23 de julio de 2020 00:45 AM
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Mendoza, ¿tierra del buen megafardo?

La provincia se posiciona en la producción de megafardos con dos objetivos bien claros: aumentar la producción ganadera y atender la demanda de la exportación de heno de calidad.

Mendoza, tierra del sol y del buen vino. Aunque ahora se le puede sumar “del megafardo”. Si bien la región es conocida por sus características climáticas ideales para la producción vitivinícola y frutícola, estas condiciones también aplican para un buen forraje, pilar fundamental para el crecimiento de la ganadería en la provincia.

De hecho, en Mendoza se obtiene el doble de rendimiento por hectárea de alfalfa que en la Pampa Húmeda. Las horas de luz solar, las escasas lluvias y la presencia de riego artificial son algunas de las características claves que, sumadas a la incorporación de tecnología y de megafardos, generan un combo perfecto.

Los megafardos, a diferencia de los fardos simples o rollos, posibilitan una mejor compactación y mayores dimensiones por unidad productiva. Esto permite que los costos logísticos disminuyan notablemente.

Producción ganadera en Mendoza

El ingeniero agrónomo y productor ganadero, Diego Guerrero, destacó en diálogo con Agrofy News que hay una tendencia de mayor número de hectáreas destinadas a alfalfa y también a maíz para picado. Una tendencia que viene acompañada de recientes anuncios del gobierno provincial para financiar la producción de proteína animal.

En 2017 se sancionó una ley para aumentar la superficie destinada a la ganadería bajo riego e incentivar el autoabastecimiento de carne. Según los datos de la provincia, los mendocinos consumen 450 mil cabezas de ganado bovino al año. En tanto, el heno de calidad es requerido por países de Oriente Medio y tiene un gran valor internacional.

Guerrero explicó que esta relación de Mendoza con la ganadería viene desde sus orígenes, hasta que los inmigrantes impusieron la vitivinicultura y la fruticultura: “Mendoza tiene condiciones muy buenas para producir forraje y de calidad”, aseguró el ingeniero agrónomo.

En la actualidad, Mendoza sueña con autoabastecerse de carne. “Hoy, del total de que se consume, el 15 % proviene de Mendoza y el resto viene de afuera”, explicó Guerrero, y señaló que la idea de mejorar los recursos forrajeros es para agrandar el stock ganadero.

Los números que refleja la producción ganadera van en ese sentido. Del 2005 a la actualidad, la producción bovina creció un 100 % y pasó de producir 15 millones de kilos a 30 millones.

La provincia destaca que la incorporación de feedlots y pasturas bajo riego fueron pilares fundamentales para la expansión, con la industria forrajera jugando un rol clave en el aumento de la producción de carne.

Bajo este marco, el sector forrajero vio en el megafardo y la producción bajo riego, la posibilidad de dar un salto cualitativo. “La poca frecuencia de lluvias permite forraje de calidad a diferencia de otras zonas del país, donde se ven más complicadas por las lluvias o napas freáticas”, comentó el ingeniero agrónomo.

En Mendoza se producen megafardos que, a diferencia de otros territorios, no se realizan con maquinaria a campo sino con prensas hidráulicas. Dado el tamaño de los lotes y la magnitud de las herramientas de trabajo, se vuelve inviable la práctica con maquinaria que es habitual en otras regiones.

Los megafardos por prensa se alimentan con alfalfa a granel o de un rollo. Este sistema le da una mayor compresión y mejora aún más la densidad que trae un rollo o un megafardo de campo, explicó Guerrero.

El beneficio de este producto es el ahorro en transporte. “Permite hacer más eficientes los costos logísticos, sobre todo para la exportación, que es un mercado en crecimiento y que demanda mucho heno de alfalfa de calidad”, agregó.

“El agua que nosotros tenemos es de deshielo y lo que se busca es adquirir un equipo de riego presurizado que permita hacer eficiente el uso del  agua”, señaló el ingeniero agrónomo. En este sentido, comentó que se utiliza el pívot de riego, cañones de aspersión y el riego subterráneo para hacer más eficiente el uso del recurso. 

Con esta producción bajo riego, el productor obtiene mejores rendimientos en la alfalfa y se diferencia de la Pampa Húmeda. “Gracias a las condiciones ambientales se realizan 6 o 7 cortes, mientras que en zona núcleo no podes porque faltó o sobró lluvia”, graficó Guerrero.

Otro beneficio de la región son las características que presenta la zona para la producción de semilla. Los valles cordilleranos son importantes en ese sentido, porque la flor se expresa mejor, la abeja poliniza y se obtienen rendimientos más altos.

Objetivo: consumo local y exportación

Esta condición sumada a la alta heliofanía, escasas precipitaciones y baja humedad ambiental, permiten producir un heno de calidad. Todas estas variables están siendo abordadas por Diego Guerrero, que asesora a una empresa productora de megafardos y, además, tiene su propia explotación ganadera.

“La empresa arrancó en 2019 y todavía no estamos exportando porque estamos en búsqueda de la calidad que el mercado internacional demanda”, explicó el ingeniero. Los países que demandan este producto son Oriente Medio, Arabia Saudita, China, Japón y Corea.

Por último, pone todo su conocimiento a disposición de la producción ganadera familiar, en el sur de la provincia. “La idea es producir más forraje para lograr el autoabastecimeinto, aplicando todo lo que he aprendido”, concluyó Guerrero.

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