2 de julio de 2020 11:45 AM
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El freno a las exportaciones de té que causó el coronavirus trajo dificultades financieras que se sienten en toda la cadena

CompartiremailFacebookTwitterEmpresarios, técnicos y funcionarios analizaron la actualidad de la actividad tealera en una jornada virtual organizada por el ministerio del Agro y el INTA. Indicaron que en mayo las exportaciones se desplomaron por una caída en la demanda de Estados Unidos, el principal comprador. Expusieron que ese problema vino a sumarse a otros de más vieja […]
El freno a las exportaciones de té que causó el coronavirus trajo dificultades financieras que se sienten en toda la cadena

Empresarios, técnicos y funcionarios analizaron la actualidad de la actividad tealera en una jornada virtual organizada por el ministerio del Agro y el INTA. Indicaron que en mayo las exportaciones se desplomaron por una caída en la demanda de Estados Unidos, el principal comprador. Expusieron que ese problema vino a sumarse a otros de más vieja data, como la baja productividad de muchas plantaciones que están llevando a la reconversión de teales. Se plantearon como posibles soluciones el incremento del consumo interno, diversificación de mercados en la exportación y agregado de valor en origen.

Pensar alternativas post coronavirus para el sector tealero fue la consigna de una jornada virtual organizada por el Ministerio del Agro de Misiones y del INTA. Desde la cartera encabezada por Sebastián Oriozabala, aportaron datos estadísticos que pusieron en evidencia en más directo impacto provocado por la pandemia: las exportaciones se desplomaron.

De casi 8.500 toneladas de té despachadas en abril, se pasó a 3.359 en mayo, poco más de la mitad del registro de mayo del año pasado. Según explicaron los expositores de la jornada, semejante caída tiene directa relación con una reducción drástica en la demanda de Estados Unidos, por lejos el principal comprador de té argentino, que llevó a suspender embarques que estaban programados. El cierre de locales gastronómicos en el país del norte por efecto del coronavirus es la causa detrás de todo el descalabro.

Desde el ministerio del Agro advirtieron que esa situación generó problemas financieros en las empresas, incluso en las más grandes, lo que repercutió en las cadenas de pago. El ministro del Agro indicó que el Gobierno provincial está gestionando a través de las embajadas para propiciar contactos con potenciales compradores en el extranjero ante la imposibilidad de que los empresarios hagan viajes de negocios.

Los encargados de analizar la situación del sector tealero fueron Luciana Imbrogno, subsecretaria de Producción Vegetal y Helmuth Kummritz, director general de Yerba y Té, ambos del ministerio del Agro. Indicaron que de la producción dependen unos 5.000 productores en Misiones que enfrentan problemas de baja rentabilidad principalmente porque los rindes de sus plantaciones también son bajos.

Los productores más pequeños y cuyas chacras están más alejadas enfrentan el problema adicional de que los prestadores de servicios de cosecha son reticentes a trabajar en sus parcelas porque muchas veces los costos de mover la maquinaria y trasladar la materia prima no dejan prácticamente nada de margen.

Destacaron que si bien la pandemia no afectó la cosecha porque esta última estaba prácticamente terminada cuando inició la cuarentena, lo que sí terminó perjudicando a los productores fueron los inconvenientes en la cadena de pagos que fueron provocados en buena medida por el coronavirus. Eso hizo que hubiera demoras en el cobro de la última cosecha.

“Vemos que los pequeños productores abandonan la actividad y con los precios que tiene ahora la yerba es difícil que algún productor elija plantar té”, advirtió Kummritz, que como solución a los problemas que encuentran los pequeños productores para cosechar, indicó que desde el ministerio del Agro proponen la conformación de consorcios de cosecha y apuestan a la promoción del cultivo de clones desarrollados por el INTA como respuesta al bajo rendimiento de las plantaciones.

Los expositores coincidieron en que el mayor impacto del coronavirus en la actividad tealera se notó en la comercialización y se tradujo en una caída en las exportaciones con un consecuente problema financiero que se extendió hacia toda la cadena.

El problema principal que enfrenta hoy el sector es que varios de los clientes más importantes de Estados Unidos suspendieron sin fecha cierta los embarques de té. Con muchos bares y restaurantes cerrados en el país norteamericano, el consumo de té frío se redujo significativamente y los importadores de ese país dejaron de comprar.

Eso fue una muy mala noticia para Misiones porque más del 60% del total de sus exportaciones de té están destinadas al mercado de té frío de Estados Unidos. Según coincidieron los expositores de la jornada, esa concentración ya era un problema antes del coronavirus porque la demanda de Estados Unidos está estancada desde 2012 y los precios van a la baja. Pero con la pandemia todo empeoró y se generó una crisis financiera dentro del sector que alcanzó a todos los eslabones.

Carolina Okulovich, de la empresa Don Basilio SA y creadora de la Ruta del Té indicó que las demoras en los embarques trajeron problemas incluso a las empresas más grandes y que las que también operan con yerba mate están atravesando de mejor manera la coyuntura gracias a las ganancias que está dejando esta producción.

Planteó la necesidad de diversificar mercados externos y se mostró optimista respecto a la posibilidad de vender más té misionero a Europa. Destacó que también hay mucho terreno para crecer en el mercado interno, donde el consumo per cápita es de apenas 165 gramos por año según los últimos datos disponibles.

Indicó que a través de la Ruta del Té se propuso explotar la veta turística y gourmet con resultados satisfactorios pero acotados al mercado interno, ya que según reconoció “no somos competitivos en el mundo con este tipo de producción gourmet”.

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