22 de julio de 2020 00:05 AM
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“¿De qué afinidad ideológica me hablás?”: la respuesta de Mujica sobre el vínculo con los Kirchner

CompartiremailFacebookTwitterEl expresidente y actual senador uruguayo José Mujicase defendió de las críticas que el gobierno de Luis Lacalle Pou hizo sobre su accionar en la política exterior. “No me jodas”, respondió, fiel a su estilo, en varias oportunidades. E ironizó sobre los episodios que vivió con varios mandatarios durante su gestión. En su columna radial en M24, impostando […]

El expresidente y actual senador uruguayo José Mujicase defendió de las críticas que el gobierno de Luis Lacalle Pou hizo sobre su accionar en la política exterior. “No me jodas”, respondió, fiel a su estilo, en varias oportunidades. E ironizó sobre los episodios que vivió con varios mandatarios durante su gestión.

En su columna radial en M24, impostando la voz, comentó: “Dicen que la política exterior debe ser conducida por el interés del país y no por afinidades ideológicas”. Y agregó: “Se ponen serios y nos critican a nosotros como si hubieran descubierto el agujero del mate, como si hubieran inventado la rueda. Eso es lo que hacemos todos. Podemos tener simpatía, concordancia, lo que se quiera, pero en la política exterior siempre, todos los gobiernos luchan por tratar de, directa o indirectamente, arrimar algunos porotos, algún garbanzo para los intereses del país, y siempre fue así”, dijo enfático.

“Nos endilgan que teníamos relaciones exteriores en función de la concordancia ideológica”, dijo Mujica. Y enseguida replicó: “¿Cómo van a explicar que me comí un viaje a la Antártida con mi compañera, junto a Piñera y su señora esposa, haciendo diplomacia presidencial, bancándome el frío y todo…. ¿Sería por afinidad ideológica? No me jodas”.

Mujica y Piñera en la Antártida en 2012.

Mujica puso más ejemplos de contactos que tuvo con otros mandatarios. “Cuando [Enrique Peña] Nieto, el presidente de México, asume y pasa por el barrio, le doy un asado que casi lo mato de tanto que comió en la pecera de Suárez, y quedamos como chanchos. Yo tratando de tapar un agujero que había hecho, alguna declaración y nos habían cortado la exportación de carne y todo lo demás. ¿De la afinidad ideológica con Nieto? No me jodas”.

¿Cómo van a explicar que me comí un viaje a la Antártida con mi compañera, junto a Piñera y su señora esposa, haciendo diplomacia presidencial, bancándome el frío y todo?

El expresidente prosiguió en esa línea. “La señora [Hillary] Clinton. Ohhh… ¡Vino al cambio de mando cuando asumimos nosotros! La jefa del Departamento de Estado me trajo un regalo, un cascote que no sé lo que era, de vidrio. Muy amable la señora y me dice: ‘Le voy a poner una embajadora como usted precisa’, y me puso una petisa morocha, de origen dominicana, que se había criado en el Bronx [N: en referencia a Julissa Reynoso]. Era abogada pero no parecía. Fue una craaa, pudo arreglar el lío de las naranjas. Veinte años haciendo gestiones para vender naranjas. Lo arregló por cuestiones personales”, dijo.

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