15 de julio de 2020 06:21 AM
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Problemática Ambiental: El uso de agroquímicos en las zonas limítrofes del Maule

Chile : El vínculo entre la actividad agrícola y la salud de nuestro medioambiente y personas, está siendo cada día más cuestionado. Es un tema urgente que demanda un control estricto en pos del bienestar de nuestra sociedad.

Antes de la pandemia estaba bastante preocupado por la utilización creciente de agroquímicos en zonas de una alta producción agrícola, especialmente en lugares que son limítrofes con zonas urbanas, el llamado problema de frontera, que se puede entender en muchas áreas de análisis. Esta inquietud o más bien preocupación nació, hace tres años, en un trabajo que realicé para la Universidad de Talca, en donde debí recorrer Liceos y Colegios de enseñanza media, en 19 comunas de la región y trabajar con estudiantes de esas comunidades que en su mayoría eran de sectores rurales. En esa experiencia, se motivaba a esos estudiantes, para que diseñaran un proyecto de cualquier temática, especialmente enfocados a trabajar problemas con los que ellos estaban acostumbrados o les eran más cercanos. De esos proyectos, la temática medioambiental, junto con la de rescate patrimonial y cultural fue notoriamente mayoritaria en la cantidad de proyectos que los estudiantes presentaron en comparación a otras temáticas posibles, y eso me llamó mucho la atención, me dio a entender que los estudiantes del Maule tienen una creciente opinión y preocupación ante temas que tienen que ver con su bienestar, desde una perspectiva medioambiental y también de sus tradiciones, cultura y entornos.

De los proyectos medioambientales, existían varios grupos de trabajo que estaban preocupados por el uso de pesticidas y de la salud de las personas producto de la utilización de ellos. Especialmente, de aquellos establecimientos que se ubican en las comunas de: Yerbas Buenas, Colbún, San Clemente, Linares, Cauquenes, Parral, Longaví, Lontué y Hualañé; esas comunas, donde la principal actividad económica está asociada a la producción agrícola y ganadera.

Entendí, al hablar con esos estudiantes y guiarlos en sus proyectos, que estaban conscientes de los riesgos relacionados con la exposición de agroquímicos, que sus familiares y ellos mismos trabajaban en faenas donde estaban expuestos a altas concentraciones de esos productos tóxicos sin medidas de protección adecuadas, que el uso de pesticidas, no respetaba que, junto a un campo, existiera una escuela y que además era cotidiano observar cómo realizaban sus faenas durante la jornada escolar.

Recientemente conocí un estudio del año 2019 de la Dra. María Teresa Muñoz, académica de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica del Maule, en el cual demuestra que los niños aumentaban la concentración de metabolitos de sustancias organofosforadas en muestras de orina durante la temporada de fumigaciones; como también su percepción de riesgo, además que, los niños y los padres conocían sobre los riesgos de los plaguicidas y tomaban mayores precauciones, pero, de todas formas, los niveles aumentaron por un tema ambiental, porque era la escuela más cercana a predios agrícolas.

Además, los componentes de plaguicidas no solo pueden incluir sustancias organofosforadas, también pueden contener: compuestos arsenicales, organoclorados, organometálicos, etc. De ellos, algunos tienen una toxicidad baja y moderada, pero todos tienen una presión de vapor baja lo que hace que se encuentren principalmente absorbidos en el suelo o en el agua y generan bioacumulación en animales y peces, por lo que se pueden incorporar en nuestra dieta, debido al alto uso que actualmente nuestros productores tienen de estas sustancias. Algunas de ellas, son altamente tóxicas para los mamíferos (recuerden que los seres humanos somos mamíferos), pero las empresas que producen y venden estos productos, se escudan en que la concentración de ellos no alcanza a producir daños, y nuevamente volvemos a la bioacumulación y además la microexposición prolongada, que a la larga provocan enfermedades degenerativas a las personas expuestas, es decir a niñas, niños, ancianos, ancianas, en general a toda esta población que vive en zonas limítrofes con campos de cultivo.

Ahora, me queda por preguntar, si todos sabemos los daños que estos productos causan a las vidas de las personas ¿Por qué no hacemos algo para cambiar? ¿Cuándo será el momento de que la salud de las personas sea más importante que el crecimiento económico? ¿Por qué no crecemos económicamente, pero respetando el medioambiente? ¿Sabrán estos grandes productores que existen alternativas y tecnologías más limpias he inocuas para controlar las plagas? ¿Qué motivos tendrán para no implementarlas? Y, por otro lado, ¿Qué podemos hacer como ciudadanos frente a este problema permanente en nuestra región?

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