3 de diciembre de 2009 08:44 AM
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Tras las denuncias de corrupción, prometen cambios en la Oncca

Tendrá una auditoría externa, modificará el sistema informático y publicará estadísticas

La Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) está cambiando. "Es otro momento", dicen cerca de su presidente, el ultrakirchnerista Juan Manuel Campillo, que acaba de cumplir dos meses al frente del organismo. La "orden de arriba" ahora es no confrontar con el sector agropecuario, y agilizar el comercio de los productos del campo sin retroceder un paso en las resoluciones que mantienen restringidas las exportaciones de cereales y carne. La multiplicidad de permisos de embarque (ROE, según su nombre técnico), encajes (stocks forzosos), registros y cupos, seguirán vigentes, pero es probable que ya no se utilicen para presionar al sector. Mientras el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, siga ocupado con otros asuntos (como el asedio a Papel Prensa), Campillo -con el aval de su jefe, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez- tendrá vía libre en ese sentido. De hecho, este mes podría ampliarse el cupo de exportación de trigo en cerca de 1 millón de toneladas adicionales, lo que podría estimular los precios del cereal. A pesar de eso, lentamente, la Oncca se va alejando del estilo confrontativo con el agro que le había impuesto el ahora devaluado jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray, cuando condujo esa oficina, durante el conflicto por las retenciones móviles. Varias de las decisiones que había tomado Echegaray están en revisión o directamente se han revertido. Anteayer, Campillo firmó un convenio con la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) para que técnicos de esa casa de estudios "auditen los procesos" del organismo. Los profesionales de la UBA auditarán los procesos mediante los cuales el organismo tramita y paga las denominadas compensaciones a los feedlots (empresas dedicadas al engorde de ganado bovino a corral), molinos de harina, procesadores avícolas, tamberos e industriales de lácteos y productores de cerdos. En el mismo sentido, el sistema informático instalado por la gestión anterior, denominado Jauke (campo en idioma tehuelche), está siendo reemplazado. El Jauke forma parte de la denuncia de la oposición, que tramita el juez Daniel Rafecas. Por lo bajo, cerca de Campillo reconocen que hasta ahora se venían pagando subsidios sin que se cumplieran religiosamente todos los requisitos. Y que entre los más incumplidores estaban los feedlots. De hecho, la denuncia contra Echegaray y otros diez ex funcionarios de la Oncca presentada por un grupo de diputados opositores apunta precisamente a la operatoria en ese sector productivo. Otras áreas estaban directamente desmanteladas. Como el sector interno de compensaciones a la industria aceitera. En ese ámbito, la mayoría de las empresas, asociadas a la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara), había cerrado un acuerdo verbal con Moreno por el cual se comprometieron a abastecer el mercado interno a precios acordados siempre que no se pusieran restricciones a las exportaciones. Las compañías que quedaron fuera de ese pacto vienen reclamando el pago de subsidios. Un organismo clave La Oncca fue un organismo central en la política de la administración Kirchner para el campo. Hasta ahora aplicó un férreo control sobre las exportaciones y repartió subsidios a la producción primaria y la agroindustria con el frustrado objetivo de mantener a raya los precios de los alimentos. "La soberanía alimenta- ria" y "la mesa de los argentinos" fueron los estandartes levantados por el organismo, según las órdenes de la presidenta Cristina Kirchner. Pero a pesar de esa importancia estratégica que le dio el Gobierno, la Oncca no tiene edificio ni estructura administrativa propios. Los sueldos de sus más de 500 empleados son pagados por la Fundación ArgenINTA, vinculada al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y funciona en la sede de la AFIP, adonde la llevó Echegaray. De hecho, no tiene en Buenos Aires un espacio para atender a sus usuarios. Por eso, entre los próximos pasos de Campillo está el alquiler de una nueva sede y la aprobación de una nueva estructura, que le permita hacer más prolija la situación de sus cientos de colaboradores. La nueva Oncca Auditoría : para espantar los fantasmas de corrupción en el pago de subsidios (la justicia federal porteña tramita una denuncia en ese sentido) esos procesos serán auditados por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).  Sistema : el sistema informático Jauke, adoptado por la gestión de Ricardo Echegaray, está siendo reemplazado progresivamente. Ese software es blanco de la denuncia de irregularidades que tramita la justicia federal.  Estadísticas : en el organismo prometen que las series históricas que dejaron de publicarse en octubre de 2008 volverían a difundirse pronto por medio del Ministerio de Agricultura.  Logotipo: de la transformación que se anuncia no se salva ni el logotipo que usa el organismo. En breve se hará público uno nuevo, "menos antipático", dicen, que el actual. Ahora, en esa pieza gráfica rasalta una lupa.

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