8 de julio de 2020 00:41 AM
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Reactivación económica y ganadería yucateca

CompartiremailFacebookTwitterPor Juan Ku Vera La pandemia de Covid-19 y la tormenta tropical “Cristóbal” que azotó a Yucatán en junio han tenido un impacto devastador sobre la salud y la economía regional. Ante ese panorama, urgen acciones concretas para la reactivación económica, la creación de empleo y la mitigación de las condiciones de pobreza de la población […]

Por Juan Ku Vera

La pandemia de Covid-19 y la tormenta tropical “Cristóbal” que azotó a Yucatán en junio han tenido un impacto devastador sobre la salud y la economía regional.

Ante ese panorama, urgen acciones concretas para la reactivación económica, la creación de empleo y la mitigación de las condiciones de pobreza de la población rural del estado.

La reactivación es de vital importancia, ya que se prevé un decrecimiento de la economía de México de 5 a 7% este año; por eso es prioritario dar pasos firmes hacia la creación de valor en los diferentes sectores de la economía.

La ganadería bovina en Yucatán es una fuente importante de valor y proporciona empleo directo a miles de yucatecos en el campo, promoviendo el bienestar de las familias en la mayoría de los municipios del estado.

La pandemia de Covid-19 ha afectado el consumo de carne debido a la virtual paralización de la economía durante tres meses, dando lugar a la falta de empleo y de dinero de miles de ciudadanos para comprar carne, leche y huevo.

No obstante, las exportaciones de ganado en pie de México han sido del orden de más de 343,000 cabezas sólo en el primer trimestre del año; mientras que las exportaciones de carne bovina para 2020 se estiman en 270,000 toneladas, equivalentes a unos 1,418 millones de dólares.

En Yucatán hay cerca de 600,000 cabezas de ganado bovino, de las cuales una buena cantidad quedó bajo el agua durante el paso de la tormenta “Cristóbal” y miles de hectáreas de potreros se inundaron, arruinando los pastos que constituyen la base de la alimentación y de la productividad ganadera.

El impacto del cambio climático (sequías prolongadas, lluvias torrenciales) sobre la actividad pecuaria ha sido severo. Sin embargo, de manera recíproca, el ganado bovino contribuye al cambio climático a través de las emisiones de gases de efecto invernadero como el metano que es eructado por los animales al ambiente.

La pobreza que afecta a cerca del 50% de la población yucateca exige acciones contundentes y bien dirigidas para la reactivación de la ganadería de pequeña escala (traspatio) en el sector rural yucateco. No basta con repartir unos cuantos cheques para construir bebederos, cercos, comederos y corrales.

Yucatán cuenta con una amplia biodiversidad de especies vegetales que pueden dar sustento a la población bovina actual y futura, aumentar la ganancia de peso y la producción de leche, así como reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, transitando así hacia una intensificación sostenible de la ganadería con técnicas agroecológicas como el silvopastoralismo, que integra los pastos, los árboles y arbustos y al ganado, con un enfoque sinérgico que intenta obtener el máximo rendimiento de los recursos disponibles de una manera armónica con el ambiente.

El silvopastoralismo ofrece una variedad de servicios ecosistémicos tales como: la fijación de nitrógeno atmosférico, captura de carbono, bienestar animal, mitigación del metano, además del control de parásitos.

Aparte de los recursos del Fonden, existe la posibilidad de atraer financiamiento de agencias internacionales que ofrecen apoyo económico para desarrollos ganaderos menos agresivos con el ambiente (bajas emisiones de gases) tales como el Banco Mundial, ante el cual el liderazgo político yucateco podría estructurar proyectos, dada la considerable reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero que se puede lograr al incorporar el huaxín, el pich, el ox, el chimay, el chacá y el pixoy en las prácticas ganaderas sostenibles. Estas prácticas podrían incrementar la ganancia de peso del ganado en pastoreo de 400 a 800 gramos diarios; lo cual convendría a los bolsillos de cientos de pequeños productores, que obtendrían mayores ganancias económicas para el bienestar de las familias rurales del estado.

Yucatán se caracteriza por la ocurrencia de malnutrición endémica, principalmente entre la población rural que no tiene suficiente dinero para comprar carne, leche y huevo; disponibles a precios elevados hoy día, debido a que los sistemas pecuarios intensivos son altamente dependientes de granos de importación (caros) que son desembarcados cada semana en Progreso para alimentar a los cerdos y pollos, cuyo precio resulta prohibitivo para buena parte de la población.

Irónicamente, al mirar las defunciones por Covid-19, se observa que la letalidad del virus está asociada a las peligrosas co-morbilidades: diabetes, obesidad e hipertensión arterial; en cierta medida resultado de la mala alimentación consistente en comida chatarra y bebidas endulzadas.

La dieta de los yucatecos podría ser mejorada a través la modificación de las prácticas ganaderas en granjas y ranchos; reduciendo así la prevalencia de dichas co-morbilidades. Se puede mejorar la calidad de leche y de la carne al incorporar menores cantidades de grasa saturada en los alimentos de origen animal a través de prácticas simples que cualquier ganadero puede aplicar en su rancho, granja o establo en toda la geografía yucateca.

La ganadería yucateca necesitar incorporar los elementos de la ciencia animal contemporánea para transitar hacia la sostenibilidad, y dejar de repartir vaquillas en un inútil intento por repoblar el hato, conocida práctica clientelar que no ha servido para impulsar a la ganadería en más de 40 años de administraciones estatales.

Resulta prioritario disminuir la brecha de desigualdad económica entre la capital del estado y el campo a través del uso eficiente de los recursos empleados en la reactivación económica en beneficio de la población de escasos recursos que habita en su mayoría el campo yucateco; la ganadería silvopastoril tiene el potencial para contribuir a dicho objetivo.— Mérida, Yucatán

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