye en una continua amenaza para la industria avícola comercial.

En los pollos de engorde los planes de vacunación son bastante variados, dependiendo de la región y del desafío de virus patógeno que existe en un momento determinado.

En condiciones normales, los pollos son vacunados con dos vacunas a virus vivo administradas durante los primeros 15 a 18 días de edad.

En la industria del pollo de engorde, ante la presencia de virus de alta patogenicidad, la vacunación con vacunas vivas e inactivadas administradas simultáneamente es una práctica común que induce la producción de anticuerpos humorales a nivel local (inmunoglobulina A) y en el sistema circulatorio (inmunoglobulina G), proporcionando niveles adecuados de inmunidad y por lo tanto protección contra las cepas patógenas de Newcastle.

La aplicación de las pruebas moleculares actuales ha permitido emitir la rápida identificación del virus, situación que es importante no solo para el control de la enfermedad sino para realizar estudios epidemiológicos comparando virus de diferentes regiones del mundo.

La industria avícola tecnificada ha podido eliminar los virus patógenos, o controlarlos mediante planes de vacunación adecuados.

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